Keith Levene: Una historia diferente de los Clash

28 Feb

Una entrevista con el guitarrista Keith Levene, que participó de la primera formación de The Clash y PiL. Sacó un libro y un EP en enero de este año, titulados Meeting JoeJoe Strummer, The Clash and Me  (Conociendo a Joe: Joe Strummer, The Clash y yo). Cuenta una historia diferente a la que se sabe sobre los inicios de la banda.

keithLevene 2014

17 de febrero de 2015 – mixgrill.gr – traducción: lepo para RadioValvular.

-¿Cómo se dio todo?
-Cuando yo tenía 17 años me mudé de mi casa familiar de Londres Norte, a Londres Oeste. A esa altura ya llevaba cinco años tocando la guitarra y lo que más quería era estar en una banda.
La escena de Londres era inmensamente apasionante. Había una vibra increíble en el aire, motivada por la euforia juvenil.
La música estaba en una transición, y los Sex Pistols iban a la cabeza del cambio. Los Pistols eran bárbaros, pero yo sentí que eso no alcanzaba. Yo quería estar en una banda que fuera la alternativa a la punta de lanza de los Pistols.
Un día mi amigo Alan me presentó a un chabón que se llamaba Mick “Rock and Roll”. Era Mick Jones. Era un par de años más grande que yo. En realidad todos los Clash eran más grandes que yo.

Al principio Mick me cayó bien. Yo lo admiraba. Calculo que desde mi perspectiva inocente, de 17 años, me pareció el chabón más copado que había conocido en mi vida. Pero mi opinión con respecto a él cambió más adelante, cuando empezó a mostrarme cómo era en verdad. Lo sobrevaloré mucho. Se volvió mi peor pesadilla en los Clash. Me tomó totalmente por sorpresa. Para él, era como que yo no podía hacer nada bien.

Viv Albertine (the Slits) – Keith Levene – Mick Jones (antes de armar The Clash)

Al principio parecía que queríamos lo mismo. Los dos éramos guitarristas. Practicábamos con la guitarra desenchufada en la casa de su abuela, cerca de la autopista Westway. Queríamos estar juntos en una banda. Queríamos hacer algo especial con la música. Teníamos conversaciones interminables sobre nuestra futura banda. Al final era obvio que él quería una cosa, mientras que yo estaba en otra cosa totalmente distinta en cuanto a la música. Esa fue la mayor razón que me llevó a irme de los Clash. No me echaron. Ese es otro mito que permaneció con el paso de los años.

Mi partida de la banda fue algo mutuo. Yo quería progresar musicalmente, hacia un área totalmente distinta, o al menos ser abierto hacia algunas cosas. Parecía que ellos no. Con Public Image Ltd. (“PiL”), pueden tener una noción de lo que me interesaba. También se pueden dar una idea de lo que podría haber sido el sonido de los Clash si escuchan “What’s my name” del EP Meeting Joe.

De todas formas, ese día particular de 1976, Mick dijo que tenía a un chabón que podía ser nuestro bajista aunque no sabía tocar. Era Paul Simonon. Un poco después conocí a Paul. Me encantaba su personalidad. Su falta de capacidad como bajista no me parecía un gran problema, porque Paul encajaba bien. Yo sabía que si él quería, podía aprender a tocar el bajo.

Keith Levene - Paul Simonon (1976)

Un par de años después lidié con una situación similar en PiL. Pero ahí la vara estaba mucho más alta. El primer bajista de PiL, John Wardle, era novato cuando entró a PiL. No como John Lydon y yo, que llegamos con experiencia.

Lydon tuvo mucha experiencia bandística con los Pistols y se hizo famoso internacionalmente como “Johnny Rotten”. Como todos sabemos, además tenía toneladas de carisma. La verdad, cuando parecía que las cosas en los Clash no iban como yo quería, me acerqué a John en un reci con los Sex Pistols [4 de julio de 1976] y le propuse la idea de trabajar con él en el futuro. En 1978 Lydon y yo formamos PiL.

John Lydon – Keith Levene

Cuando se formó esa banda, hacía bastante que mi vida estaba dedicada a la música. Además de haber sido miembro fundador de los Clash, participé de otras bandas. También me dediqué a perfeccionar mi técnica desde los 12 años, fui plomo de la banda de rock progresivo Yes a los 15, y le enseñé a tocar a gente como Viv Albertine [de las Slits] el instrumento que quisieran. Yo estaba abierto hacia todas las formas de la música, mientras estuviera buena. Para mí era lo más importante en el mundo.

