“Redemption Song” – libro sobre Joe Strummer. Capítulo 13.4

14 Ago
ESCRITO POR: Chris Salewicz (2007) – TRADUCIDO POR: Lepo MacStrummer.
13.4
 
*
Varios candidatos fueron considerados para la tarea de tomar el manejo de los Clash, incluyéndome a mí y a la fotógrafa Pennie Smith: Mick me dijo que hubiéramos formado “el Eje de Periodistas”, junto a Barry Miles.
 
Miles (que firmaba con su apellido, había sido editor de IT [International Times] y había trabajado para Apple Records a fines de los ’60), tuvo una reunión con el grupo, junto a Ellie Smith, la jefa de publicidad.

Barry Miles.

 
Los cuatro integrantes de los Clash le habían sugerido a la dupla, que se sumaran como un equipo de managers, y entonces todas las ganancias se iban a dividir en seis.
 
Pero Miles y Ellie se bajaron del proyecto, esencialmente porque Miles sentía que lidiar con Joe en el tema negocios, era una lucha cuesta arriba.
-Simplemente me parecía que no tenía idea. Era como el nene más inocente de todos. Sin arreglo. Ellie y yo tuvimos una reunión con ellos, y hojeamos sus libros de finanzas… que sumaba unas ocho páginas. Mick seguía yendo en colectivo a todas partes y Bernie tenía una patente personalizada (CLA5H). Un asunto de discordia. Pero Joe simplemente se sentaba a fumar faso y decía “Con Bernie está todo bien”.
Cuando Miles y Ellie Smith se bajaron de la carrera, fue contratada Caroline Coon, novia de Paul. Joe afirmó haber sido el único integrante del grupo que no estuvo a favor de la llegada de Caroline como manager.
 
-El logro de Caroline en Release [una organización a beneficio de los presos por drogas] fue fenomenal; re increíble. Pero creo que su capacidad era más organizativa que inspiradora o visionaria. Así que no se trasladó demasiado bien al raro mundo del rock.
 

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“Redemption Song” – libro de Chris Salewicz sobre Joe Strummer. Capítulo 13.3

14 Ago
 TRADUCIDO POR: Lepo MacStrummer para RadioValvular y Clashland.

13.3

Joe tenía un aura muy poderosa. En el escenario, nunca sonreía. Uno descubre que ese personaje escénico de hombre duro, bien puede haber sido una extensión de su escocés agresivo interior. Algo que yo no sabía hasta que lo reveló esa noche.
Cuando se inclinó hacia atrás, contra el respaldo de su cama de hotel, fue evidente que era un chabón muy sensible y perceptivo, aunque en ese momento no me parecía necesariamente un semi-intelectual, como lo era definitivamente Jones. Todo el tiempo -me dijo, subrayando algo que Mick Jones había dicho más temprano ese día- recibía señales (en forma de emisarios reales o en hechos menos tangibles) de que él y el grupo iban por el camino correcto.
-Yo mismo entro mucho en ese palabrerío -sonrió-. Como cuando Mick y yo fuimos a Jamaica: yo estaba bastante convencido de que nos íbamos a morir. En Heathrow, alguien tiró ketchup por todo el piso frente a nosotros. Y después llegamos allá e íbamos andando por Trenchtown y miré hacia a una pared y vi una sola palabra: “SANGRE”. No pasó nada y cuando volví pensé: “Cuánto tiempo perdido preocupándonos”.

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“Redemption Song” – libro de Chris Salewicz sobre Joe Strummer. Capítulo 13.2

14 Ago
 TRADUCIDO POR: Lepo MacStrummer para RadioValvular y Clashland.

13.2

Poco después del concierto de Rock Contra el Racismo, Joe sorprendió a Jeannette Lee pidiéndole que fuera a almorzar con los padres de él. Ella estaba nerviosa por la formalidad de una situación como esa, pero Jeannette intuyó que Joe quería que fuera con él a Warlingham, como medida de apoyo.

Jeanette Lee, novia de Joe de 1978.

-Para ir, él necesitaba que alguien se robara un poco la atención. Yo dije que sí, aunque en realidad no quería.
La pareja se tomó un tren desde la Estación Victoria hasta Croydon, donde se tomaron un colectivo.

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“Redemption Song” – libro de Chris Salewicz sobre Joe Strummer. Capítulo 13.1

14 Ago

TRADUCIDO POR: Lepo MacStrummer para RadioValvular y Clashland.

El lobo que merodea toda la noche

1977-1979

Durante la época en que Joe Strummer y Jeannette Lee estuvieron juntos, él tomaba cerveza en abundancia, pero la única droga que le interesaba era el hachís.
-Fumaba todo el tiempo -recordó ella- pero no le gustaba la cocaína; no le gustaban las anfetas. Dijo que lo hacían deprimir mucho. Joe era muy depresivo. Desaprobaba bastante a la gente que tomaba cocaína.

