“Redemption Song” – libro de Chris Salewicz sobre Joe Strummer. Capítulo 11.4

30 Abr

TRADUCIDO POR: Lepo MacStrummer para RadioValvular y Clashland.

11.4

*

Tal vez no hubiera Elvis, Beatles ni Rolling Stones en 1977, pero tampoco había más Clash para Keith Levene. Esa fue la presentación final de Keith.

Keith Levene y Paul Simonon.

-Se había bajado del escenario para cambiar una cuerda en el Roundhouse, y tardó años en volver -dijo Mick.

Al otro día, Terry Chimes llegó a Rehearsal Rehearsals.

-Estábamos sentados ahí, tomando una taza de té, Mick, Paul y yo. Joe y Keith todavía no estaban. Joe entró diciendo “Me desperté esta mañana y sentí que tenemos un guitarrista fantasma en la banda. Simplemente es como que viene de la nada y vuelve a desaparecer. La verdad que no es parte de lo que estamos haciendo”. A lo que yo dije “Bueno, está acá todos los días. ¿A qué te referís?”. Me dijo “Sí, pero no se siente parte de esto”. Paul nunca era muy hablador. Medio que asentía con la cabeza. Después Mick dijo “¿Entonces te parece que se debería ir?” y Joe dijo “Seh”. Yo estaba un poco enojado, diciendo “¿A qué te referís? ¿En un momento sentís algo y al rato él se va de la banda? ¡¿Qué?! Esto es ridículo. No podemos tomar este tipo de decisiones simplemente por un capricho”. Pero ellos tres lo habían estado pensando y después lo expresaron. Así que era un hecho consumado. Yo estaba un poco estupefacto. Entonces llegó Keith, antes de que termináramos de discutir sobre eso, y Joe dijo “Nos parece que te tenés que ir”. Keith estaba enojado y se fue caminando, indignado. Así terminó eso.

“Cuando se fue de la sala, todos nos miramos inexpresivamente. Entonces Mick dijo ‘Me conviene aprender a tocar la guitarra’, refiriéndose a que Keith era el que hacía los solos hasta ese momento. Fue gracioso cómo lo dijo. Después de que se fue, ensayamos y llegamos a la conclusión de que no hacen falta tres guitarras. Se puede hacer lo necesario con dos guitarras”.

Semejante impiedad de parte de Joe, ya había aparecido en su partida repentina de los 101’ers, solamente unos meses antes. Era un comportamiento que empezaría a ser una parte clara de su forma de ser. ¿No funciona algo? ¿Algo me estorba? Lo descarto. Tanto en su vida profesional como personal, Joe Strummer pasaría a operar con el mismo criterio.

-Joe era el que echaba gente de los 101’ers -dijo Paul-. Él fue el que se sacó de encima a Keith Levene. Dijo “Yo era el verdugo de los 101’ers. Yo lo voy a hacer”.

Keith y Joe.

-Así que ahora yo tocaba la primera guitarra -dijo Mick-, pero Joe era guitarra rítmica. Y era fantástico en eso. La razón es que en realidad él era zurdo y tocaba como derecho. Así que toda la destreza estaba desperdiciada, estaba todo al revés. Pero por eso era un guitarrista rítmico tan copado. Por la energía que usaba para rasgar los acordes. Tanto en su ejecución como en la vida, parecía que ya sabía lo que uno sabe cuando es viejo. Como que ya tenía eso adentro. La capacidad de la persona vieja y sabia. Y no era simplemente porque era un poco más grande que nosotros. Parecía haber tenido eso desde siempre. Todos aprendíamos de eso.

Los shows todavía no se le daban con demasiada facilidad a los Clash. El 20 de septiembre tocaron en el festival punk de dos días en el Club 100. Después de un reci fuera de la ciudad, en Leighton Buzzard, celebraron su primer reci en Londres como banda principal: “Una Noche de Energía Pura”, el 23 de octubre en el ICA [Instituto de Artes Contemporáneas] de calle Mall. Ahí, como prueba del crecimiento rápido de su estatus, la suma sacerdotisa punk, Patti Smith, bailó sobre el escenario con el grupo. Paul Simonon no tenía idea de quién era ella. El show fue opacado por un punk que se llamaba Shane MacGowan, a quien supuestamente le mordieron la oreja.

El 29 de octubre, una noche de viernes, los Clash tocaron en el Fulham Town Hall. Había solamente unas cien personas ahí. 15 o 20 tenían distintas variantes de los nuevos uniformes punk. Los precedió otro grupo nuevo, los Vibrators, que eran bastante mediocres. Los propios Clash precedieron a Roogalator, un grupo de guitarras con poca reputación en el under. Cuando terminó la noche, fue como que se terminó la carrera de Roogalator. Fue la primera vez que vi a los Clash. Me quedé sin aliento, estupefacto con su poder y energía, asombrado con el espectáculo visual. Años después, cuando le mencioné este show, Mick Jones me dijo:

-Al principio la verdad que no nos importaba cómo sonara. Simplemente sabíamos que estábamos satisfechos con parecerles sorprendentes al público. Que no pudieran sacarnos los ojos de encima.

