“Redemption Song” – libro de Chris Salewicz sobre Joe Strummer. Capítulo 10.2

3 Abr

TRADUCIDO POR: Lepo MacStrummer para RadioValvular y Clashland.

10.2

*

En octubre de 1975 Jules Yewdall y Mickey Foote “abrieron” una casa okupa nueva en Orsett Terrace 42; una calle de casas iguales en hilera, altas y bien equipadas, con escalinatas de piedra, cerca de la estación de subte Royal Oak. En el sótano, los 101’ers armaron un estudio de ensayo mucho más profesional que el de calle Walterton. Pero en Orsett Terrace había preocupación por los robos: la casa de al lado estaba ocupada por una pandilla de faloperos.

-Joe detestaba la idea de los faloperos -recordó Gill Calvert-. Le parecía una existencia inútil. Yo pienso en su depresión como algo levemente complejo, porque pienso que algunas veces él actuaba: podía actuar su parte depresiva. También era capaz de escapar de ella. Conozco gente deprimida y no pueden funcionar. Así que yo lo llamaría “depresivo funcional”.

En El Fin del Mundo, la punta fuera de moda de calle King’s, había cierto movimiento cultural en marcha. Malcolm McLaren y su esposa, Vivienne Westwood, atendían Let It Rock, una boutique arcana, con mercadería que en su mayoría estaba diseñada para conmocionar o irritar.

McLaren había sido manager de los New York Dolls muy sobre el final de su carrera. Mientras estuvo en EE.UU., Bernard Rhodes (amigo de Malcolm y Vivienne), había criado otro proyecto: un grupo que consistía de Glen Matlock (empleado del negocio, los sábados) y un par de músicos de Shepherd’s Bush: el baterista Paul Cook y el guitarrista Steve Jones, junto a un personaje efímero que se llamaba Wally, de cantante.

Desde el año anterior le habían pedido ayuda persistentemente a McLaren. Lo único que él les había aportado hasta ese momento era un nombre: los Sex Pistols, después de que Let It Rock fuera rebautizado como Sex.

Malcolm McLaren en Let It Rock / Sex.

Pero en agosto de 1975, Bernard descubrió a un joven flacucho de Finsbury Park (Londres Norte), que se llamaba John Lydon y entró a Sex usando una remera de Pink Floyd con las palabras “Odio a” agregadas arriba del nombre del grupo. Rhodes invitó a Lydon a ir a un pub cercano; el Roebuck. Él probó para los Pistols haciendo playback con la rocola del pub.

-Bernie definitivamente influenció el arranque de los Pistols -me contó Lydon en 1980-. Él me hizo entrar a la banda.

En octubre de 1975, los 101’ers tocaron cinco veces en un exlugar de country y western, llamado Nashville Rooms, en West Kensington. En el público, una noche, estaba Mick Jones y un amigo llamado Tony James.

Jones era estudiante de arte y tocaba la guitarra. Había nacido en Brixton. Tras vivir con su abuela en una torre saliendo de calle Harrow, se mudó a principios de ese año a un depto chico en Highgate (aunque pronto se volvería a mudar con su abuela).

Empapado en cultura pop, Mick Jones sabía que su destino era volverse músico de rock:

-Lo supe desde que tenía diez. Esto era lo que yo iba a hacer en mi vida. No era tanto una ambición. Era lo que yo sabía que tenía que hacer.

Pero aunque se había dedicado a tocar la guitarra la mayor parte de su tiempo durante la carrera en el Instituto de Arte Hammersmith, la realización de su ambición, en principio, no había sido fácil.

Había estado en un grupo llamado The Delinquents, seguido de otro llamado Little Queenie. Pero quedó afuera.

Mick Jones, segundo desde la derecha, en los Delinquents.

Por medio de Little Queenie, conoció a Tony James, un estudiante de matemática que tocaba el bajo y había puesto un aviso en Melody Maker para armar un grupo. Ahora Mick Jones y Tony James estaban tratando de empezar un grupo llamado London SS; una de las agrupaciones más mitológicas de la historia. Una leyenda sólo acentuada por el hecho de que nunca tocaron ni una sola vez en vivo.

En el reci de los 101’ers en el Nashville, descubrieron que detestaban el grupo, que para este par de obsesionados con el estilo, era el arquetipo de la banda de bar. Pero quedaron sumamente impresionados con el cantante. En el reci, esa noche (en la que claramente había una convergencia propicia de energías), se cruzaron con un hombre petiso con anteojos, con una nariz extremadamente protuberante. Ese era Bernard Rhodes.

Mick Jones tenía puesta una remera rosa que se había comprado en Sex, que tenía la leyenda “Una mañana te vas a despertar y vas a saber de qué lado de la cama estuviste acostado”. Rhodes también.

-Dijimos “dale, parate ahí con esa remera” -recordó James-. “¡Andate a la mierda!”, respondió Rhodes, “¡yo la creé!”.

