“Redemption Song” – libro de Chris Salewicz sobre Joe Strummer. Capítulo 16.4

21 Dic

ESCRITO POR: Chris Salewicz (2007) – TRADUCIDO POR: Lepo MacStrummer.

16.4

Admiradores del grupo que no tenían ningún conocimiento de su funcionamiento interno, estaban espantados por el cambio de managers. Parecía inconcebible que reingresara Bernie Rhodes. Pero era así: había vuelto.

-El problema de Joe era que si me echaban, él no podía ser como yo -me contó Bernie-. Él dijo “A la mierda, me deshago de Bernie”. Así que se convirtió en estrella pop y sacó ventaja. Pero vino y me dijo que debían medio millón de libras [2,33 millones de dólares actuales]. Se le habían agotado las baterías y necesitaba ser como yo para recargarlas. Todos adoraban a Joe. Yo siempre tuve una debilidad por él. Pero Joe no se quería a él mismo, así que volvió hacia mí. Yo lo hice grande. Yo sabía cómo funcionaba. Yo pensaba: “si Robert Plant es lo más, sé cómo reemplazarlo”.

¿El primer mandato de Bernie? “Basta de sombreros”. Bernie creía que no se veían de la mejor manera con el surtido de sombreros con los que a veces se adornaban para las sesiones de fotos, desde su partida, en el otoño boreal de 1978. Ése era el tipo de opinión arbitraria que hacía que los que lo rodeaban, gritaran por dentro.

En parte era un obsesivo del control; en parte era un matón escolar caprichoso; en parte era un visionario de la moda.

Parecía que a Joe le encantaban esas órdenes. Desde ahí en adelante, él y Bernie tuvieron una relación mucho más cercana que antes. Mick Jones comenzó a parecer cada vez más marginado en los procesos de tomas de decisiones.

Joe y Bernie tenían algo en común. Ambos habían tenido reacondicionamientos faciales de distintos tipos: mientras que Joe ahora tenía su conjunto brillante de dientes hollywoodenses, Bernie se acortó el naso caricaturezco y quedó con una nariz respingada y fina; y reemplazó los anteojos de vidrio grueso, por lentes de contacto.

¿Pero qué más los unía? ¿Por qué Joe estaba tan decidido a mantenerse fiel a Bernie? Tal como lo insinuaban las constantes lecturas que hacía Joe de las autobiografías de los líderes de la Segunda Guerra Mundial, le encantaba verse como una especie de general. Al mismo tiempo, sufría una culpa enorme por eso, y creía que no tenía un conocimiento verdadero del tipo de existencia de clase baja que celebraba en las canciones: después de todo, había proclamado que la verdad la sabía solamente la gente de la calle.

Aunque los Clash habían durado mucho más que los Sex Pistols, para Joe, la crianza feroz de John Lydon, le aseguró ser siempre mucho más creíble. Un estafador ingenioso, inteligente y verbalmente ágil, como Bernie Rhodes, poseía ese sabor a calle. Era un artista; algo que Joe definitivamente admiraba. También se había hecho solo, lo cual Joe respetaba. Precisamente así, su propio padre había emergido de sus orígenes de orfanato.

De todas formas, la obra estaba hecha: Bernie estaba de vuelta al timón de los Clash.

Además del edicto de los “sombreros”, su primera movida fue cancelar una gira breve por el Reino Unido que habían organizado Pete Jenner y Andrew King.

Antes de que Bernie volviera a bordo, Joe la publicitó en una entrevista con la Radio Beacon de Wolverhampton. Dejó en claro por qué iba a ser solamente una carrera breve por Gran Bretaña.

-No voy a simular que vamos a hacer una gira grande -dijo-. Hay muchas cosas que nos desalientan. Un grupo tiende a creer que lo que lee en la prensa refleja el humor real del país. El año pasado, leer la prensa inglesa, fue bastante deprimente para mí.

En una entrevista con Paul Rambali de NME, Joe dijo:

-Ahora, cuando leo NME, pienso esto, que es re heavy: si le enseñan a los lectores a odiarnos, entonces me gustaría preguntarle a NME, ¿en quién le enseñan a los lectores que tienen que confiar? ¿En qué grupos? ¿En qué ideas? Busco mucho, pero no encuentro a nadie.

