“Redemption Song” – libro de Chris Salewicz sobre Joe Strummer. Capítulo 9.4

4 Mar

TRADUCIDO POR: Lepo MacStrummer para RadioValvular y Clashland.

9.4

Richard Dudanski y Esperanza Romero, su nueva novia española, volvieron a Londres antes de Navidad de 1974 y se mudaron a Chippenham 86. Cuando la hermana de Esperanza, Paloma, apareció por Londres, Richard le contó de una pieza libre en Walterton 101.

Las hermanas Romero.

Pat Nother recordó su llegada al 101, cuando él estaba sentado casualmente con Woody:

-La primera vez que vi a Paloma cruzó la puerta y él me dijo “agi agam aggo aging tago magake hager miagne”. Todos los chicos de los internados y de los secundarios hablaban en ago-pago [el geringoso inglés]: “ag” adelante de cada sonido de vocal. Joe estaba diciendo “la voy a hacer mía”. Se enamoró de ella cuando cruzó la puerta.

-Yo tenía un novio boliviano que se llamaba Herman -dijo Paloma-. Estábamos por cortar. Joe me vivía invitando a salir. Fuimos a ver a Chuck Berry en alguna parte de Londres,  pero no fue nada después de que vi a los 101’ers. Fuimos a ver a Lou Reed y fue muy aburrido. Antes del punk, estuvimos juntos unos dos años.

Woody Mellor y Paloma Romero se volvieron una sola cosa, y ella se mudó con él a la pieza vacía del 101, al frente del primer piso. Con un interés en las relaciones internacionales, Woody incluso le afirmó a Helen Cherry que le había “sacado la ficha al español: simplemente hay que poner la ‘o’ al final de todas las palabras”.

Las dos hermanas Romero no podían quedarse legalmente en Gran Bretaña. ¿Qué se podía hacer? Tenían que casarse con ciudadanos británicos. Cuando quedó claro, durante el verano boreal de 1975, que las chicas eran vulnerables a ser deportadas, Richard Nother se casó con Esperanza. Siguen casados hasta la actualidad.

Pero entre Woody Mellor y Paloma había una complicación: Woody ya estaba casado. El 16 de mayo de 1975, hubo una boda en el Registro Civil de St. Pancras, entre él y una sudafricana que se llamaba Pamela Jill Moolman, que se quería quedar en Gran Bretaña.

Pamela era amiga de una chica que había vivido en Walterton 101. Por ayudarla, ella le pagó a Woody 120 libras [1.100 dólares actuales], con lo que se compró inmediatamente una Fender Telecaster.

Aunque su novio tenía la guitarra de sus sueños (el instrumento que empuñaba Wilko Johnson con Dr. Feelgood), eso no le servía a Paloma. El hermano de Richard, Pat Nother, se puso en su lugar y se casó con ella… sin cobrar honorarios.

-En esa época la gente hacía eso todo el tiempo -dijo Gill Calvert.

La relación de Paloma con Joe, le permitió a él abrirse, quizás por primera vez:

-Me contó sobre David. Me dijo que su hermano había elegido la muerte y él había elegido la vida. Había decidido ir por todo. En cuanto a sus padres, me dijo “qué cosa horrible. Eso hace trizas a una familia”.

Ahora llegó una avalancha de energía creativa. Woody Mellor empezó a componer sus primeras canciones para el grupo. ¿Estaba inspirado por estar enamorado? Eso era evidente en la letra de la primera canción que escribió para los 101’ers: “Keys to your heart” [Las llaves de tu amor].

-Todos los 101’ers éramos fanáticos muy intensos del rhythm and blues. O sea: muy intensos -dijo Joe sobre su primera creación-. Teníamos mucho conocimiento sobre el blues y el r&b, y simplemente sacábamos nuestra música de ahí. Y después, como en la vida de cualquier grupo, me di cuenta de que tenía que empezar a componer nuestro material propio. Así que compuse “Keys to your  heart” y estaba simplemente deleitado de que quedara tan bien y de poder agregarla al repertorio del Chippenham. Y la gente se quedaba saltando por la sala, bailándola.

Jules Yewdall tiene una colección de letras de diez canciones de los 101’ers, tipiadas por Joe en su propia máquina de escribir, acompañando a un casete que se grabó mientras tocaban las canciones en el sótano húmedo de Walterton 101, insonorizado con colchones. Las diez canciones de la cinta son la esencia del repertorio en vivo de los 101’ers, y muestran la velocidad con que se desarrollaron las canciones nuevas, en menos de seis meses. Temas como “Motor boys motor”, “Keys to your heart”, “Mr. Sweety of the St. Moritz” y “Standing by a silent telephone”.

Esos demos fueron grabados específicamente por Joe Strummer para que Jules Yewdall los ubicara en una caja fuerte, para asegurar su condición legal para los derechos de autor.

Con su voz adenoidea tan familiar, cuyo tono logra tanto una sonrisa como solamente la sospecha de que te están sobrando, él se asegura de que cada canción se identifique específicamente.

