“Redemption Song” – libro de Chris Salewicz sobre Joe Strummer. Capítulo 6.2

4 Dic

TRADUCIDO POR: Lepo MacStrummer para RadioValvular y Clashland.

6.2

A fines de 1969, Ron y Anna Mellor volvieron a Gran Bretaña desde Malawi. De ahí en adelante, Ron, que ahora tenía 53, viajó todos los días hasta el Ministerio de Asuntos Exteriores, en Whitehall. En la lista de honores de Año Nuevo de 1970, lo nombraron prestigiosamente Miembro de la Orden del Imperio Británico. Esa Navidad de 1969, Johnny Mellor persuadió a Ron y Anna para que lo dejaran armar una fiesta en la casa de calle Court Farm al 15. La única que armó ahí.

El evento resultó ser un poco diferente de los eventos sociales a los que sus padres habían estado acostumbrados en sus funciones diplomáticas en el extranjero. Su hijo fotocopió invitaciones que describían cómo llegar a la casa de la familia Mellor. Como cualquier anfitrión ansioso, estaba preocupado por que el evento saliera con fluidez. Ansiosamente, le escribió a Paul Buck, que había dejado la CLFS el verano boreal anterior y estaba en su casa de Sussex del Este. Invitó a 90 personas, le contó a su amigo, y después fue al núcleo de sus preocupaciones:

-“¿Cuánto tiempo se tarda en tomar una pinta de cerveza? Unos diez minutos”, dijo. Así que él se imaginaba que la fiesta se iba a quedar seca en diez minutos. No fue así.

-A las 8:30 de la noche no quedaba nadie parado -dijo Ken Powell-. No por el alcohol u otras sustancias, sino por inclinaciones románticas. La gente estaban toda encimada, por todos lados. No había ni un espacio ni en el sofá ni en el piso.

Ron y Anna, discretamente, se mantuvieron al margen, hasta que al final de la noche hubo algún desacuerdo entre Ron y su hijo más chico.

-Me acuerdo que al final su padre no estaba contento con algo, y Joe le dijo “Sí, bueno, es tema mío, ¿no?”. Me acuerdo de esa frase, porque no la había escuchado antes -dijo Paul Buck.

 Antes, ese año, Adrian Greaves también había armado una fiesta. A esa altura, Joe tenía una novia estable en la CLFS.

-Una chica bonita que se llamaba Melanie Meakins, con pelo negro ruludo, pecas y piel reluciente, que era más chica que él.

En la fiesta, Johnny Mellor se pasó todo el tiempo en el jardín, acurrucado con Melanie, adentro de la carpa que había armado esa tarde.

-Las relaciones sexuales, principalmente, eran entre los internos -dijo Ken Powell-. No había ningún control parental. Y había gente que era cercana a uno, con las hormonas dando vueltas. Una situación altamente cargada y excitante. Muy lindo. Estábamos todos calientes.

-Johnny Mellor le contó a sus amigos que perdió su virginidad en otra visita de fin de semana a la casa de los padres de Adrian Greaves. No está claro si fue o no con Melanie.

En el verano boreal de 1969, cuando Johnny Mellor todavía tenía 16, había ido con su familia al casamiento de Stephen Macfarland, un primo del lado paterno. Los Macfarland vivían en Acton, en Londres Oeste. Otra invitada a la boda fue Gerry King, otra prima paterna, una chica linda:

-John estaba ahí y yo no lo conocía. Tenía unos 16 años y yo tenía unos 24. Charlamos y nos llevamos bien. Nos pasamos todo el día del casamiento juntos. A la noche, después de que se fueran los otros invitados, nos quedamos todos juntos en lo de Stephen. Todos los jóvenes. Me cayó muy pero muy bien. Sentí su carisma. Sentí que era distinto. Me contó todos sus sueños, que él realmente iba a hacer algo con su vida; aunque no dijo qué. Parecía muy inquieto, y era muy elocuente. Al final me dio un collar de coral que tenía.

