“La verdadera historia de The Clash” – Libro de Pat Gilbert, Parte 5.2

3 Jul

5.2 La gira Anarchy

TRADUCCIÓN Y EDICIÓN: LEPO para Clashland y RadioValvular.

El 13 de noviembre Melody Maker publicó la primera cobertura musical importante sobre el grupo. La autora era su defensora de la primera época, Caroline Coon. Tres meses antes, Caroline había escrito un artículo histórico en la misma revista, sobre la cosecha fresca de bandas, encabezada por los Pistols y los Clash. Ahí fue donde ella se apropió del término “punk” para describirlas. Explicó que la palabra surgió seis años antes, “para describir las bandas de rock estadounidenses del ’65 al ’68, que brotaron después de escuchar a los Yardbrids, los Who, Them y los Stones“. Desde ahí, afirmaba, la frase había tomado “connotaciones glamorosas, que antes estaban implícitas en la palabra ya gastada rebelde“. Por lo tanto, era un nombre perfecto para esta escena nueva. Caroline le restó importancia a la relación entre lo sucedido en Estados Unidos y las bandas nuevas que emergían en el Reino Unido. Enfatizó que los grupos ingleses tenían “conexiones muy tenues” con grupos punk de New York como los Ramones, Television y Patti Smith.

Su artículo de noviembre sobre los Clash, resultó ser igual de trascendental. Al igual que Mark Perry, Coon es un conducto predispuesto y entusiasta para la retórica punk del grupo, pero se niega a dejar que las boludeces o las conjeturas poco profundas pasen sin ser discutidas.

Strummer se muestra como un rebelde enojado de clase media; Jones es un pibe guitarrero moderno, de padres separados; Simonon, un vándalo loco por el reggae y sin talento musical, que fue a las peores escuelas de Londres. Cada integrante da su versión de su historia.

[ LEÉ ACÁ LA ENTREVISTA: https://radiovalvular.wordpress.com/…/la-primera-entrevist…/ ]

Es fácil olvidarse de que Mick y Paul todavía eran jóvenes, apenas salidos de la adolescencia. Strummer, el más grande e inteligente, tenía solamente veinticuatro. Naturalmente, como buenos punk rockers, exageran las partes negativas de sus infancias: divorcio, abandono, falta de oportunidades. Pero, a pesar de las acusaciones de que éste fue el comienzo del “Mito Clash”, la mayor parte de lo que dicen en sus autorretratos, es cierto. La única mentira (suponiendo que no fue un error de Caroline), extrañamente, tiene que ver con la escuela de Joe: dice que su internado quedaba en Yorkshire. Quizás “Surrey” sonaba demasiado cómodo y de clase media. Las opiniones expresadas por el grupo en este artículo rápidamente se consagraron como algo similar a una Constitución del Punk.

-Esa entrevista fue crucial -recuerda Coon-. Me decían “¡Hippie! ¡El movimiento hippie fracasó!” Eran anti-drogas, anti-jeans, anti-Top of the Pops. Era el choque de dos generaciones en un diálogo maravilloso.

Caroline estaba entusiasmada por el idealismo de los Clash, aunque fuera inmaduro. A fines de los ’60, ella había sido una protagonista de la contra-cultura: conseguía apoyo legal para la gente detenida por delitos relacionados con drogas; protestó contra la detención por drogas de Jagger y Richards (1967); armaba eventos en el Roundhouse.

A Coon los Clash no sólo la dejaban boquiabierta con declaraciones políticas, sino también con su imagen: en otoño la banda había stencileado sus remeras y trajes con letras de sus canciones y de los temas de reggae combativo que sonaban constantemente en Rehearsals: “Heavy duty discipline” (Disciplina todoterreno), “Sten guns in Knightsbridge” (Ametralladoras en Knightsbridge), “Heavy manners” (Mano dura), “Creative violence” (Violencia creativa). La Telecaster de Joe decía “Noise” (Ruido). El bajo de Paul tenía la leyenda “Pressure” (Presión), una alusión al reggae: “Too much pressure” [Demasiada presión] de Leroy Smart; “The pressure is coming on” [Se viene la presión] de Greyhound; “Pressure drop” [Pérdida de presión] de Toots and the Maytals.