Lo lograron más que ampliamente. Jon Savage, autor de England’s Dreaming, también fue al show y vio a los Clash por primera vez. Grabó la actuación en su casetera, y se escucha lo que pasa. Por ejemplo, cuando los Clash tocaron “I’m so bored with the USA”, era como que todavía no se habían acostumbrado a la transición hacia la letra nueva. Joe tuvo que desembuchar el agregado “S-A” cuando ya casi habían vuelto a “I’m so bored with you”.

Por supuesto, en ese momento yo no tenía idea de cómo se llamaba ninguna de las canciones, aunque desde luego noté “London’s burning”, que empezaba con su título rugido por Joe, y algo que pensé que se titulaba “Why riot” [¿Por qué amotinarse?]. Realmente no pude creer lo copados que eran. Para mí, el show fue un momento que me cambió la vida, sin dudas.

*

Sniffin’ Glue, editada por Mark Perry (conocido como Mark P.), fue una publicación fotocopiada que introdujo la palabra “fanzine” en el vocabulario punk, inspirando a cientos de imitaciones a lo largo del Reino Unido. Su estilo gráfico improvisado fue un estándar para las ilustraciones punk, y en quince meses de existencia, las credenciales callejeras intachables de Sniffin’ Glue, hicieron que fuera la consciencia y el alma del movimiento punk británico.

Foto de Erica Echenberg.

La edición 4, publicada en octubre de 1976, con una foto de Joe y Paul en la tapa, desplegaba una entrevista a los Clash, con cuatro páginas de preguntas y respuestas, llevada a cabo por Steve Walsh apenas unos días después del Festival Punk del Club 100.

Más que nada, más que cualquier informe en los semanarios musicales, fue este artículo de Sniffin’ Glue el que marcó el rumbo de la postura y la posición social del grupo. Acá, por ejemplo, Joe dijo su famoso aforismo anti-pantalones acampanados: “como te gustan los pantalones, te gusta el cerebro”, y declaró con corrección que en este grupo la letra no se cantaba con un acento estadounidense de imitación, que era la afectación de muchos cantantes ingleses.

También dejó en claro que había digerido el libro de Pat Nother sobre la anarquía y terminó siendo escéptico con respecto a la filosofía a la que supuestamente adherían los Sex Pistols:

-¡No creo en esa boludez de la anarquía! -coincidió Mick-. Lo importante es alentar a las personas a que hagan cosas por ellas mismas, a que piensen por ellas mismas y que salgan a defender sus derechos. Todas nuestras canciones son sobre ser honesto, ¿cierto? Sobre cómo vemos la situación, ¿cierto?

Joe Strummer también se señaló a sí mismo como alguien que estaba muy en contacto con la actualidad cultural, como Mick Jones, -que en la entrevista muchas veces aparece como el vocero del grupo, más que Joe-, cuando desestima casi toda la música popular moderna, diciendo que es “basura”.

-¡Es todo una mierda! -subrayó Mick Jones. Ambos coincidieron en que el único buen disco reciente fue el de los Ramones.

-¿Cuánto cambio quieren? ¿Quieren una revolución?  -preguntó Steve Walsh.

-Bueno… ¡sí! -dijo Joe, despotricando contra los secretos de gobierno y la corrupción-. Simplemente siento que nadie me cuenta nada, ¡aunque lea todos los diarios, mire tele y escuche la radio!

Joe y Mick debatieron sus tácticas en el reci del Roundhouse, donde habían intentado -según Mick- “hablarle” al público. Aparentemente, entonces, las arengas de Joe al público del Roundhouse fueron pensadas; reveló la posición del grupo. Cuando le preguntan qué efecto quieren en el público, Joe resume tres cosas: darles letras con sentido y comprensibles; “asustarlos, alarmarlos” y darles “ritmo”.

-El ritmo es la cosa, porque si no hay ritmo, ¡entonces tirate a la basura!

Cuando apareció la entrevista, fue evidente que aunque los Clash se alineaban políticamente con alguna faceta indeterminada de la izquierda, para este grupo supuestamente “politizado”, la política en realidad era la condición humana. En la opinión de Joe, se trataba de la necesidad de estar consciente, como dijo:

-Nada más me gustaría hacer que montones de personas se den cuenta de lo que está pasando.

Ahí estaba, escrito a máquina, desde octubre de 1976; antes de que tuvieran siquiera un contrato discográfico. Pero estaban trabajando en eso.