En el banquete de boda, John Mellor se enteró de que su primo Jonathan Macfarland había ido a la escuela con Pete Townshend de los Who, y que incluso una versión temprana de los Who había tocado en el sótano de la casa donde era el banquete. Jonathan le mostró a su primo una guitarra acústica que tenía, y dijo que Townshend la había tocado ocasionalmente.

1963: John Entwistle y Pete Townshend en la banda Detours, que luego se convertiría en The Who

Johnny Mellor se llevó la guitarra a la escuela y probó unos acordes rudimentarios. Especialmente los de la versión de Cream de “Spoonful”, del maestro del blues Willie Dixon. Aunque Paul Buck hizo un bajo con molduras e intentó tocar con Johnny en su estudio, el chico Mellor quedó derrotado por su necesidad urgente de práctica. Pero adquirió otro “instrumento”, presente en su rincón del estudio de la CLFS: una máquina de escribir portátil; una posesión poco habitual para un estudiante inglés. En su vida posterior, una máquina de escribir portátil lo acompañó frecuentemente. La adquisición en esa etapa, podía indicar que en su futuro veía alguna forma de escritura.

John Mellor se pasó el verano boreal de 1969 apropiadamente impulsado a base de pintas de cerveza amarga y compras pequeñas de hachís libanés. Con Paul Buck y dos de sus amigos, Steve White y Pete Silverton, salían a los pubs y pistas de bowling de Sussex y Kent, en la furgoneta Vauxhall Viva de Steve, cerca de la ciudad de origen de Pete, Tunbridge Wells, buscando fiestas y chicas.

-Siempre era divertido -recordó White- ir a esas fiestas, donde uno terminaba quedándose tres o cuatro días, tirado en jardines y campos.

Otro amigo, Andy Secombe, recuerda:

-Me acuerdo que fui a parar a un campo en Betchworth, Surrey. No tengo idea por qué. Eran como las dos de la madrugada, y Joe estaba saltando con una lata de cerveza Party 7, y muy chupado.

-No tengo memoria visual de cómo lucía Joe cuando lo conocí -dijo Siverton-. Excepto que su pelo era largo. Todos teníamos pelo largo. Eran fines de los ’60. Pero me acuerdo que escribía y garabateaba, a su manera enrulada, con la mano izquierda. Él y Paul Buck ponían incesantemente “Gloria” de Them, como si fuera el único vinilo del mundo.

Como esta nueva pandilla de compadres, Johnny Mellor estaba ataviado con el uniforme de esos días: jeans acampanados y camperas de jean, que se usaban con camisas coloridas, muchas veces a cuadros, y pulóveres bastante ajustados con cuello redondo. Un abrigo de rezagos del ejército se consideraba altamente a la moda, como así también un tapado de piel usado; preferentemente apolillado. Johnny Mellor se complicó la vida con tal de adquirir uno de esos.

Significativamente, tanto Steve White como Pete Silverton recuerdan que les presentaron a Johnny Mellor como “Woody”.

-En ese entonces a Paul Buck le decían Pablo -agregó Silverton-. No se volvió Pablo Labritain de golpe, en la época punk. Eso era algo que venía desde que tenía 16.

Después Paul Buck (Pablo, como sigue prefiriendo que le digan) me dio una explicación, insinuando que Steve y Pete podían estar levemente errados.

-Todos los de la Magic Band de Captain Beefheart se cambiaban los nombres. Nosotros también. Mi nombre era Pablo y él era Woolly Census. La vez siguiente que lo vi después de la escuela, me dijo “No, no: ahora soy Woody”. Eran simplemente cosas de chicos.

En la mitología de Joe Strummer, siempre se dijo que su apodo “Woody” era un homenaje al cantante folk Woody Guthrie. Joe estaba contento con aceptar eso. Pero parece haber habido una explicación mucho más simple y bastante menos idealista. Es fácil ver que “Woolly” podía mutar hacia un más directo “Woody”. Johnny Mellor le escribía cartas a Pablo y las firmaba como “Wood”. Los apodos son algo cotidiano de la vida en las escuelas pagas. Casi parte de un rito de iniciación, en el que los alumnos reciben una nueva identidad. Como cuando Johnny se volvió “Mee-lor”, por ejemplo.