-Llevé mi propia cámara -recuerda Caroline-. Les saqué una foto con las manos contra la pared [después se usó para la tapa del single “White riot”]. En la espalda de Joe se leía “Hate & War” (Odio y guerra), que era exactamente lo que era el punk: lo contrario a paz y amor. La antítesis del ideal hippie. Un punto y aparte anárquico, duro, quejoso y enojado al rock comercial pretencioso.

Otro slogan era “Passion is a Fashion” (La pasión es una moda). Joe la tenía en una campera con cierre, salpicada con pintura blanca. Es una inversión mañosa de la máxima “la moda es una pasión”. Como slogan, era potente, pero ambiguo. ¿Quería decir que ser apasionado es algo pasajero? ¿O que la pasión es una manera admirable de hacer las cosas? De todas formas, la pasión era una palabra que se agregaba a la forma en que los Clash encaraban su arte, mejor que nadie.

En diciembre, para una entrevista en NME, Joe destacó, al principio del artículo, la base ideológica del grupo: “Creo que la gente tiene que saber que somos anti-fascismo, anti-violencia, anti-racismo y pro-creatividad. Estamos en contra de la ignorancia”.

Joe quería forzar a la gente a pensar. Este fue el comienzo del surgimiento de Joe como “político”. Como hacen los políticos, se estaba forzando a él mismo a creer su propia retórica.

Detrás de escena, sin embargo, la presión de ser los voceros del punk y de “crear algo nuevo” ya estaba empezando a causar estragos en el integrante posiblemente más consciente y sensible del grupo. En algún momento de noviembre, Mark Perry se cruzó con Mick en un reci.

-Cuestionaba mucho lo que estaban haciendo -recuerda-. Mick decía “Decimos todo eso, pero espero que podamos cumplirlo”. Joe mantenía más su personaje duro. No era tan introspectivo. Mick parecía estar siempre preocupado por lo que pensaran los pibes; y si el grupo podía manejar esa responsabilidad. Muchas veces yo estaba en una fiesta y él estaba pensativo.

A pesar de las preocupaciones de Mick, los Clash estaban listos para llevar su mensaje a la nación. En la última semana de noviembre, los Clash empezaron a ensayar con su baterista nuevo: Rob Harper-Milne. Amigo de Billy Idol de la universidad, Harper había visto al grupo en vivo. Respondió a un aviso en busca de baterista que el grupo había publicado en Melody Maker.

La gira Anarchy tenía fecha de inicio el viernes 3 de diciembre de 1976, en la Politécnica de Norwich. Se programaron 24 fechas. La última, el día después de Navidad, en Harlesden. Los Clash estaban comprensiblemente entusiasmados por su primera gira grande, aunque tenían que tocar antes de los Damned, los Pistols y el grupo nuevo de Johnny Thunders, los Heartbreakers.

Pero intervino la fatalidad. O mejor dicho, el cariño de Steve Jones por el idioma anglosajón. La primera entrevista de los Pistols en tele, el miércoles 1 de diciembre, está entre los grandes momentos televisivos de la historia. Thames Television tenía programada para el atardecer una entrevista con Queen, que llevaba 12 semanas como número 1 con “Bohemian rhapsody”. Cuando la cancelaron inesperadamente, el encargado de publicidad de EMI, convenció a los productores del programa Thames Today para que aceptaran a sus recién contratados Sex Pistols como invitados sustitutos. Se iban a arrepentir.

Al verlo hoy, sigue siendo sumamente gracioso. Jones tiene puesta su remera con tetas de la boutique Sex, y pantalones de cuero. Rotten tiene granos y timidez. Se mece hacia atrás y hacia adelante en la silla, como un nene nervioso. El conductor Bill Grundy, entonado y malhumorado, incita al grupo a discutir. Luego se produce un diálogo tenso de tres minutos, que se descontrola. Una pelea infantil horrenda y atrapante.

BILL GUNDY: -Dale, tenés 10 segundos más. Decí algo escandaloso.