-¡No lo puedo creer! -contestó Rambali-. Pensé que NME amaba a los Clash.

-Debés tener una memoria buenísima. No notás cada pinchazo. Claro que no. O sea, no me importa. A esta altura mi piel ya está lo suficientemente curtida; de otra manera no podría subir al escenario; me estaría escondiendo en un armario. Y me banco las críticas duras. Es algo que me gusta enfrentar, porque si no soy bueno, quiero saberlo.

El plan de Bernie Rhodes, era dejar que la prensa negativa de Gran Bretaña, se evaporara, manteniendo al grupo fuera del país. Iban a girar por el extranjero. Antes de eso, volvieron a Vanilla, en Pimlico, para crear material nuevo y ensayar sus presentaciones en vivo.

-Los Clash tenían que salir de Inglaterra porque era sofocante -me dijo Bernie-. Inglaterra no respeta lo que tiene.

Desde la presentación de los Soul Vendors en el Tabernacle, en la víspera de Año Nuevo, Joe había estado trabajando con Richard Dudanski para publicar finalmente un disco de material de los 101’ers. En abril de 1981, lanzaron Elgin Avenue Breakdown, por medio de un sello planeado con ese propósito, Andalusia, distribuido por Virgin.

Joe, Dudanski y Clive Timperley, tres ex-101’ers, en 1981.

Las doce canciones fueron obtenidas de distintas fuentes: “Letsgetabitarockin'” (que era el arranque del disco), “Standing by a silent telephone”, “Motor boys motor” y “Mr. Sweety of the St. Moritz” (todas compuestas por Joe), salieron de las sesiones con Vic Maile. El cover de “Monkey business” de Chuck Berry, “Shake your hips” de Slim Harpo, “Junco partner” de James Booker (demostrando las raíces de la versión grabada en Sandinista!), “Don’t let go” de Bo Diddley y una interpretación épica de “Gloria” de Van Morrison (una favorita particular de Joe), fueron grabadas en vivo en el Roundhouse, el 18 de abril de 1976, justo antes de que el grupo se separara. “Sweet revenge”, otro tema propio de los 101’ers, surgió de la sesión de Pathway; y “Surf city” y “Keys to your heart”, habían sido grabadas en los estudios Maida Vale de la BBC.

En contraste con las reseñas de Sandinista!, Elgin Avenue Beakdown fue recibido extremadamente bien en Gran Bretaña.

A pesar del regreso de Bernie Rhodes, un supuesto heraldo de la solidez, el lanzamiento del disco de los 101’ers, fue interpretado como una prueba mayor de las grietas continuas en los Clash.

Hasta los Disturbios de Brixton, el fin de semana de Pascua de 1981 (en el que cientos de personas negras llenaron las calles, enfrentando y combatiendo cantidades similares de policías), ejemplificaban la grieta. Mientras que Joe los aprobó enérgicamente, Mick Jones tenía un punto de vista opuesto:

-Me parece un poco estúpido incendiar tu propio barrio -me dijo.

Para los Clash, los disturbios solamente atraían más críticas. ¿Por qué no habían estado en las barricadas? interrogaban los pensadores ingenuos.

*

A mediados de abril, usando una remera de la gira The Clash Take the Fifth, Joe strummer, el hombre que de niño había sido campeón de carrera a campo traviesa, corrió la Maratón de Londres. Se llevó a Gaby con él. Ella llegó hasta la mitad, hasta que abandonó.

-Él no había entrenado. Simplemente se compró unos pantalones cortos y dijo “corramos una maratón”.

Incluso en las relaciones personales, Joe no mostraba mucho sus cartas. Nunca le mencionó a Gaby que había sido el máximo corredor de la escuela. Ella se enteró cuando se lo conté yo, más de veinte años después.

-A esa se la dejó guardada.

