Crítica: El box set ‘Sound System’ de The Clash

23 Jul

Joe Strummer y Compañía suenan más renovados que nunca en The Clash Sound System, un box set de canciones remasterizadas por Mick Jones, el guitarrista de la banda, y Tim Young.

Por Patrick Sawer – telegraph.co.uk, 21 de julio 2013.

Traducción: Lepo para RadioValvular.

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The Clash Sound System, la última oferta de lo que ahora se ha vuelto una industria discográfica retro, solamente sumará más debate al que comenzó desde que un movimiento cultural de pelos parados llamado “punk” explotó por primera vez en la escena musical británica en 1976.

Este box set junta todos los álbumes y singles de la banda (al menos los que grabó su formación clásica), con temas antes inéditos y demos de los primeros tiempos, además de archivos fílmicos, videos promocionales y filmaciones nunca vistas de recitales. También hay reproducciones de emblemas y calcomanías, un poster oculto y facsímiles de dos fanzines producidos por la banda, junto a una colección de ensayos de gente cercana al campamento Clash, como el cineasta y DJ Don Letts, la modista Alex Michon y el “Panadero”, un plomo de la banda devenido en blogger.

El contenido está embalado con amor en una caja camuflada esmeradamente como uno de esos radiograbadores gigantes que llevaba encima la gente moderna antes del advenimiento del Walkman Sony y de la revolución digital que le siguió.

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En 1976, en lo que se puede interpretar como su declaración fundacional de intenciones, y la vara con la que la banda fue medida subsecuentemente, el cantante de los Clash, Joe Strummer (en ese momento con 24 años), exclamó: “Creo que la gente tiene que saber que somos anti-fascistas, anti-violencia, anti-racistas y pro-creativos. Estamos en contra de la ignorancia”.

Sólo en esa medida los Clash hacen más que pasar la prueba del tiempo. Al escuchar nuevamente “Complete control”, “(White man) in Hammersmith Palais” y “London’s burning” (particularmente en una era de agitación global), es recordar que la música popular debería seguir hablándole a la ira y las preocupaciones de los marginados, los desposeídos y los desilusionados.

“White man” es la vivencia personal de Strummer una noche en un recital de reggae pop, que muta en una transmisión sobre el estado del país. “Career opportunities” y “48 hours” son los estribillos en staccato de los jóvenes explotados en trabajos sin perspectivas. Una interpretación punk de la teoría de la alienación de Marx, si es que la hubo: “El lunes se acerca como una cárcel con ruedas”.

Mientras que el rock n’ roll no puede cambiar el mundo por sí mismo, estas canciones retoman la afirmación de que al menos puede darle forma a las mentalidades y valor a los espíritus que lo escuchan.

Los temas, remasterizados por Mick Jones, el guitarrista de la banda, y Tim Young (que ganó un Grammy por su trabajo en el álbum Love de los Beatles en 2006), suenan más renovados que nunca, incluso más nítidos. Jones dijo que durante el proceso de remasterización descubrió partes de guitarra que no recordaba, y que los detalles instrumentales antes enterrados ahora se destacan de verdad, junto con las improvisaciones mordaces de Strummer.

Dada su preocupación por mantener los precios de los discos y las entradas a los recitales al alcance de los fans jóvenes, es legítimo preguntarse si un box set que se vende online a 81,50 libras [casi 700 pesos argentinos a cambio oficial] traiciona la promesa de una banda famosa por declarar: “Nunca un disco de los Clash va a costar 6 libras”. Después de todo, el álbum doble London Calling se vendió a cinco libras en su lanzamiento de 1979 y el extenso triple Sandinista! (en parte una genialidad innovadora, en parte un disparate) costaba 5,99 libras, en detrimento de las regalías de la banda.

El lanzamiento de Sound System sin dudas será acusado de que los integrantes aún vivos de los Clash (Strummer murió en 2002) están haciendo lo que alguna vez denunciaron con tanta elocuencia: “convertir la rebelión en dinero”. Pero mientras esta colección puede estar fuera del alcance de un adolescente desocupado o de un estudiante que descubre a la banda por primera vez, los 11 CDs, más un DVD de filmaciones de recitales y en estudio cuestan la cifra más que razonable de 6.79 libras [60 pesos] cada uno, incluso sin contar la memorabilia que viene incluida.

Clash stars reunite

Eso todavía nos hace preguntar a quiénes se apunta como compradores, ya que la mayoría de los fans ya tienen gran parte de este material. ¿Archivistas? ¿Coleccionistas obsesivos? Los jóvenes curiosos que se pregunten qué es lo que alborotaba tanto a sus padres, tendrán que buscar un benefactor generoso.

Los orígenes de los punks británicos (en facultades de arte y en filas para cobrar el seguro de desempleo), y la ideología que adoptaron, crearon una mentalidad de “empezar de cero”, tanto entre sus discípulos como entre sus críticos. Pero en realidad nunca se empezó de cero, como si la música punk hubiera nacido sin referencias del pasado “decadente”. ¿Cómo podría ser, especialmente con una banda como The Clash? Jones era un fan juvenil de Mott the Hoople y se había colado en el legendario recital de los Stones en Hyde Park en 1969. Strummer veneraba los altares de Eddie Cochrane y Bo Diddley. El bajista Paul Simonon se crió en una banda sonora de ska y reggae al sur de Londres. Y el baterista Topper Headon podía tocar pizcas de jazz y soul hasta dormido.

clash bo diddley

Tal como lo demuestra ampliamente el box set, los cánones de la música popular moderna encuentran ecos por toda la obra de la banda. Desde guiños musicales y letras con referencias, hasta versiones de los pioneros del reggae y cortes de R&B. Así fue como yo y miles de otros jóvenes recibimos nuestra educación musical.