Años después, en 1999, Pete Silverton se topó con Joe Strummer en un pub de Primrose Hill.

-Empezó a contar anécdotas de cuando lo conocí. Se acordaba con gran detalle, pero yo no. Muchas tenían que ver con consumir drogas en los años de adolescencia, y con redadas policiales en las fiestas. Ese tipo de cosas normales. Específicamente, se acordaba de una fiesta en la que yo estaba totalmente dado vuelta y convencí a la policía de que no estaba sucediendo nada inapropiado. Joe se acordaba que le expliqué de manera muy lógica y convincente a la policía que no pasaba nada fuera de lo normal, por más que Pablo estaba en la bañera con su novia. Capaz que por eso la policía prolongó el interrogatorio: aduciendo que había una mujer desnuda en el lugar.

*

Con Woody, Pablo y Steve White, Pete Silverton se colaba en las fiestas, todo el verano boreal de 1969.

-Era el tipo de barrio donde contás las escaleras. La mayoría de las fiestas a las que íbamos eran en casas de dos escaleras. Ninguno de nosotros era rico, pero íbamos a las casas de chicas ricas, casi en el campo. Siempre éramos colados bienvenidos, pero siempre estábamos en el rincón, con drogas. Había mucho hachís, mucho ácido- dijo.

El consumo de drogas, de hecho, parecía tener un trato preferencial, por encima del sexo:

-No había un alto nivel de actividad sexual -según Pete Silverton-. Un poco, no mucho. Más que todo la gente tenía sexo con sus novias, y no todos.

Le mencioné a Silverton que, según la opinión de Adrian Greaves, Johnny Mellor, en esa época se había vuelto sarcástico y despreciativo. Una actitud que compartía con Paul Buck.

-Eso explica cómo encajaron en nuestro círculo. En nuestro círculo eran cálidos y generosos. Había una sensación de superioridad entre todos nosotros; de ser los más copados del lugar.

En clase, detrás de Johnny, en la CLFS, estaba Anne o Annie Day, de una familia militar radicada en Alemania. Cuando Annie llegó a conocer a John en el coro escolar, él estaba en sexto año y era conocido como “Woody” o su otro apodo, “Johnny Red”.

Annie Day se volvió una “especie de novia” de Johnny Mellor.

-Besuqueamos un poco, pero no éramos full-full.

Quizás el estado de sus dientes lo contenían:

-Cuando él te besaba casi no abría la boca. Siempre estaba re avergonzado de sus dientes.

Había una diferencia de edad considerable entre Annie Day y Johnny Mellor. Cuando maduró y fue el personaje Joe Strummer, esto se volvió un patrón de comportamiento.

-Pegamos onda. Simplemente nos llevábamos bien. Creo que lo que realmente cimentó nuestra amistad fue que todos los miércoles a la tarde, en la escuela, cada curso hacía deportes. Yo estuve disculpada de jugar prácticamente todo el verano. En vez de hacer deporte, a él le daban vía libre para usar el departamento de arte como quisiera: estaba en sexto superior, cursando para su bachillerato de arte, así que sabía pasarse todo el tiempo en la sala de arte. En esa época él estaba haciendo una pintura de ocho metros de largo y yo pasé a ser su asistente. A mí me parecía un artista re talentoso. En una conversación le dije: “Vas a ser re famoso y creo que va a ser por tu arte”.

Para las celebraciones de Navidad de su último año en la CLFS, Johnny Mellor hizo una serie de pinturas de estilo pop-art, similares a tiras de comics, y las exhibió en el comedor de la escuela. A la manera de Roy Lichtenstein, cuya obra era ampliamente popular, las adornó con globos de diálogos, que tenían onomatopeyas al estilo Marvel, como “BIFF!” y “POW!”. Estas no tuvieron la aprobación del director Michael Kemp. Las pinturas fueron aprobadas para el público general solamente después de que cada leyenda fue alterada por el más festivo “¡Feliz Navidad!”.