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“Redemption Song” – libro de Chris Salewicz sobre Joe Strummer. Capítulo 12.4

4 Jul

TRADUCIDO POR: Lepo MacStrummer para RadioValvular y Clashland.

12.4

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Al final de la gira, Joe se mudó a la casa de Sebastian Conran, en calle Albany al 31, junto al Parque Regent’s. La enorme propiedad tenía su entrada principal (casi nunca usada), directamente en el carril que circulaba por el parque. Nadie podía entender cómo, pero Bernie logró establecerse en el edificio e instalar su oficina.

Los ocupantes de esa residencia de lujo (entre ellos Henry Bowles, un amigo de Sebastian que se hizo amigo íntimo de Joe), superaron su conflicto ideológico, simulando que era una casa usurpada. En ocasiones, Joe realmente afirmó que lo era. Y la trataban con una falta de respeto total. Pero este ascenso habitacional, también acercó más a Joe a su pasado. Directamente, frente a la puerta de calle, estaba el banco donde había muerto su hermano David. Todavía era un asunto delicado para Joe.

En esa época, en una visita a Warlingham para ver a sus padres, Joe los preparó para la mitificación que ya estaba en camino.

-Pronto me van a ver mucho en los diarios -les advirtió-. No crean lo que leen.

A esa altura, Ron se llevaba semanalmente de su diariero los periódicos musicales NME y Melody Maker.

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“Redemption Song” – libro de Chris Salewicz sobre Joe Strummer. Capítulo 12.3

4 Jul

TRADUCIDO POR: Lepo MacStrummer para RadioValvular y Clashland.

12.3

Durante los primeros días de los Clash, Joe estaba realmente enfocado en una sola cosa: hacer que el grupo fuera lo más grande posible, lo más rápido posible. Una aspiración y una visión firme como el acero, que compartía con Mick Jones. Estaban absolutamente decididos sobre lo que hacían con sus vidas, sin una pizca de dudas sobre el rumbo del grupo. Un hecho que fue revelado en una extensa entrevista con Caroline Coon, en Melody Maker.

Joe discutía la etiqueta “política” que le habían endilgado a los Clash, y prefería el término “consciencia”. De hecho, le dijo a ella que no creía que el punk rock pudiera traer aparejado un cambio social o político:

-Digo eso porque quiero que sepas que no tengo ninguna ilusión sobre nada, ¿no? Pero dicho eso, aún así, quiero intentar cambiar las cosas.

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“Redemption Song” – libro de Chris Salewicz sobre Joe Strummer. Capítulo 12.2

4 Jul

TRADUCIDO POR: Lepo MacStrummer para RadioValvular y Clashland.

12.2

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Con su uniforme de campera de cuero negra muy gastada, lentes tipo John Lennon con marco metálico, pantalón de algodón apretadísimo y zapatos creepers azules, la figura diminuta de Bernie Rhodes tenía una postura de gnomo atractivo que no concordaba con sus esfuerzos por parecer un revolucionario arquetípico del siglo XX; un Fidel Castro de Camden Town.

Fue a Bernie que se le ocurrió la idea de los eslóganes de tres o cuatro palabras, con los que los Clash iban a estencilear sus prendas y sus equipos: partes de letras de los Clash (“Metralletas en Knightsbridge”, “Disturbio blanco”, “Cuchillos en el W11”), rivalizaban con eslóganes políticos jamaiquinos (“Mano dura” -el eslógan de campaña del partido oficialista, el Partido Nacional del Pueblo-), y lemas propios de los intereses de los distintos integrantes: “Violencia creativa”, exhortaba Paul; a Joe se le ocurrió “Chuck Berry está muerto” (un viraje claro con respecto a su pasado) y “Odio y guerra”, la imagen espejada de la ética de “paz y amor” de los hippies.

Joe, cuya vocación en sexto año había sido meterse en publicidad, se dio con el gusto: en sus letras, su economía y lo directo de las palabras, siempre hacían llegar el mensaje. Prácticamente nos vendía a todos la necesidad de nuestro propio disturbio blanco. El amateurismo elevado e inspirado de los Clash, tenía el beneficio de una simplicidad extrema de llegada, y una indiferencia impactante hacia el sistema aceptado de estrategias y tácticas. Los Clash se movían (o se sostenían) con eslóganes y símbolos abstractos. Como líderes pandilleros contemporáneos, tenían que hacer llegar su manifiesto de autoridad por medio de símbolos intensos e inconfundibles, y muestras deslumbrantes de elegancia audaz.

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