“Redemption Song” – libro sobre Joe Strummer. Capítulo 17.3

22 May

ESCRITO POR: Chris Salewicz (2007) – TRADUCIDO POR: Lepo MacStrummer.

17.3

Cuando los Clash llegaron a Bangkok para su fecha del 3 de marzo, se sorprendieron porque “This is Radio Clash” era el tema número uno del país. Pronto se enteraron de que la ubicación en el ranking de ventas era una falsedad total. Una orden del organizador.

El recinto era un cine viejo, con una multitud de gente local y un par de occidentales. En Tailandia era obligatorio que todo entretenimiento público comenzara con una interpretación del himno nacional. Por consiguiente, los Clash iban a tener que descartar su tema de Ennio Morricone y pararse firmes mientras sonara eso. Cuando Kosmo pasó la información, Joe (sin entender lo que había escuchado) entró en una de esas “rabietas fugaces” que veían tan seguido los que lo rodeaban.

-¿Cómo mierda nos vamos a aprender el himno nacional tailandés en quince minutos? -interrogó furiosamente.

No obstante, esta fecha final de la gira de los Clash por Asia, fue un éxito rotundo. Al tercer tema, “Safe European home”, el público había invadido el escenario. Una noche bárbara.

Al terminar, el grupo se quedó en Tailandia siete días, en unas vacaciones infrecuentes. Kosmo Vinyl les había conseguido un descuento en un complejo hotelero nuevo, fuera de la ciudad, que le creó un problema a Topper Headon: después de estar “limpio” en Japón, empezó a consumir heroína nuevamente en Australia. Ahora, atrapado en la zona rural tailandesa, donde él imaginó que iba a ser fácil conseguir, entró en abstinencia. Lo único que quería hacer era volver a Londres, para poder pegar algo de heroína. Aunque los demás que rodeaban al grupo recuerdan que Joe le tiraba la bronca por eso, Topper afirma no tener ningún tipo de recuerdo.

-Es probable, pero yo estaba demasiado obsesionado con pegar y con la abstinencia. La humedad era horrenda: con abstinencia de heroína, era como que los brazos y piernas me pesaban una tonelada. Yo sabía que estábamos haciendo la foto de tapa del disco, pero estaba descompuesto y me tenía que ir a mi casa. Probablemente Joe me tiraba la bronca pero yo no me daba cuenta, lo cual probablemente lo hizo decidir más. Pero lo de Tailandia fue mi primera advertencia.

La sesión de fotos se llevó a cabo a la mañana siguiente de la presentación en Bangkok. Tenía que ser rápida, porque Topper se iba en el primer avión a Londres. De lo que no se percató el baterista, fue que en Tailandia, Joe estaba llegando a la conclusión de que Topper se tenía que ir.

-Yo entraba a las habitaciones donde paraban los Clash y pensaba “algo no anda bien”, pero nunca fui testigo de hostilidades claras -dijo Pennie Smith-. Cuando vi que todo se derrumbaba, fue en el momento de la sesión, en Tailandia. Literalmente, de alguna manera, se disolvieron frente a mis ojos. Lo que estaba frente a mí ya no era el mismo grupo de gente que yo conocía. Fue como hacerle fotos a una banda nueva. Pensé “tengo que armar esta cosa”, y nunca antes había sido así. Algo había salido mal. No era una discusión. Había un par de ataques hacia Topper.

-Lo de Topper con las drogas nos empezó a hacer caer -me dijo Paul.

Los Clash cerca de Bangkok (Tailandia), descansando de la sesión para la foto de tapa de ‘Combat Rock’ (1982).

Hubo momentos buenos en Tailandia. Una salida grupal al puente sobre el río Kwai, encendió satisfactoriamente la sensación de aventura cinematográfica del elenco. Hubo sesiones de tae kwon do. Impulsados por la cerveza local Tiger, Joe y Kosmo bailaron en un bar con las chicas del establecimiento.

Con Pearl Harbor, en las calles locales, Paul compró algo para picar en un carrito de comidas. Al día siguiente estaba en el hospital, agonizando. Le diagnosticaron vólvulo de colon. La única solución sugerida era una operación de emergencia. Finalmente, se determinó que el supuesto vólvulo de colon de Paul era un caso severo de intoxicación por alimentos.