Por medio de las declaraciones de intenciones, inteligentes y “conscientes”, expresadas en la entrevista de Sniffin’ Glue, los Clash se establecieron irrefutablemente como el único rival serio de los Sex Pistols. Y Joe -por la manera inevitable en que el cantante principal siempre se vuelve el más endiosado- fue elevado al puesto de único contendiente serio por la corona de rey punk que John Lydon, “Johnny Rotten”, hasta ahí, vestía sin oposición. Además, la habilidad tanto de Joe como de Mick Jones -a veces más de Mick- para expresar las creencias y objetivos de los Clash, los mostraba en un contraste definido con el nihilismo frecuentemente deslumbrante de los Sex Pistols, especialmente tras la llegada inminente de Sid Vicious.

Sid al lado de Joe Strummer (izq.) y tapando a Paul Simonon, el 5 de noviembre del ’76 en el RCA de Londres.

De hecho, Sid iba a hacer que su presencia se sintiera muy pronto, en una presentación de los Clash. El 5 de noviembre ellos tocaron en “Una Noche de Traición”, en el Instituto Real de Arte (Royal College of Art, RCA). Entre “London’s burning” y “Protex Blue”, algo entró en erupción en el público. Sid, recientemente salido de un paso breve por un reformatorio juvenil, estaba peleando con alguien de la multitud. Joe estaba listo para poner el hombro:

-¡Che, vos! Yo mido solamente 1,72, pero si te la bancás, vení y haceme frente, ¿estamos?

Con Paul Simonon, se bajó hacia el público.

Años después, Joe le contó al artista Damien Hirst sobre ese momento, y se quejó de que Paul lo dejó solo:

-Me di cuenta de que solamente yo y Sid Vicious estábamos atacando al público, así que le pegué a un chabón bastante grandote… ¡y se cayó! Después se me vino un chabón y más tarde me di cuenta de que me estaba diciendo “Calmate, calmate”, pero en ese preciso instante pensé que me estaba atacando, así que le pegué lo más fuerte que pude. Inmediatamente vi mi error, pero demasiado tarde.

A Pennie Smith, que como Joe Stevens, era fotógrafa de NME, le habían encargado tomar fotos de la fecha:

-En el backstage del Instituto Real de Arte, Joe tenía dolor de muela, así que no decía nada.

Pero ella descubrió casi inmediatamente, que todo el grupo tenía medios de comunicación alternativos, algo que yo también experimenté rápidamente. No les parecía raro sentarse con las rodillas pegadas a las tuyas o ponerte un brazo en el hombro, o en la mano, para enfatizar una opinión. Naturalmente, eso llevaba a una mayor cercanía de sentimientos.

-Si alguna vez ves una foto mía con Joe -dijo Pennie-, siempre va a haber un dedito en mi brazo o algo, simplemente para decir que hay una conexión. Siempre había un poco de tacto sutil. Siempre eran franeleros: un abrazo si falló algo; una piña en el hombro si algo salió bien.

Joe con Pennie Smith.

-En el RCA hice algunas tomas, y después de que las vieron en NME, me llamaron y pidieron que hiciera más fotos. Simplemente empezó ahí. Hice una sesión en el depto de Caroline, apenas después del reci en el RCA.

A esa altura, Paul Simonon se había mudado de Orsett Terrace y vivía en Earl’s Court con Caroline Coon, la periodista de Melody Maker y exactivista política, que defendía al punk.

Cerca vivía Iain Gillies, que se había casado. En la presentación del RCA, Simonon había intentado evitar que Iain sacara fotografías en el backstage.

-Soy el primo de Joe -protestó.

-Ah, entonces todo bien -accedió el bajista.

Joe iba a ver a Iain. En una ocasión, él recuerda que Joe “saltaba en la cama con nuestro compañero de depto”:

-Una vez, Joe me estaba visitando en mi depto de Earl’s Court, y mencionó que Paul vivía cerca, e hizo un reporte satírico de la vida doméstica de Paul. No sé de dónde sacaba esa perspicacia, pero realmente te sorprendía de vez en cuando. Estaba un rato callado con vos y de repente, de la nada misma, decía algo profético. El Tío Ron tenía un poco de ese atributo, y la Tía Anna también me parecía bastante intuitiva. Supongo que los padres de Joe eran una mezcla muy interesante: lo último del Imperio Británico amable, y los montañeses escoceses rústicos pero profundos. Joe, en silencio, absorbía muchas cosas que le interesaban, y usaba esa información más adelante para lograr buenos resultados. Joe tenía el talento de entusiasmarse tremendamente con algunas cosas, y actuaba según sus entusiasmos. Yo diría que esa energía y ese entusiasmo eran indudablemente innatos.

FIN DEL CAPÍTULO 11

[continuará]

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