Impresionado, el dúo entró a conversar con este sujeto parecido a un gnomo, quien les dio la primera información sobre los Sex Pistols. Mick Jones, más adelante, dijo:

-Parecía un pianista. Me pareció un tipo muy brillante. Nos hicimos amigos rapidísimo.

Por mil libras [nueve mil dólares actuales], McLaren había comprado un estudio de ensayo en calle Denmark, el Tin Pan Alley [“callejón del ruido a lata”] de Londres.

-Mick y yo fuimos a ver a Malcolm al estudio -dijo Tony James-. Estaban los Pistols. Nosotros dos teníamos el pelo re largo.

McLaren los llevó a comer, y ambos quedaron embelesados por sus revelaciones.

-Nos dijo lo que iba a pasar -recordó James-. Que un grupo iba a aparecer y sacudir totalmente el negocio de la música y a alterar las cosas completamente. Y todo se volvió terriblemente cierto.

McLaren no reconoció los talentos potenciales que tenía en frente. Pero Bernard Rhodes se había puesto a buscar un grupo propio, después de que McLaren rechazara su pedido de compartir a medias los Pistols. Así que la dupla arregló un encuentro más a fondo con Bernie Rhodes, contándole sus planes de armar London SS.

-Bernie nos hizo ir al pub Bull and Bush en Shepherd’s Bush para encontrarnos con él. [El pub] era increíblemente áspero y peligroso -recordó James-. Apenas llegó, tiró sobre la mesa una cantidad de objetos de gala Nazi: “si se van a llamar London SS, van a tener que bancarse esto”. No habíamos pensado para nada en toda la implicancia Nazi. Simplemente nos parecía algo muy anárquico y distinguido -admitió James.

Tras su encuentro con Rhodes, Mick Jones y Tony James colocaron un aviso en Melody Maker: “Rock decadente de 3ra generación. Imagen esencial. Estilo New York Dolls”.

Jones todavía vivía en Highgate y era el teléfono de esa dirección el que aparecía en el aviso. James vivía en Twickenham, a dos horas de distancia de Jones, en colectivo urbano. Sin embargo, James hacía el viaje hasta Highgate todos los días, y ambos se sentaban ansiosamente junto al teléfono.

Solamente respondió media docena de personas. Uno era un cantante de Manchester, llamado Steven Morrissey, pero no pasó nada con eso. A Jones y James los atrajo sumamente la primera respuesta de todas: Brian James, guitarrista del grupo belga Bastard. Era flaco como un palo, tal como lo consideraba necesario la dupla. Tras conocer al dúo, Brian James se volvió a Bruselas para abandonar la otra banda.

Bernard Rhodes le encontró una sala de ensayo a London SS, debajo de una cafetería de calle Praed (Paddington).

-Cuando empezamos a trabajar con Bernie, nos cambió la vida -dijo James-. Hasta ahí éramos los New York Dolls, y nunca habíamos pensado en componer más que “Personality crisis”. Me acuerdo de estar sentado en la cafetería de arriba, con Bernie, diciéndole que tenía una idea para una canción sobre vender bombas en Selfridges. Le gustó. Pero él pensaba en misiles nucleares y yo solamente pensaba en pirotecnia. Me dijo: “No vas a poder hacer nada si no me das una declaración de intenciones”. Era una forma de hablar artística. Nos daba listas de lectura: Proust; libros de arte moderno. Fue una gran educación. También sabía salir con una especie de cuestión clasista: ¿sos de la calle o sos de clase media? No parecía algo muy sincero, porque él era evidente y obviamente de clase media.

Por la puerta del estudio de ensayo, flotaron varios integrantes futuros del elenco punk. Paul Simonon apareció por accidente y lo probaron para el puesto de cantante. Con un parecido perfecto a David Bowie, cantó durante diez minutos “Radio One, Radio One”, encima de “Road runner” de Jonathan Richman, hasta que le pidieron que parara.

Tanto Terry Chimes como Nicky “Topper” Headon probaron como bateristas. A Headon le ofrecieron el puesto, pero se fue en una semana.

-Me acuerdo que la prueba fue en estudio diminuto en un sótano -me contó-. Conseguí el laburo, pero yo ya había probado para una banda de soul, y en esa eran 50 mangos por semana [460 dólares actuales], así que me fui de gira con ellos. London SS era rock muy ruidoso. Era un grupo punk malo, la verdad. A pesar del hecho de que Generation X, los Clash y los Damned surgieron de ahí (y eso demuestra que algo tenía), la verdad que no era muy bueno.

Tras abandonar la caza de un cantante, London SS empezó a ensayar con Mick Jones de vocalista y un baterista llamado Roland Hot. En Navidad de 1975, Brian James se fue y formó los Damned con otras luminarias de McLaren: Rat Scabies, Dave Vanian y Captain Sensible, dejando a London SS en foja cero, con Mick Jones y Tony James… aunque los Sex Pistols habían intentado sin éxito contactar a Jones, para ofrecerle el puesto de segunda guitarra.

[continuará]

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