*

En la edición de Cuaresma del Ashteadian (“El periódico de la Escuela Freemen’s de la Ciudad de Londres”), en su último año escolar, “J. G. Mellor” aparece listado como uno de los nueve chicos y ocho chicas que son delegados. En la página 10, debajo del título “Grupo de Teatro”, hay una breve solicitud:

“Nuevamente me gustaría hacer una firme solicitud de material, en forma de canciones, sketches o chistes, que deberán ser entregados en la sala de delegados”. Firmado: “JOHN MELLOR (Presidente)”.

En el resto del periódico, John Mellor figura como “Campeón escolar de campo traviesa”. Sorpresivamente, aunque es difícil que fuera el competidor más alto, el Día de los Deportes, también ganó en salto en alto. Pero su forma de encarar los deportes escolares era flexible. Armaba los equipos de vóleybol según con quién tuviera ganas de juntarse y charlar, y jugaba someramente cuando aparecían los profesores.

Los sábados a la noche armaba espectáculos, “cosas estrafalarias”, según Ken Powell. Una de esas noches estuvo claramente influenciada por una parodia de La Novicia Rebelde, que habitualmente interpretaba la Bonzo Dog Doo-Dah Band, altamente popular en ese entonces. Resultó ser una inspiración para Andy Secombe:

-Nunca había visto algo así: estuvo realmente fantástico. Gracioso hasta la histeria.

Adrian Greaves recuerda que Johnny Mellor apreció con él en una producción de La importancia de llamarse Ernesto, de Oscar Wilde.

-También tuvo un papel chico en Free as Air de Sandy Wilson, con una frase, “La cena está servida”, dicha con acento francés.

En el número 1 de Reacción: La Revista de Poesía de la Escuela, publicada a principios de su último año en la CLFS, John Mellor escribió un poema titulado “Sueños ebrios”. Acertadamente, uno puede creer que tuvo el beneficio de la experiencia propia. Es corto, tiene solamente cuatro versos, y dice: “Y las piedritas se pelean como rocas / Y mi padre se inclina entre ellas / Dos manos se estiran y me gritan / No es que yo pueda escuchar”.

En su obituario para Joe en The Washington Post, Desson Thomson, escritor del diario, recordó sus años en la CLFS. John Mellor, recordó Thomson, era muy distinto a los otros delegados escolares.

-Tenía un sentido del humor fantástico, surrealista y absurdo. Los delegados nunca nos daban ni la hora, excepto para pegarnos o para forzarnos a lustrarles los zapatos. John Mellor era el único con un brillo implícito. Siempre hacía bromas y juegos mentales. No era tan cruel como los otros. Siempre divertido. De repente me acuerdo que una vez se puso una remera con un corazón. Decía: “En caso de emergencia, arránquelo”.

“‘Thomson, te toca el salto en alto’ -vociferó una noche, tras atraparme hablando en el dormitorio después de que se apagaran las luces. Yo estaba temblando. Hasta Mellor podía ser como el resto, a veces. Eso iba a doler. Solemnemente, me hizo parar frente a la cama. Se sacó una pantufla de cuero de su pie y me dijo… que saltara sobre la cama. Fin del castigo”.

Y todas pero todas las noches, John Mellor hacía que Desson Thomson, de 11 años, cantara “Off the hook” de los Rolling Stones.

-Me hacía recitar los nombres de los integrantes de la banda. ¿Quién toca el bajo? Bill Wyman, le decía. ¿Y el baterista? Charlie Watts. Bien, me decía. ¿Cuál es tu banda favorita? ¡Los Rolling Stones! No los Beatles mugrosos.

[FIN DEL CAPÍTULO 6]

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