“Redemption Song” – libro de Chris Salewicz sobre Joe Strummer. Capítulo 5.2

6 Nov

TRADUCIDO POR: Lepo MacStrummer para RadioValvular.

5.2

*

La escuela se fundó en 1854 como Escuela para Huérfanos de Hombres Libres* de la Ciudad de Londres.

[*en Gran Bretaña el título de ‘Hombre Libre’ -Freeman- de determinada ciudad es similar al de ‘Ciudadano Ilustre’]

En 1926 la Autoridad de Londres mudó la escuela hacia el campo, y la reabrió en el Parque Ashtead de Surrey, una propiedad de 23 hectáreas de jardines, por donde pasaba una avenida de árboles de lima.

Uno puede pensar que la idea de que lo enviaran a una escuela establecida para educar chicos sin padres, le habría causado tristeza a Johnny Mellor. Más adelante habló de que se sintió abandonado por Ron y Anna cuando lo mandaron a la CLFS [por sus siglas en inglés] como interno. Esa fue su solución para el dilema de cómo afectaban los cargos en el extranjero a la educación de los chicos.

Después de la disciplina liviana de Whyteleafe, la CLFS iba a resultar traumática para ambos niños Mellor. Johnny nunca iba a superar el hecho de que sus padres lo enviaran a un internado, y nunca los perdonó por la herida creada por esa deserción aparente durante su niñez. Tan grande había sido esa herida -según Gaby, la pareja histórica de Joe-, que seguía riñendo con su madre por enviarlo a la CLFS cuando ella estaba muriendo en un hospital para enfermos de cáncer, 25 años después. Parte de él sentía que toda su vida hubiera sido distinta si no lo hubieran mandado ahí. Pero esa experiencia fue formativa para la persona que iba a terminar siendo en algún momento.

Pero naturalmente, Johnny no dio indicativos de esa emoción en la primera visita a la escuela.

-¡Bocón! -fue la primera impresión que le causó John Mellor a Paul Buck cuando lo vio por primera vez en el examen de ingreso.

De unos cincuenta estudiantes en el examen, de entre ocho y diez años, John Mellor, de pantalones cortos -uno de los más chicos-, parecía el único candidato indomable ante las preocupaciones del examen: no parecía tomárselo en serio. Se reía y hacía comentarios irónicos.

-Simplemente lo recuerdo como un pibe que no estaba oprimido por el hecho de tener que rendir un examen; algo que puede ser abrumador para alguien de nueve años.

A principios de septiembre de 1961, vestidos con blazers azul marino con el escudo de la CLFS en el bolsillo, corbatas a rayas rojas y azules, cuidadosamente anudadas en los cuellos de sus camisas blancas, gorras reglamentarias azules sobre sus cabellos recientemente esquilados, David y Johnny Mellor se despidieron de sus padres. Johnny tenía nueve recién cumplidos. Por su cumpleaños, siempre era el más chico de su grado. Y David, diez y medio.

Más adelante, en los días punk, cuando eran importantes unos antecedentes tan sesgados, Joe afirmaría que había reprobado el examen de ingreso a la escuela, y que lo aceptaron solamente porque ya tenía un hermano ahí. Eso no era cierto. Pero como Freemen’s de la Ciudad de Londres era una “escuela pública”*, esto llevó a que los pares punk atacaran a Joe.

*: En Inglaterra y Gales, las “escuelas públicas” son las escuelas más viejas, independientes, selectivas y con cuotas caras. El término “escuela pública” no debe ser entendido como “estatal”. Son del sector privado. Tradicionalmente, las “escuelas públicas” eran internados para varones.

Joe nunca se replegó hacia una excusa fácil: su lugar en esa escuela era un beneficio del trabajo de Ron. El Ministerio de Asuntos Exteriores pagaba las cuotas de David y John Mellor, reconociendo la necesidad de un poco de estabilidad en la vida itinerante de los diplomáticos. Parte del paquete del empleo de Ron, incluía pasajes de avion hacia su lugar de trabajo, para los chicos en las vacaciones de verano. Ron y Anna agregaban pasajes pagos para sus hijos para que los visitaran en Navidad.

En la CLFS, había varios chicos y chicas cuyos padres eran diplomáticos o militares: el 10 por ciento de los 400 pupilos de la escuela. Pero había muchos más alumnos cama afuera que internos, lo cual se sumaba a la sensación de lejanía de los internos. La CLFS también era mixta, algo inusual para un internado británico.

Más adelante, Joe Strummer recordó sus años en la CLFS comedidamente y en tono defensivo. Ni siquiera mencionó su nombre hasta octubre de 1981, cuando lo reveló en una entrevista con Paul Rambali en NME. Le mintió a Caroline Coon en un artículo de Melody Maker en 1976, diciendo que su escuela quedaba “en Yorkshire”.

-El día que cumplí nueve [en realidad fue un par de semanas después], entré a un mundo raro, victoriano, dickensiano, con subpasillos debajo de subsótanos; un foco cada cien metros y gente que venía por ahí y nos pegaba perchazos en la cabeza -le contó a Lucy O’Brien de NME, en 1986.

Paul Buck, que estaba en el mismo pabellón que John Mellor, lo confirmó:

-Joe hablaba de pasillos oscuros y sótanos, y no estaba exagerando. Cuando empezamos, pasábamos mucho tiempo payaseando en un pasillo de un sótano oscuro de nuestro pabellón. Había una sala de juegos en el último piso del edificio, muy fría e incómoda. Uno no subía ahí, porque si los mayores buscaban a alguien para hacer algo, iban directamente ahí. Así que preferíamos el pasillo.