Contrariamente, cuando entró Wardle a PiL, le faltaba ese pasado musical. Al darle ese puesto a Wardle, tomamos un riesgo tremendo. Podríamos haber elegido entre mucha gente con más experiencia. Encima de todo eso, Lydon no era músico. Eso me agregó más presión para lograr el sonido del primer disco de PiL [First Issue, 1978]. Me imagino que mucha gente, en mi lugar, no le hubiera brindado su tiempo a Wardle. En retrospectiva, la verdad que hubiera deseado no hacerlo, aunque yo sabía que de última lo podía cubrir yo. Tendría que haber insistido en buscar algún bajista experimentado. De todas formas, trabajé con los defectos de Wardle, en base a su personalidad y a la música que le gustaba, y no con su capacidad musical, aunque estaba aprendiendo. Le gustaba el dub y yo necesitaba esos graves.

En cuanto a Paul de los Clash, tampoco tenía experiencia como bajista. Pero tenía una inteligencia silenciosa, y mucho estilo. Además era una especie de artista. Aceptamos meterlo de bajista. Con el tiempo aprendió a tocar y siempre tenía mucha facha.

En la batería estaba Terry Chimes. De vez en cuando aparecía otro baterista. Terry siempre estaba en duda. No era por sus deficiencias. Era muy capaz. Era muy dedicado. Era un tipo decente, pero según me acuerdo, Mick tenía algún problema con Terry.

Mi libro Meeting Joe describe cómo llegamos a la conclusión de que Joe Strummer podía ser el indicado para el puesto de frontman. Cuento cómo fui hacia él y lo convencí de darle una oportunidad a los Clash. No fue fácil. Nosotros ni siquiera teníamos nombre, y Joe ya estaba en otra. Era el líder de una banda que se llamaba The 101ers desde hacía más de dos años. Eran una banda de pub exitosa. También tocaban en festivales. Los amigos de Joe estaban en los 101ers. Incluso la banda se llamaba como la dirección de la casa okupa donde vivían todos. También había una comunidad entera de gente que rodeaba a la banda y le dedicaban la vida.

The 101ers - Joe Strummer a la derecha de todo.

The 101ers – Joe Strummer a la derecha de todo.

Uno de los inventos que desestimo en el libro, es que Joe entró a los Clash apenas Bernard Rhodes -el manager de los Clash, que no era un verdadero manager- le dio un ultimátum de 24 o 48 horas para que dejara los 101ers por nosotros. Como si a Joe se le pudiera decir qué hacer con algo tan importante en su vida y en la vida de otra gente. Joe era su propio jefe. No era la clase de tipo que,  sin pensarlo seriamente, se bajaba de los compromisos que tenía con gente que dependía de él. Era un tipo adorable. La gente le importaba, y la cuidaba. Les puedo asegurar que Joe no tomó así nomás la decisión de irse de los 101ers. No era la clase de tipo que iba a agarrar y dejar a sus amigos porque Bernard le había dado una fecha límite para unirse a los Clash. No fue así. Lo sé con certeza, y está todo en el libro.

Además del libro Meeting Joe, también saqué una “banda sonora”. El EP fue algo que compuse cuando estábamos terminando el libro. Entonces el libro y el EP se empezaron a alimentar mutuamente. El EP consiste en canciones nuevas, a excepción de “What´s my name”. A esa la compuse con Joe en vivo, en el reci de los Clash con los Sex Pistols en Sheffield, allá por julio de 1976. De casualidad. Fue uno de los tantos recis de los Clash donde estuve en esos primeros meses cruciales para el desarrollo de la banda, cuando la prensa y el público en general empezaron a prestarles atención. Probablemente fue al mismo tiempo que las discográficas, o al menos el sello que al final los contrató, empezó a investigar sobre la banda.

Keith (saco azul) y Paul Simonon (saco marrón claro) con los Ramones.

Keith (saco azulado) y Paul Simonon (saco marrón claro) con los Ramones.

Destaco estas cosas porque no estoy contento con algunas personas, que eligieron retratarme como un simple personaje secundario en la historia de la banda. Mantienen el mito de que yo fui menos que un miembro fundador, que no hizo nada para corregir la historia, en cuanto a mis aportes al sonido de los Clash cuando apenas se estaba formando, mi supuesta expulsión de la banda, mi supuesta falta de compromiso, y cómo fue que la cara visible de los Clash (Joe Strummer), entró a la banda.

No es ningún secreto que yo no estaba de acuerdo con el rumbo que tomaron los Clash, restringiéndose a ellos mismos. Como dije, esa fue la mayor razón que me llevó a irme de la banda, aunque sabía que la iban a pegar. Una vez que trajimos a Joe, era un hecho que la iban a pegar.

Las canciones del EP se refieren a Joe. Una se llama “Greyhound dream” [El sueño del galgo]. Si la escuchás y empezás a pensar en el Joe del libro, queda bien. Te hace acordar al Joe que describe el libro.

La música es típica de Joe. También va hacia dónde podrían haber ido los Clash, en mi opinión. Tenés que leer el libro y escuchar los temas para entender lo que digo. Es música romántica y soñadora, como Joe.

 keith levene meeting joe

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