El 27 de abril, los Clash hicieron la primera fecha de una gira europea, en Barcelona. Allí, la audiencia escuchó la interpretación estreno de una canción de las últimas sesiones de Vanilla, “This is Radio Clash”, un tema que empleaba un riff de “Good times” de Chic, gran influencia al principio de Sandinista! La letra era como el reverso de “Capital Radio”. Ahora el grupo mismo personificaba una emisora radial idealizada. La letra de Joe era directa y escasa, pero parecía desprovista del humor y la calidez que caracterizaban tradicionalmente a sus letras. Eran prácticamente eslóganes de un publicista.

“This is Radio Clash” siempre pareció una rareza; una obra de transición que no fue totalmente exitosa. Pero incluso una canción por debajo de los estándares de los Clash, le sacaba una cabeza y media a la mayoría de la música pop publicada ese año: el pop con sintetizadores había empezado a dominar Gran Bretaña.

En la gira europea, Jock Scot trabajó para los Clash. Era un hombre inteligente y muy divertido, que Kosmo le había presentado al grupo dos años antes. A Jock le encantaba vestir falda y expresar su amor por Escocia de la manera más sentida, pero él y Joe rara vez hablaban de sus orígenes escoceses mutuos.

Jock Scot 1981.

-Cuando volvimos al hotel de Barcelona canté una canción escocesa -me contó-. Joe se empezó a secar una lágrima. Después se puso a llorar a mares. Su gitano escocés interior es muy fuerte.

Al otro día, en Madrid, los Clash tocaron en la cancha del venerado equipo de fútbol Real Madrid. En español, Joe dio un discurso en apoyo a Bobby Sands, un activista republicano de Irlanda del Norte, que estaba haciendo huelga de hambre en la cárcel Long Kesh. Mientras estaba haciendo huelga, ganó una elección de término medio como integrante del Congreso, tras la muerte de un diputado independiente que había apoyado la causa de los presos.

Joe le dijo a Jock Scot:

-“Ponete un brazalete negro. Tengo que aprender un discurso en español a favor de Bobby Sands, para decírselo al público. Evaluame las palabras”. Así que se aprendió el discurso y se lo dijo a todo Madrid, usando un brazalete negro. Les contó sobre Bobby, que estaba matándose de hambre en una cárcel, en Irlanda del Norte. No le hacía falta hacer eso. Hizo su tarea, se informó. Sentía que tenía que opinar, o iba a desperdiciar la educación que tenía. Eso es lo que Joe le decía a la gente. Si fuiste lo suficientemente afortunado como para haber ido a la escuela y leer un libro, ¡usalo, mierda! No era un sermón. ¡Era una locura! Era información. No seás vago. Eso decía. Seguí aplicando lo que aprendiste. Al menos, pensá lo que estás haciendo personalmente con tu vida.

Bobby Sands murió una semana después del discurso de Joe.

Reseña del show de los Clash en Madrid, abril de 1981.

La postura de Joe fue valiente, teniendo en cuenta la amenaza de muerte que la Mano Roja le había hecho casi tres años antes, por expresar opiniones menores. Uno puede pensar que mientras él estaba transmitiendo sus opiniones en otro país, en otro idioma, debe haber sentido que los conservadores más duros no se iban a enterar. Aunque los Clash no estaban tocando en el Reino Unido en ese momento, si lo hubieran hecho, las experiencias anteriores sugieren que casi seguro, Joe hubiera expresado lo mismo allá.

También estaban en la grilla Kid Creole and the Coconuts. Una de las chicas del equipo cayó rendida ante el carisma de Joe. ¿Cómo se podía resistir a una frase de levante tan sofisticada?

-Soy hombre. Vos sos mujer. Sabés lo que quiero -dijo Joe.

Hubo más presentaciones en España y Portugal.

-Lisboa, esa ciudad blanca que estaba recostada bajo el sol, mientras nos arrastrábamos por los callejones como ratas con resaca -recordó Joe.

A las fechas en Francia las siguieron los conciertos en Suecia, comenzando con un show en Gotemburgo, el 15 de mayo.