La simpleza y la franqueza de las canciones es muy evidente, y gran parte del material tiene la sensación de ser una zapada libre, como el material posterior de los Clash. También queda perfectamente claro que (a pesar de una interpretación ocasionalmente insegura), Joe Strummer había encontrado su voz en la narrativa de las letras, muchas veces divertidísima.

Es evidente que en 1975, muchos de esos aspectos creativos que podíamos creer que se desarrollaron solamente en los Clash, ya estaban presentes: ese cambio anímico, melódico y estilístico; ese impulso de energía que salía como flecha, directamente desde el corazón.

Esas canciones tempranas, te muestran que a casi todo lo que Joe iba a hacer en los Clash, ya lo estaba intentando con los 101’ers: ese ronquido raro y disonante en su voz; la guitarra rítmica haciendo tajos; los comentarios irónicos. “Mr. Sweety of the St. Moritz” es fantástica, con su complejidad lírica, casi seguramente autobiográfica. El tipo de letra que podría haber escrito tranquilamente para los Clash. La canción fue escrita como una especie de nota crítica hacia el propietario del boliche St. Moritz de calle Wardour, en el Soho de Londres, donde los 101’ers tocaron varias veces, desde el 18 de junio de 1975.

“Che, señor Dulzón del Saint Moritz;

nos estamos acabando todas nuestras papas fritas.

La vida no sería tan divertida sin tu plata,

pero estamos hartos de tocar todos estos hits”

Más personal es “Standing by a silent telephone”. La canción está disfrazada como un lamento de Joe hacia “Suzie”:

“Yo vivía solamente de tu amor”.

Pero ella no está y no llama:

“Parado junto a un teléfono en silencio; yo y la baquelita, solos”. Un pequeño golpe de genialidad de Joe Strummer.

La habilidad para hacer sonreír los corazones y la cara de la gente, siempre fue uno de los talentos de Joe Strummer. Y muchas de esas letras son francamente divertidísimas; una evidencia de un humor altamente inteligente.

En “Bo Didelys’ [sic] six gun blues”, la letra está construida sobre una estructura narrativa perfecta:

“Pero las pavas no hierven si las cuidás

y el sol no sale a pedido”.

Considerablemente, en la tarjeta interna del casete, el hombre previamente conocido como Woody, tachó el nombre “John Mellor” y lo reemplazó con uno nuevo: “JOE STRUMMER”.

En algún momento de mayo de 1975, Woody Mellor decidió convertirse en Joe Strummer, y era reticente a contestar a cualquier otro nombre. Aunque “Joe” le insistía a sus contemporáneos de Walterton 101 para que se dirigieran a él por su nombre nuevo, eso era más complejo para aquellos que lo conocían desde antes:

-Dave Goodall tenía permitido seguirle diciendo Woody -según Gill Calvert-. En términos de jerarquía masculina, la ley del más fuerte, Tymon y Dave estaban por encima de Joe. Joe era un poco pibe. Quería que le dijéramos Joe, pero no nos hacía problema por eso.

-En algún momento de los 101’ers, él decía “soy Joe”, y no podías decirle Woody. Se enojaba -recordó Helen Cherry.

Las cosas se estaban acomodando para los 101’ers. A principios de abril, Allan Jones (viejo amigo de Joe en la escuela de arte de Newport), hizo una mención mínima del grupo en la columna de chismes “Hot licks”, de Melody Maker. A pesar de ser una publicidad diminuta, cumplió su objetivo, tal como le contó Joe a Mal Peachy, más adelante:

-Apareció Dr. Feelgood, y había un grupo que se llamaba Michigan Flyers, y nosotros. Y esos tres grupos eran fantásticos. Caímos en ese ambiente y empezamos a rockear en el Elgin. Porque en Newport uno de los alumnos era Allan Jones, que después empezó a editar para Melody Maker, y escribió un párrafo ahí cuando era notero novato, diciendo que los 101’ers realmente rockeaban. Porque un día él vino al Club Charlie Pigdog. Y tomé ese recorte. Y después de recortarlo, era como de tres renglones. Debería haberlo dejado en la página. Pero bueno, lo recorté y parecía una estampilla. Y tomé eso, y a alguien del grupo, y fuimos por los pubs de Londres Oeste, y al final, en el Elgin [de Ladbroke Grove], puse ese recorte sobre la barra, y el propietario, un colorado, lo agarró y dijo “Bueno. Cinco mangos. Los lunes” [cinco libras: 50 dólares actuales].

Pub The Elgin.

“Sabíamos llevar nuestros equipos hasta ahí en un cochecito y nos volvíamos empujándolo por la subida, hasta Maida Vale. Y una noche se afanaron el cochecito mientras tocábamos. Me acuerdo que me paré afuera del pub y dije ‘este es un mundo difícil. Se robaron el cochecito que usábamos para poner los amplis, apilados’.

Joe con el cochecito. Ilustración de Esperanza Romero (extraída del documental ‘The Future is Unwritten’).

“Y ahí fue cuando salimos por primera vez de nuestro propio ambiente. Y pronto eso se volvió un lugar de onda: nosotros tocando en la sala del fondo del Elgin.  Y como le estaba yendo tan bien al negocio, nos pasó a los martes”.

FIN DEL CAPÍTULO 9.

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