La historia de la mejor canción de Navidad

24 Dic

“Fairytale of New York”

La historia detrás del clásico himno navideño de los Pogues

A 25 años de su lanzamiento, un dueto sobre una pareja que la pasa mal todavía es considerada la mejor canción navideña de la historia.

por Dorian Linksey (diario The Guardian, Inglaterra – diciembre 2012)

traducción: Lepo para RadioValvular.

Había una vez una banda que salió a la aventura de hacer una canción de Navidad. No sobre la nieve o paseos en trineo o muérdagos o milagros, sino sobre la juventud perdida y los sueños arruinados. Una canción en que la Navidad es tanto el problema como la solución. Una especie de canción anti-navideña que terminó siendo, para una generación, la canción navideña.

Esa canción, “Fairytale of New York” (Cuento de hadas de New York), de los Pogues, acaba de ser relanzada por sus 25 años; ya volvió a entrar en el Top 20 como todos los diciembres desde 2005, y no muestra ningún síntoma de que vaya a perder su atractivo. Se la adora por transmitir algo más “genuino” emocionalmente que el sentimentalismo nostálgico de “White Christmas” [Bing Crosby, 1942] o la exagerada afabilidad de “Merry Xmas Everybody” [Slade, 1973], pero contiene elementos de ambas, y la historia que cuenta es una fantasía irreal de New York en los ’40, soñada en Londres de los ’80.

La historia de la canción es un cuento en sí mismo: cómo llevó más de dos años en quedar bien y se volvió, con el tiempo, mucho más grande que la gente que la hizo. Como dice James Fearnley, el acordeonista de los Pogues: “Es como que ‘Fairytale of New York’ salió y conquistó su propio planeta”.

Como es propio de una canción que se basa en un argumento, hay desacuerdo sobre cómo se originó la idea. Fearnley, que recientemente publicó sus memorias en Here comes everybody: The story of The Pogues (Acá vienen todos: La historia de los Pogues), recuerda que el manager Frank Murray les sugirió que versionaran la canción de 1977 “Christmas must be tonight” de The Band. “Era una canción horrible. Probablemente dijimos ‘a la mierda, podemos hacer una propia'”.

El libro biográfico de los Pogues.

El cantante Shane MacGowan asegura que Elvis Costello, quien produjo la obra maestra de 1985 Rum, Sodomy & the Lash de los Pogues, le apostó que no iba a poder escribir un dueto navideño para cantar con la bajista Cait O’Riordan (futura esposa de Costello). De todas formas, una canción de Navidad fue una buena idea. “Para una banda como los Pogues, arraigada fuertemente a todo tipo de tradiciones más que a la actualidad, era una pavada”, dice Jem Finer, banjoista y co-autor. Por no mencionar que MacGowan nació en Navidad de 1957.

Los Pogues se habían formado entre los sucios pubs y monoambientes del barrio King’s Cross de Londres en 1982.  Su nombre original (Pogue Mahone, “besame el culo” en gaélico) y muchas de sus influencias eran irlandesas, pero no así la mayoría de la banda, y su interés por las canciones folk y narraciones históricas corrían a lo ancho y a lo largo. Aspiraban a la atemporalidad.

Finer primero intentó escribir una canción sobre un marinero que extrañaba a su esposa en Navidad, pero esto fue tirado por la borda por su propia esposa, Marcia Farquhar, que dijo que era “cursi”, según Finer. “Así que le dije ‘Bueno, vos sugerí la línea argumental y yo escribo otra. La línea básica surgió de ella: la idea de una pareja que está pasando tiempos difíciles y finalmente llega a algún tipo de redención”. Él dice que hay una “historia secreta” en el cuento: “una historia real de unos amigos en común que vivían en New York”. MacGowan, cuya contribución a esta obra viene en forma de un diálogo escrito por su compañera de larga data y biógrafa Victoria Mary Clarke, se rehúsa a aclararlo: “En realidad, la historia puede aplicar a cualquier pareja que se fue a algún lado y se encontró con las adversidades”.

Mientras que Finer mantenía el ritmo de reel acelerado de su cuento marítimo abandonado, MacGowan trabajó en las estrofas más lentas y el estribillo. El cantante nunca había visto New York, pero lo tenía en la mente. En la gira europea de otoño de 1985, los Pogues casi gastaron un video de Once upon a time in America, la historia épica de Sergio Leone sobre la mafia judía en la New York de entreguerra. El quejumbroso tema principal del film (de Ennio Morricone), se coló en la melodía de apertura de “Fairytale”: ¿Acaso los buenos cuentos de hadas no empiezan todos con ‘Había una vez…’?

Imagen de la película “Once upon a time in America”.

En Here comes everybody, Fearnley escribe: “Nunca se llegaba a una percepción estable de si Shane era un genio o un idiota de mierda”. Hay una imagen pública de que MacGowan es un alcohólico caprichoso, con una boca que parece haber sido bombardeada y una risa fantasmal. Y después está el artista inteligente y laborioso que transpiró dos años para que “Fairytale of New York” estuviera perfecta.

El primer demo lo grabó Costello al mismo tiempo que el tema romántico de película “A rainy night in Soho”, la primera canción de MacGowan en sacar a relucir su amor por Frank Sinatra y Judy Garland. Cuando trajo esa canción al estudio a comienzos de 1986, según recuerda Fearnley, “para él era trabajo en serio, mucho más que antes. Era impresionante verlo en la sala de ensayo con su traje puesto y su actitud”.

Pero “Fairytale…”, de la misma sesión, no suena como un clásico embrionario. La melodía renguea, la letra se tropieza y la acción empieza en Irlanda: “Era una Nochebuena salvaje en la costa oeste de Clare”, canta Cait O’Riordan. “Miré a través del océano, me pregunté qué había allá”. Claramente necesitaba ser más trabajada.  “No creo que la banda fuera capaz de tocar la canción como necesitaba ser tocada en ese momento”, dice Finer. “Shane y yo tirábamos arreglos todo el tiempo y de vez en cuando tratábamos de grabarla. Shane es un editor incansable y meticuloso”.

“Todas las noches me daba otro golpe tratando de dar en la tecla con la letra, pero sabía que no estaban bien”, dice MacGowan. “Por lejos, es la canción más complicada que compuse y toqué. La belleza que tiene es que suena muy simple”.

Costello le sugirió prosaicamente ponerle “Navidad en el calabozo”. MacGowan señaló que eso no sonaba a hit. En esa época Finer estaba leyendo la novela de J.P. Donleavy A Fairy Tale of New York (1973), la historia picaresca de un Irlandoamericano desconsolado que vuelve de Irlanda a Manhattan. MacGowan visitó luego al novelista, para pedirle su visto bueno para tomar prestado el título. Años después, Donleavy le contó a la BBC que le encantó la canción, pero que se dio cuenta de inmediato “que en realidad no tenía nada que ver con mi libro”.

El libro y el autor que inspiraron el título de la canción.

Poco tiempo después, en febrero de 1986, los Pogues por fin llegaron a la mismísima New York para empezar la primera gira estadounidense de su historia, y no se desilusionaron: “¡Era cien veces más atractiva en la vida real, que lo que habíamos soñado que podía ser!”, dice MacGowan. “¡Hasta era más parecida a New York que en las películas!” Después de debutar en un boliche llamado The World, sus visitas al backstage incluían a Peter Dougherty, que luego fue director del video de “Fairytale…”, y al actor Matt Dillon, que apareció en el video. MacGowan se acuerda de que Dillon, la estrella en crecimiento de Rumble fish y The outsiders [dos películas de 1983], le besó la mano y le dijo “¡Me caga de gusto lo que hacés, viejo, me encanta!”

Shane MacGowan y Matt Dillon.

Fue un año después que Murray se acercó al productor de U2, Steve Lillywhite, para estar al mando del siguiente disco de los Pogues. Las sesiones en los estudios RAK de Londres, en el atípicamente caluroso verano de 1987, salieron tan bien que la banda decidió hacerle otro intento a “Fairytale”. Cuando dijeron que se les complicaba unir las secciones de MacGowan y Finer, la solución de Lillywhite fue absurdamente simple: grabarlas por separado y pegarlas después en edición. “Fueron momentos hermosos”, dice Lillywhite. “Tuve a los Pogues cuando estaban realmente encendidos, y antes de que surgiera demasiada locura. Mientras llegaran temprano, estaba fantástico”.

Steve Lillywhite.

A Fearnley le tocó la tarea de arreglar las cuerdas (trabajo completado por Fiachra Trench [músico de cámara irlandés]), y darle color a la parte de piano que ambienta la escena con influencias de Tom Waits, Aaron Copland y la banda sonora de Leonard Bernstein para On the Waterfront. “Yo quería meterle música estadounidense”, explica MacGowan. Al principio quería que la orquesta interpolara la melodía de “Have yourself a merry little Christmas” [Sinatra, 1957], pero “Phil Chevron (guitarrista de los Pogues), me dijo que era una mala idea. Tenía razón”.

Sólo quedaba un obstáculo: Cait O’Riordan se fue de la banda en octubre de 1986, dejando al dueto incompleto. “Creo que en cierto punto, casi cualquier mujer con voz era candidata”, bromea Finer, que menciona a las colegas y clientas de RAK Chrissie Hynde [de los Pretenders] (factible) y a [la bajista] Suzi Quatro (menos factible). “Una persona en la que la verdad yo no había pensado era Kirsty MacColl, y no creo que a nadie más se le hubiera ocurrido”.

Kirsty MacColl

“Para ser honesto, no estaban convencidos 100% de que Kirsty era la persona correcta”, dice Lillywhite, que se casó con MacColl. Era popular, pero su carrera solista se había amesetado por miedo escénico y problemas contractuales. Lillywhite sugirió que grabaran la parte de MacColl en su estudio hogareño durante el fin de semana, y que vieran qué pensaba la banda. “Estuve todo el día con las voces de Kirsty. Me aseguré de que cada una de las palabras tuviera la tonalidad exacta. Me acuerdo que la llevé el lunes a la mañana, se la hice escuchar a la banda, y se quedaron simplemente estupefactos”.

Kirsty MacColl y Shane MacGowan.

Pero MacGowan, que estaba impresionado de que rehizo sus propias partes vocales, insiste: “Yo estaba locamente enamorado de Kirsty desde la primera vez que la ví en Top of the Pops. Era una genia por derecho propio ¡y era mejor productora que él! Podía hacer que una canción fuera de ella, e hizo suya a ‘Fairytale'”. Desde la muerte trágica de MacColl en 2000, su parte fue tomada por cantantes como Sinéad O’Connor, Cerys Matthews, Katie Melua, Victoria Clarke y la hija de Jem Finer, Ella.

En la versión terminada, la historia por fin adquiere un sonido sincero, pero aún así es coquetamente elíptica: ¿El argumento se da luego de que el hombre sale del calabozo, o la canción entera se arma en su mente borracha? Después de todo, Once upon a time in America se cuenta casi totalmente a través de un flashback. Y aunque los “autos grandes como bares” y la gente cantando “Galway Bay” (un hit de 1948 de Bing Crosby, adorado por los inmigrantes irlandeses), ubican la acción en los ’40, MacGowan sugiere que los personajes son mucho más viejos y se acuerdan de sus días de gloria.