Mientras Mick estaba en la habitación privada de Paul con él, quedó impresionado cuando Joe llegó con un monje budista local, aparentemente para rezar por la salud de Paul. En cambio, el monje se saco la bata y desapareció hacia la ducha del cuarto. Después se fue. Bajo la guía de Joe, aparecieron más monjes. También se sacaban las batas, se duchaban y se iban. Luego el grupo se enteró de que hacerse monje era una manera de evitar el servicio militar, y que los monasterios donde residían los monjes no eran famosos por sus instalaciones higiénicas.

-Joe trajo todos esos monjes. Se había copado mucho -recordó Paul-. Estaba aprendiendo. Joe siempre aprendía y exploraba. No le interesaba ser cool todo el tiempo. Indudablemente le interesaba la exploración.

Al volver a Gran Bretaña, tras reunirse con Muff Winwood, se decidió que había que pedirle a Glyn Johns (productor estelar que había trabajado con los Beatles, los Who, los Faces y los Rolling Stones) que remezclara el disco. Solamente Bernie, Kosmo y Joe estuvieron en la primera reunión con Johns. Las sesiones se iban a realizar en el estudio propio del productor, en Warnford, Sussex Occidental.

Glyn Johns, que ni bebía ni se drogaba, no quería saber nada con las sesiones de trasnoche. Trabajaba en el horario diurno normal. Joe estuvo ahí al arrancar el primer día, a las 11:00 de la mañana. Mick llegó a las 7:30 de la tarde y se dio con cambios innumerables e ideas eliminadas, con las que tenía un apego personal. Glyn Johns tenía las cintas rechazadas colgando alrededor de su cuello, como una corbata.

-Esa es mi obra -se quejó Mick.

Glyn Johns.

Aunque estuvo en desacuerdo con todos los cambios, los aceptó de mala gana. Se regrabaron las voces de “Know your rights” y “Should I stay or should I go”.

-Chocaban en todo -recordó Gaby sobre esa época-. Eran personalidades fuertes, que no podían dar el brazo a torcer. Mick era muy firme. Joe podía parecer más cálido, pero quería que todo fuera como quería él. Cuando las personalidades fuertes pierden la misma orientación, hay problemas.

En Londres, el director cinematográfico Stephen Frears le ofreció a Joe un papel considerable como pistolero en su nueva película The Hit [La Venganza], coprotagonizada por John Hurt. Frears dijo que Joe tenía ganas de participar, pero que “los otros lo iban a matar”. Entonces sugirió a un actor nuevo impresionante que había visto en la tele: Tim Roth.

El 2 de abril surgió la noticia de que la junta fascista argentina había invadido las Islas Malvinas, un afloramiento rocoso desolado de dominio británico, en medio del helado Atlántico Sur. La reacción de Margaret Thatcher fue despachar un “cuerpo especial” hacia las islas. Antes de que eso se convirtiera en la Guerra de Malvinas, los Conservadores de Margaret Thatcher iban 15 puntos por debajo del Partido Laborista en las encuestas de opinión. Un año después de la victoria en Malvinas, ella ganó una elección más, marcando el clima político del Reino Unido por el resto de la década.

Margaret Thatcher en un avión destinado a la Guerra de Malvinas. 1982.

Joe reaccionó a esa guerra cambiando personalmente el título del disco nuevo, a Combat Rock [Rock de combate]. Después de que la Armada Británica hundiera el Belgrano, un barco argentino transportador de tropas, repleto de reclutas jóvenes, un Joe furioso escribió un poema que tituló “Falkland rock” [El rock de Malvinas].

¡Misil antibuque!

¡Hay que ganar dos elecciones!

¡Tiren un misil antibuque!

¡Avión de combate!

¡Las encuestas andan mal!

¡Llamen a un avión de combate!

¡Misil aéreo!

¡Los votantes observan!

¡Carguen un misil aéreo!

¡Una fuerza especial!

¡La gente sale a la calle!

¡Una buena fuerza especial!

¡700 muertos!

¡Calculamos que la tolerancia del público son 700 muertos!