STEVE JONES: -Cabrón asqueroso.

BILL: Dale, de nuevo.

STEVE: Hijo de puta asqueroso.

BILL: ¡Qué chico inteligente!

STEVE: ¡Canalla de mierda!

Al otro día, los Pistols fueron tapa de los diarios. El Daily Mirror tituló: “¡La mugre y la furia!”. Y de la noche a la mañana, se volvieron el grupo nuevo más famoso del país.

Como resultado, el ómnibus de la gira Anarchy, zigzagueaba por Gran Bretaña para ir a las fechas programadas para que tocaran los grupos, pero se suspendían bajo presión de los municipios locales, que estaban preocupados. Solamente siete de las fechas se concretaron tarde o temprano. Todos los grupos querían tocar y estaban frustrados y desilusionados por las suspensiones, que muchas veces eran a último minuto. Pero los Pistols por lo menos tenían el consuelo de que su reputación como amenaza para la sociedad, estaba creciendo. El “incidente Grundy” les dio el tipo de publicidad que soñaba Malcolm. Para los Clash, fue una gran pérdida de tiempo.

El 8 de diciembre, las cosas empeoraron, cuando EMI retiró la financiación de la gira, antes de decidir echar a los Pistols. Esto hizo que Malcolm y Bernie tuvieran que cubrir los gastos extra de sus propios bolsillos. El día anterior, los Damned fueron echados de la gira por dar a entender que iban a tocar de todas formas en Derby, por más que los Pistols estuvieran prohibidos.

Al preguntarle a cualquier protagonista lo que recuerdan de la gira, la respuesta es la misma: viajes largos por autopista, horas sentados en hoteles con alfombras marrones, esperando saber si se hacían las fechas, y sesiones largas de bebidas y anfetaminas, para aliviar el aburrimiento.

Roadent comenta: -En la gira Anarchy salió todo terriblemente mal. Encima los Clash estaban al fondo de la grilla. Los Damned estaban encima de ellos, ¡por Dios! Tengo un afiche de la gira, con todas las fechas tachadas, y las fechas cambiadas, que también tuve que tachar.

Ninguno de los grupos ingleses parecían demasiado encantados con su viejo ídolo Johnny Thunders, tampoco. Sus anécdotas bárbaras de la vida con los Dolls eran entretenidas, pero no su adicción intensa a la heroína. La guitarra Gretsch White Falcon que usó Joe en la gira, se la había vendido Thunders, que necesitaba efectivo para drogas.

En Cleethorpes, pocos días después de cumplir 21, Simonon se pasó toda la tarde en el bar con Steve Jones y Paul Cook.

-Me puse muy en pedo -dice Simonon-. Subí al escenario, toqué la primera nota y me fui tambaleando para atrás, contra mi parlante de bajo. Joe se cagó de risa, pero Mick estaba muy chivo. Fue terrible. Un desastre. Así que no volví a repetir la situación. Después de eso siempre estuve despejado y preciso. Solamente una medida de vodka en el camarín. Toqué fondo una vez y aprendí la lección.

Cuando el micro de Anarchy volvió a Londres, la noche del 23 de diciembre, bajó a los Clash en calle Oxford.

-Yo estaba destruido de verdad -recuerda Joe-. Cuando me bajé del bondi no teníamos plata, y fue horrendo. Tenía el doble de hambre que en toda mi vida. Se venía la Navidad y Micky Foote y yo teníamos los bolsitos en las manos y sentí que lo peor del mundo era que la gira había terminado.

Joe no tenía un lugar fijo dónde vivir. No tenía plata. Los Clash seguían sin baterista fijo. Y todavía peor: estaban quedándose atrás en la competencia. Parecía justo que los Pistols causaran entusiasmo con “Anarchy in the UK”, pero los Damned habían firmado con Stiff y publicado un single, “New Rose”, y los Buzzcocks se estaban preparando para lanzar un EP en pocas semanas.

Esa Navidad, los Clash cenaron pavo asado en casa del periodista John Ingham, con otros punks. Vieron a Johnny Thunders picarse en la cocina, y se preguntaron qué carajo les depararía 1977. 

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