Era Nochebuena, nena
En la celda para borrachos
un anciano me dijo: “no llego a la próxima”
Y después cantó una canción
“El raro rocío de la vieja montaña”
Di vuelta mi cara
y soñé con vos

Estoy con suerte
Salió 18 a uno
Tengo un presentimiento
de que este año es nuestro
Así que feliz Navidad
Te amo, nena
Veo una época mejor
en que se hacen realidad todos nuestros sueños

(extracto de la letra)

Y de todas formas: ¿podemos confiar en el narrador? “El chabón es un linyera que vive en la calle”, dice MacGowan. “Y acaba de ganar a los caballos apostando a un improbable 18 a uno, así que uno ni está seguro de que esté diciendo la verdad”. Dice que ambos personajes son versiones de él mismo. “Me identifico con el hombre porque yo era apostador, y me identifico con la mujer porque era bebedor y cantante. Estuve hospitalizado con suero de morfina, y he estado preso por ebriedad en Nochebuena”.

La genialidad de la canción queda sellada con su estrofa final, cuando MacGowan protesta: “Podría haber llegado a ser alguien”, y MacColl contraataca: “Bueno, vos y cualquier otro”. Luego MacColl acusa: “Me quitaste mis sueños”, y MacGowan responde, con toda la calidez que venía reteniendo: “Los guardé conmigo, nena, los puse con los míos”. Así que en esta reiteración final, el estribillo ya no es un recordatorio irónico y burlón de los tiempos mejores, sino una promesa tentativa de reconciliación. “Uno no sabe realmente qué va a pasar con ellos”, dice MacGowan. “El final es totalmente abierto”.

Los Pogues filmaron el video en New York, durante la semana de Acción de Gracias. El aire estaba amargamente frío y las luces navideñas parpadeaban en los árboles. Matt Dillon hizo del oficial de la Policía de New York que detiene a MacGowan, pero estaba demasiado nervioso de maltratarlo, hasta que el tembloroso cantante contestó: “Nada más cagame a patadas y tirame en la celda, así podemos cubrirnos del frío!” Al contrario de la letra, el Departamento de Policía de New York no tiene coro, así que en reemplazo, Dougherty contrató a los gaiteros de la fuerza. Resultó ser que no se sabían Galway Bay, y entonces cantaron la única letra que se sabían todos: la canción del Club de Mickey Mouse.

En las imágenes en blanco y negro, similares a un documental de la BBC sobre Billie Holiday, se decidió que MacGowan se debía sentar en un piano, mientras Fearnley se ponía los anillos del cantante para imitarlo en los acercamientos. “Yo soy el puto pianista y quería que la gente lo supiera”, dice Fearnley. “Fue totalmente humillante. Pero queda mejor. Uno tiene que encontrar el lugar que le corresponde para beneficio del proyecto”.

“Fairytale of New York” tuvo un efecto galvanizante en todos los que tuvieron algo que ver. Cuando MacColl se unió a la gira de los Pogues, ganó confianza para relanzar su carrera solista, y los Pogues perdieron por poco el puesto número uno de Navidad contra “Always on my mind” de los Pet Shop Boys. “Llegar al número 1 en Irlanda era lo que me importaba”, dice MacGowan ahora. “¡No iba a pretender que los ingleses tuvieran muy buen gusto!” Lillywhite dice: “Me encanta que nunca haya sido número 1. Es para los dejados de lado”.

Tapa de la reedición 2012 del single.

Tapa de la reedición 2012 del single.

Esta Navidad, mientras la canción entra a los ránking por décima vez, los Pogues van a hacer un show para celebrar sus 30 años. Aunque echaron a MacGowan en 1991 (“¿Por qué demoraron tanto?”, respondió él), se reunieron una década después. Así que “Fairytale” terminó siendo una parábola sobre la vida de la banda como grupo: el optimismo juvenil, las recriminaciones amargas, la tregua incierta. “Nosotros mismos tuvimos una historia similar”, concuerda Fearnley.  “Todos teníamos esperanzas y tuvimos nuestros conflictos, pero hay alguna otra jodida cosa que nos une a todos, y espero que siempre sea así”. El final es totalmente abierto.

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