-El primer día -dijo Joe Strummer en una entrevista con Record Mirror, en 1977 -me rodearon y me llevaron al baño, donde me di con una bañera llena de papel higiénico usado. Tenía que meterme o recibir una paliza. Me dieron una paliza.

En un artículo de Melody Maker, escrito en 1979 por Chris Bohn, continuó con esa temática:

-Yo era un enano cuando era más chico; después crecí hasta mi tamaño normal. Pero antes de eso tuve que pelear en la escuela.

Durante su primer año en la CLFS, Johnny Mellor, de nueve años, se trató de escapar de la escuela con otro chico.

-Hicimos unos ocho kilómetros, hasta que nos encontró un profesor. Me acuerdo que me llevaron a la escuela y el vicedirector salió y nos gritó por no tener puestas las gorras. Yo pensé “Qué idiota. ¿De verdad creés que nos íbamos a escapar con las gorras puestas?”. No lo podía creer.

Años después, Sara Driver, directora de cine estadounidense, me contó cómo veía el comportamiento de Joe a fines de los ’80:

-Se regodeaba mucho con la oscuridad y hablaba de que cuando le pegaban en la escuela pública cuando era un pibe, y de lo áspero que era eso.

Con el correr del tiempo, Joe adoptó una línea de conducta en su época escolar:

-Me tuve que volver un matón para sobrevivir.

Paul Buck descarta esa autovaloración:

-Él no era un matón. Estaba lleno de vida y era divertido.

John Mellor, dice, tampoco participaba en peleas que muchas veces son características de los chicos adolescentes que conviven.

-Me puedo haber olvidado o capaz que no estuve, pero definitivamente no decían “Uh, Mellor está peleando de nuevo”. De ninguna manera. Era bullicioso pero no era dominante. Era uno de los nuestros.

Como haciéndole una declaración a Ron y Anna, Johnny Mellor se negó a trabajar en la escuela gran parte de su paso por la CLFS. Su desconcierto por haber sido alejado de sus padres, parecía haber creado un ofuscamiento y una terquedad que simplemente no le permitían encontrar ningún tipo de interés en sus estudios. Él tenía una vida familiar interesante y exótica, que de la noche a la mañana se había acabado. ¿Por qué? Como castigo, nunca le mandaba a sus padres la carta que era obligado a escribir una vez por semana.

El personaje seguro de sí mismo que había visto Paul Buck en el examen de ingreso, era una fachada. Algo que Johnny Mellor (sensible en secreto y a veces fácil de lastimar), aprendió como destreza social en el circuito de los cócteles diplomáticos.

Cuando Gaby Salter hojeó los papeles de Ron Mellor en calle Court Farm al 15, encontró que casi todos los años hasta sexto, el director le había escrito al padre de Johnny, disculpándose por el fracaso de la escuela para lograr algún avance en su progreso académico. Reprobó sus exámenes de Bachillerato y tuvo que repetir quinto año*.

[* En el sistema educativo británico, el examen de Bachillerato se denomina “GCE O-level” (siglas en inglés de Certificado General de Educación, nivel normal) y se refiere a los exámenes de quinto año. Aprobar el O-level es obligatorio para poder rendir el A-level, que son exámenes más especializados y consisten en solamente tres o cuatro materias. Los A-levels se rinden haciendo dos años extra, opcionales, que son para que el alumno se prepare para la universidad. No es posible seguir estudiando en la universidad o un instituto de arte sin resultados satisfactorios o sobresalientes en los A-levels.]

Aunque Paul Buck iba un año por detrás de John Mellor, el muchacho -que también tenía un hermano mayor en la escuela- se iba a volver uno de sus mejores amigos. Una relación que continuó hasta los primeros días de los Clash.

-Él era su mejor amigo -confirma el escritor Peter Silverton, amigo de ambos.

-Lo vi y pensé “Ah, me acuerdo de vos del examen de ingreso” -dijo Paul Buck, que formó una dupla con John Mellor, unidos por una visión absurda sobre la vida, y el amor en común por la música-. Me acuerdo que me llevé bien con él durante toda la escuela. Éramos culo y calzón.

Al principio, a John -como a todos los chicos más chicos de la escuela- lo llamaban por su apellido, Mellor, frecuentemente retorcido en broma como Mee-lor.

Pero ¿cómo encajó en ese mundo feroz el otro muchacho Mellor, cuya personalidad parecía ser diametralmente opuesta a la de su hermano menor?

-A mi hermano y a mí nos mandaron a la escuela y en mi caso fue un poco extraño, porque mi hermano era muy tímido -le contó Joe Strummer a Mal Peachy para el documental de Don Letts, Westway to the World-. Era lo opuesto a mí. O sea: total y absolutamente opuesto a mí. El chiste que se decía en la escuela era que no habló en todo el trimestre, que era más o menos cierto. Era re tímido y yo era lo opuesto: un jetón, un cabecilla bueno para nada.

‘Muchas veces pienso en mis padres y cómo me debo haber sentido con eso -continuó-. Porque que me mandaran lejos y verlos solamente una vez al año, fue bastante raro [Acá no menciona los viajes de Navidad]. Cuando sos un nene, simplemente te enfrentás a lo que te tenés que enfrentar, y me re cambió la vida, porque me di cuenta de que me tenía que olvidar de mis padres para mantenerme a flote en esa situación. Cuando sos un nene, vas directo al núcleo del asunto. No hay distracción. O sea: ahora me siento mal, porque fui un mal hijo para ellos. Cuando volvieron a vivir en Inglaterra, nunca los iba a visitar. Me siento mal por eso.

‘Yo diría que al ir a la escuela a un lugar así, te volvés independiente. No esperás que nadie haga nada por vos. Y eso era una gran parte del punk: hacé las cosas vos y no esperés nada de nadie.

[continuará]

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