Llegué a Willie Williams por medio de la versión apocalípitica de “Armagideon time”. Busqué a Diddley porque ellos lo habían invitado como telonero en la gira  de 1979 por Estados Unidos. Desenterré a Prince Far I y Big Youth porque sus slogans de “modales duros”, sobre el estado de emergencia jamaiquino, estaban pintados con stencil en la ropa de la banda.

Si no hubiera sido por la versión de los Clash de “Brand new Cadillac”, ¿habría escuchado alguna vez a Vince Taylor, la leyenda olvidada del rock and roll británico? Y “Magnificent seven”, de Sandinista! (1980) llevó a varios blancos de los barrios británicos a explorar los sonidos nuevos del hip-hop de New York. ¿Montgomery Clift? Lo conocí por primera vez en el tema “The right profile” de London Calling, escrito por Strummer después de que el inconformista productor del álbum, Guy Stevens, le prestara una biografía del actor.

Lejos de estrechar mis horizontes culturales, el punk me los amplió, elevando mi curiosidad y la de otros fans. ¿Y la regla de que para tocar punk hay que tocar mal, con dos acordes? Otro mito. Los primeros en pagar tributo a eso fueron los mismísimos padres fundadores del punk británico, sin los cuales Strummer dijo que no hubiera habido “nada”. Con Steve Jones y Paul Cook, los Sex Pistols tenían con seguridad una de las duplas de batería y guitarra más ajustadas y enérgicas en la rica historia del rock. Compará los primeros demos que los Clash grabaron a mediados del ’76 en los estudios de cine Beaconsfield (donde estudiaba su amigo Julian Temple, antes de ser un director reconocido) con las encarnaciones posteriores de esas canciones en el primer álbum, grabadas unos 10 meses después. Hay una vacilación y pesadez, nervios traicioneros de la banda entrando por primera vez a un estudio, que contrastaban con la inyección de adrenalina que había en los escenarios. Para la época del lanzamiento del primer álbum, sin embargo, ya le habían agregado a su repertorio la vibra reggae que llenaba el aire en su terruño de Notting Hill, dándole, incluso a los temas más rápidos como “White riot” y “Cheat”, una dimensión extra, gracias al eco y las técnicas de los DJs y productores pioneros del dub.

Esta suerte de sampleo cultural ahora es moneda corriente entre las bandas británicas y sus contrapartes del indie estadounidense, pero los Clash fueron exponentes tempranos, particularmente en London Calling y Sandinista! Ya sea probando su destreza para el soul (“The card cheat”), agregando un poco de jazz (“If music could talk” o “Broadway”) o rompiendo todo al estilo rockabilly, ahí es donde está el sentido de urgencia y inventiva anárquica que es tanto la carta de presentación del punk como el sonido que echó raíces en las grandes corrientes musicales de finales del siglo XX.

Quizás el principio clave del punk más duradero fue “hacelo vos mismo” [DIY por sus siglas en inglés]. Vos también podías formar una banda, hacer tu propia ropa, sacar tu propio fanzine y dejar de esperar nada más los últimos lanzamientos o recitales de tus ídolos. Cuando Strummer ladró “No hay Elvis, Beatles ni Rolling Stones en 1977”, cientos de pibes por todo el país se lo tomaron a pecho y formaron sus propias bandas de garaje.

Por todos sus valores de producción de alta gama y su precio de alta gama, The Clash Sound System es de raíz un ejemplo del principio DIY de la banda. Esto es un manifiesto no sólo por la reproducción de las dos ediciones del programa tipo fanzine vendido en los recitales, o la tipografía tipo stencil del arte de tapa. La medida real de la adherencia continua de la banda a la creatividad propia, es el hecho de que el box set haya sido diseñado por Simonon.

Fue Simonon, un desertor de la facultad de arte, quien diseñó el look característico de los Clash, desde sus primeros blazers y corbatas mods salpicados de pintura a lo Jackson Pollock a los trapos mezcla “gangster de los ’40” con “forajido del lejano oeste” y sus telones de fondo.

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Encajado en uno de los mini-estuches rígidos del box set, hay un facsímil de un libro de la colección de clásicos Penguin. Es una broma de los Clash; graciosa en su ejecución, seria en contenido. El título de la tapa de atrás es uno de los epigramas variopintos de Strummer: “El futuro no está escrito”. Pero el contenido es una página en blanco tras otra.

¿Qué es esto sino un eco de esa exhortación proferida por Strummer, Jones, Simonon y Headon a sus seguidores hace más de 35 años? Podés escribir tu propia música, tu propia historia, tu propio mito. Todavía lo podés hacer vos mismo.

Sean cuales sean las discusiones sobre el precio de Sound System, o si el mundo necesita otra colección de los Clash (aunque la presentación sea hermosa), ese seguramente va a ser el legado más duradero del punk y de una de las bandas más creativas del movimiento.

The Clash: Sound System sale a la venta en septiembre en el Reino Unido.

(Si te interesa escuchar los temas de los Clash en vivo, estate atento a las presentaciones de la banda tributo cordobesa Clashland, donde canta el traductor de esta nota.)

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