Ese año, Dotun Adebayo, un londinense de origen nigeriano, que había sido integrante del Teatro Juvenil Nacional Inglés, estaba estudiando literatura en la Universidad de Estocolmo. También escribía para un periódico musical sueco, llamado Schlager. Cuando lo conocí, unos años después, descubrí que él traducía al sueco los artículos que yo le vendía a esa publicación.

Dotun Adebayo. Segundo desde la derecha.

Dotun era un enorme admirador de los Clash, y había visto al grupo varias veces. Raymond Jordan le dio un par de entradas para el show de esa noche. Después de la presentación, Dotun fue al backstage, donde habían preparado un banquete. Mientras varios periodistas del sector intentaban entrarle a la comida y la bebida, Kosmo Vinyl les gritó:

-Periodistas glotones de mierda. Dejen eso. Es para los pibes, no para ustedes.

Dotun notó que Topper estaba sentado en un rincón, sonriendo a medias. Mick y Paul estaban dando vueltas, hablándole a los admiradores que participarían en breve del festín, planeado originalmente para el grupo.

-Pero Joe estaba simplemente sentado, observando. Un poco como lo hacía Bob Marley. En la falda tenía a una chica sueca vestida con un atuendo blanco muy corto, que mostraba sus medias blancas con portaligas. Creo que no tenía pollera. Era la hermana de un amigo mío.

Dotun había conocido a Joe en Londres, con las Slits, en una fiesta en una casa okupa de Maida Vale, así que no sintió limitaciones para ir a hablarle.

-Esa noche no había habido teloneros, y le dije que era una lástima que no hubiera estado Mikey Dread. Me dijo que estaban tratando de hacer la gira con un presupuesto ajustado. Yo le dije “Mañana en Estocolmo, podrían conseguir al mejor toaster de Suecia. Yo lo conozco”. “Si lográs llevarlo mañana al reci, que toque” -dijo Joe-. Yo le dije, para ser honesto con él, que el “mejor toaster” era yo. “Copado -dijo Joe-. Nada más andá y tocá”.

Dotun se tomó un tren a Estocolmo. Llegó al recinto, un estadio de hockey sobre hielo. Primero se había tomado un vuelo con unos skinhead punks de las afueras. Luego logró entrar con los discos que había elegido para cantar encima:

-Unos cinco temas: un ritmo de Satta Masagana, un dub de Augustus Pablo, el ritmo de “Love bump” de Lone Ranger y un par más.

Cuando pisó el escenario para cantar totalmente en sueco, sus amigos de las primeras filas, quedaron pasmados:

-Che, Dotun, ¿qué hacés ahí? Bajá antes de que te saquen a patadas.

A Joe, que observaba desde el costado, le encantó el repertorio de Dotun.

-Después me dijo “¡Estuvo tremendo!”. Pero no tuve los huevos para decirle “Entonces invitame a grabar con ustedes”.

La edición siguiente de Schlager, tenía una foto del mejor toaster de Suecia en el show, con el titular “Dotun de Schlager fue rey por un día”.

Los Clash siguieron hacia Austria, el 20 de mayo.

-¿La peor ciudad para tocar? Viena. No me significa nada -escribió Joe en 1988.

Un notero televisivo provocó la ira del frontman de los Clash al preguntarle por qué Topper se había descompuesto en el viaje. ¿Es una pose punk? -preguntó el austríaco.

-¿Te creés que estamos en 1976 y que estás hablando con los Sex Pistols? -gritó Joe, furioso.

Parecía tener una rabia casi incandescente por la pregunta, casi como un matón. Uno no podía evitar sentir que el desafortunado periodista televisivo causó la ira de Joe por el subtexto de la pregunta: ¿Cuál es la razón real de la “descompostura” de Topper? Era su creciente cariño por la heroína.

Pero hubo un momento menos pesado. Cuando Bernie Rhodes apareció en cámara, Joe opinó:

-Ése es Bernie Rhodes. Él inventó el punk rock. Evidentemente, fue demasiado para él.

Al otro día estaban en Milán, Italia, y tras un recital en Florencia, el 23 de mayo, con su show pulido y firme, volaron directamente a la Ciudad de New York.

[FIN DEL CAPÍTULO 16]

[continuará]

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: