John Lydon: letras, arte, diseño de tapa y el legado punk

28 Ene

“Ese es mi mayor placer en la vida: haber encontrado un lugar donde puedo soltar la vergüenza y los miedos y las dudas sobre mí mismo. Dejarlas en el camarín y simplemente ver cómo soy como ser humano frente a los demás. Y estoy bastante bien. No soy perfecto, pero estoy trabajando en eso.”.

Por Eliza Williams – 26 de enero de 2017 – para creativereview.co.uk

TRADUCIDO POR: LEPO para radiovalvular.wordpress.com

John Lydon está por publicar un libro nuevo. No es una autobiografía en el sentido tradicional. Sin embargo, cuenta la historia de su vida, esta vez por medio de las letras de sus canciones. En el tomo las recopiló a todas (desde los primeros días de los Sex Pistols hasta Public Image Ltd), junto a obras de arte y otras reflexiones del cantante.

a portrait of John Lydon

Mr Rotten’s Songbook (El cancionero del Sr. Rotten) está diseñado como un libro de arte, y en vez de presentar escaneos de las hojas originales con las letras y otras pertenencias, Lydon transcribió todas las canciones recientemente; muchas a mano. Está publicado en una tirada limitada y cara de solamente mil copias, apuntando en líneas generales a los fanáticos, aunque espera también ofrecerle una oportunidad a la gente para entender su obra.

Escribir canciones ha sido el elemento más constante de la música de Lydon en los últimos 40 años, desde el comienzo con los Sex Pistols.

-Yo no tocaba un instrumento en los Pistols. Aunque podía arruinar un violín, esa no era la banda para hacer eso. Así que tomé la posta y fui el letrista y el expositor principal de esas letras. Encontré mi propia voz y creo que ese es un oficio en el que sobresalgo. Es poesía con música, sin la estupidez improductiva de la poesía.

-Comúnmente las tengo en la cabeza hasta que estoy listo y bien -dice de su proceso de composición-. Siempre tengo ideas flotando y a veces se cruzan y se chocan. A veces lo que creo que es la génesis de una canción, puede hacer una espiral y convertirse en cinco o seis cosas distintas. Cuando estuve refrescando mi memoria con ellas [para el libro], estuvo bárbaro. Pensé “dios mío; sí, me acuerdo exactamente de ese estado mental”. Para mí, son como mis recuerdos verdaderos. De hecho, son mis recuerdos verdaderos. Las canciones son sobre sujetos reales. Situaciones que pasaron alrededor mío.

Songbook cover

Cuando era chico, Lydon sufrió de meningitis espinal, lo que resultó en periodos de coma y pérdida de memoria extrema. Pero ahora él le atribuye a la enfermedad haberle dado el don de la memoria fotográfica.

-Me enseñó a preservar recuerdos, lo cual me ayudó infinitamente -dice-. Estoy sumamente agradecido a la enfermedad que tuve, porque de alguna manera me encaminó correctamente.

Aunque dice que su enfermedad hace apariciones sesgadas en las primeras canciones, recién afrontó explícitamente esa experiencia en sus letras hace poco:

-Está ahí; siempre está ahí, pero de una forma apagada -dice-. Pero últimamente, en el último disco, me metí con eso en más detalle. En realidad me sentí más libre con respecto a eso. Esos recuerdos son muy pero muy pero muy tristes. Es terrible saber que deberías acordarte de las cosas, que sabés que posiblemente estén ahí, pero de alguna forma no podés llegar a ellas. Eso es algo muy grande de superar para un nene. Supongo (viéndolo positivamente) que de adulto hubiera sido más difícil de enfrentar eso, así que tengo un miedo muy grande de volver a perder la cabeza. Porque ahora tengo mucho más que perder.

Lydon dice que su pérdida de memoria a veces reaparece cuando está en el escenario, lo que hace que siempre lleve su libro de letras como apoyo. Pero ahora, a pesar de eso y a pesar de periodos de miedo escénico, evoca una imagen casi feliz cuando actúa. Menciona que para superarlo, leyó sobre las batallas de Laurence Olivier y Alec Guinness contra el miedo escénico.

-Realmente es dolorosa y tortuosamente maravilloso -dice-. Es como todo en la vida: lo bueno viene con lo malo, y tenés que entender que lo malo es vitalmente importante para darte la energía para llegar a lo bueno.

“No es una actuación. Una vez que estoy en el escenario, es así: desamparo total. Se pierde cada porción de autocontrol que tengo en mi vida normal. Es así. Es momento de hundirse o nadar, y ver cómo quedo total y completamente solo y soy el único culpable si lo arruino. Me gusta esa presión. Ese es el mundo totalmente adorable de Johnny Rotten. Ese es mi mayor placer en la vida: haber encontrado un lugar donde puedo soltar la vergüenza y los miedos y las dudas sobre mí mismo. Dejarlas en el camarín y simplemente ver cómo soy como ser humano frente a los demás. Y estoy bastante bien. No soy perfecto, pero estoy trabajando en eso”.

Junto a la música, tanto los Sex Pistols como PiL aumentaron la imagen impactante y el arte de tapa tomó una importancia cultural (particularmente en el caso de los Pistols), mucho más allá de las bandas en sí mismas.

Jamie Reid, Trevor Key y Brian Cooke estaban detrás de la mayor parte de los diseños de fundas y publicidades de los Pistols, mientras que Dennis Morris diseñaba para PiL, además de tomar muchas fotografías icónicas de los Pistols y su fastuosidad. Pero Lydon afirma haber tenido un rol en la génesis de las ideas que alimentaron las obras:

-Son todas ideas mías -considera-. Pero no es la gran cosa, y nunca hice que fuera la gran cosa. Para mí, la tapa es tan importante como las canciones que hay adentro. Si no, estás perdiendo el tiempo. Buscás una representación visual de lo que estás por escuchar. Así es como se combinan.

A spread from Anarchy in the UK

-Con el paso de los años todos afirmaron haber aportado su grano de arena, ¿no? Y reescribieron la historia, ocupando un lugar más grande en ella -dice de los años punk-. La verdad es que yo sigo trabajando de esa forma, y muchas de esas personas no.

Lydon dice que para la idea del estilo de las cartas anónimas, que está tan presente en la estética de los Sex Pistols, se inspiraron en un programa de tele que examinaba cartas con amenazas:

-Un programa de tele fue la inspiración cursi para eso -dice-. Trataba temas como las cartas con amenazas, así que nos enganchamos con eso. No me acuerdo de qué programa era.

Por el contrario, para PiL, la imagen impactante de la banda se definió al reconocer que el estilo punk (incluso en ese momento) ya estaba empezando a estar cooptado por el mainstream.

-Pasó eso. Y por eso me alejé de los clichés muy pero muy desde el principio -dice-. Y pasé a Public Image y encaré todo de una manera totalmente distinta.

 La marca registrada de PiL incluía un logo impactante diseñado por Dennis Morris, que era “descaradamente corporativo”, según Lydon.

-Observamos empresas como ICI [Imperial Chemical Industries, industrias químicas imperiales] y admiramos su especialismo frío, imperturbable y aislacionista. El cemento opaco y la dictadura de vidrio. Era como ponerle un toque humano a la cosa corporativa, que en esa época parecía estar conquistando el mundo.

El contraste riguroso de PiL en comparación con los Pistols, tanto en la música como en el estilo, le causó algo de confusión a los admiradores de Lydon.

-Había una gran diferencia entre lo que era el público de los Pistols y el de PiL -dice-. Y había algunas peleas internas por eso. Peleas verbales: “¿Por qué querés cambiar?”, “Eso no es punk”. ¿Quién carajo me puede decir qué es o qué no es? Creás vos mismo algo desde la nada, y después viene alguien y te dicta lo que tendrías o lo que no tendrías que hacer con eso. Es una idiotez. De repente salieron de la nada los manifiestos punk, y en realidad eran para los manejados por los clichés.

Con la máquina comercial que se armó alrededor del legado punk -cuyo estilo apareció en todo, desde autos de inmobiliarias hasta en bolsos de mano-, Lydon es sorpresivamente optimista:

-De una manera curiosa y rara, creo que toda esa “aldea” que se armó alrededor nuestro, debería ser vista con sentido del humor -dice-. En la vida, vas a ver que si hacés algo bueno, alguien va a venir y parodiarlo.

Pero es ferozmente proteccionista de los Sex Pistols en sí mismos, y no tiene pelos en la lengua al criticar a figuras de ese periodo que, según él, ahora se están beneficiando de más con eso:

-Para mí, son parásitos por naturaleza. Son personas que no aportaron mucho en esa época, y la están recordando y reescribiendo según sus intereses específicos. Yo lo veo como una gota de veneno en un océano sin contaminación.

 -Empezamos todo eso de una manera muy abierta y honesta -continúa-, y tratamos de contarlo como fue de verdad. Y ahora estamos constantemente peleando contra un mundo de clichés. Me pasé la misma cantidad de tiempo que en todo lo que hago, asegurándome continuamente de que la marca (si querés usar esa palabra) Sex Pistols, no se contamine con tonterías. Hay que hacer eso. No se puede abandonar. Si no, abandonás todo lo que representaste. No quiero la sensación de haber escrito estas canciones para que pasen a ser tonterías. El alma es pura y espero que el núcleo de fans sepa eso, y espero que los costados más alejados también.

Puede ser difícil cuantificar esa pureza, si Lydon incursionó en los realities de la tele, en I’m a Celebrity Get Me Out of Here, y en publicidades de manteca. Pero está claro que el estatus legendario de Lydon como héroe punk cómico, no siempre se traslada al dinero en efectivo frío y duro. Con respecto a su decisión de publicar Mr Rotten’s Songbook como edición limitada, por ejemplo, en vez de un libro más accesible, Lydon expresa su sensación de que sigue siendo una figura marginal:

-Hay que ir por ese camino -explica-. Hasta la actualidad sigue siendo muy difícil para nosotros convencer a una editorial o a un sello discográfico de que inviertan algún tipo de plata en nosotros, o brinden algún apoyo o respaldo. Y así ha sido desde que empecé.

Clamshell and book by John Lydon

 Espera que el libro nuevo le aporte alguna claridad a la obra musical que ha creado con el paso de los años.

-Espero haberle dado una mirada mucho más clara de hacia dónde voy en la vida y cuáles son mis valores. Y dejame hacer énfasis: no tengo moral. La moral es para los religiosos. No funciona conmigo. Mis valores, básicamente, son: ser honesto, ser fiel a uno mismo, y decir las cosas como son. Creo que soy bastante claro en eso. Nada de esto se hizo por plata ni por codicia ni por autobombo ni por trofeos, ni nada de eso.

A pesar de su continua posición como “director de provocaciones”, ocasionalmente se rumorea que un día Lydon recibirá el reconocimiento del mainstream, por medio de una condecoración de la Reina, por sus servicios a la música. Pero él cachetea alegremente esa insinuación:

-¡No! Nada de eso, por favor -dice-. ¡No voy a dejar que se me acerque ni con una espada! “Que le corten la cabeza”. La imagen es hermosa.

Mr Rotten’s Songbook, de John Lydon, se publica el 31 de marzo [en Gran Bretaña], pero está disponible para encargarlo en johnlydon.com

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