“Know your rights”, el primer single de Combat Rock, con “First night back in London” al dorso, se publicó el 23 de abril. Tres días después, la gira Know Your Rights iba a empezar en Aberdeen. Pero entonces sucedió uno de los acontecimientos más extraordinarios en la compleja historia de los Clash: Joe Strummer desapareció.

La desaparición estaba armada. Era un fraude de Bernie Rhodes, para hacer aumentar con bombo publicitario la demanda de entradas para la gira británica, que no se estaba agotando.

Bernie lanzó una declaración típica a la prensa:

-El conflicto personal de Joe es: ¿dónde se para un artista de rock socialmente comprometido, en un ambiente trivial como el actual?

Según Bernie, Joe “probablemente se fue a reflexionar seriamente”.

Lo que Bernie sugirió fue que Joe desapareciera hacia Texas y se quedara con Joe Ely. Insistía en que fuera solo y dejara a Gaby, y que lo llamara todos los días.

-No me soportaba -dijo Gaby-. Era raro con todas las mujeres. Kosmo tampoco me quería. Todos sabían que de alguna forma me podía hacer pasar como una rubia tonta y yo tenía influencia sobre Joe. Yo los ponía nerviosos. Joe siempre necesitaba un secuaz, y Kosmo se había convertido en eso. Tal vez yo estorbaba.

Como si hubiera decidido demostrar que él era su propio jefe y no un esclavo de su manager, Joe adoptó una estrategia alternativa. Se esfumaría a su propio criterio y no le iba a decir a Bernie dónde estaba. Y se iba a llevar a Gaby. Iba a desaparecer en serio. Llamó a su madre y le dijo que no se preocupara por lo que iba a escuchar sobre él. Entonces Joe y Gaby se tomaron un barco a París el miércoles 21 de abril.

-Yo tenía una amiga que vivía en París -dijo Gaby-. Ella tenía un departamentito en Montmartre. Vivía con su novio y nos dio el lugar de ella.

“El tercer día, estábamos en un restaurante y alguien me habló y Joe me hizo una mirada furiosa para que parara de decir por qué estábamos ahí. Me robaron la billetera con toda nuestra plata y Joe se emboló y me dijo que me fuera a mi casa. No me fui. No tenía ni pasaporte ni plata. Tuve que ir a la embajada británica y me dieron documentación para viajar.

“Simplemente nos metimos de lleno en ser parisinos, durante un par de semanas. Hicimos un pequeño tour por París. Usé boina y viajamos en el subte con copias de los artículos de diario sobre la desaparición de Joe.

 

“Después de un tiempo le creció la barba y se compró una campera militar. Era un disfraz. Los Clash eran muy conocidos en Francia, particularmente en París.

“Joe me llevó a cada museo y cada lugar que alguna vez hubiera mencionado cada escritor famoso. Rimbaud era su verdadero ídolo. Corrimos la maratón francesa. Los dos. Yo salí última. La pasamos hermoso”.

Era un comportamiento aventurero clásico. ¿Alguien encontraría una pila de ropa de Joe en alguna playa? Hubo un breve rumor de que habían hallado su cuerpo en el Río Clyde de Escocia. En el mundo real, ¿Joe simplemente estaba escondido de toda la presión, preocupado y enojado por Topper, o asustado por la recepción que recibiría Combat Rock?

En Gran Bretaña, el último disco de los Clash había sido atacado. Ahora, habiendo tomado las riendas de Combat Rock, el criterio creativo del cada vez más misterioso Joe Strummer, estaba a punto de ser sometido al escrutinio del público y de la crítica.

El 14 de mayo, cuando Joe todavía estaba en París, llegó a las tiendas Combat Rock. Tuvo una recepción fantástica. A la prensa musical le encantó. Especialmente a NME, cuyo viejo amor por el grupo al parecer se había vuelto odio.

Combat Rock aceleró por los rankings británicos, hasta el puesto 2. En Estados Unidos lo adoraron de manera similar.

Estaba planeado que empezara una gira estadounidense de 23 fechas el 29 de mayo en Asbury Park, New Jersey. La consecuencia de suspenderla, provocando penalidades financieras, sería sumergir a los Clash en la bancarrota. La obra del manager pop controlador Bernie Rhodes estaba por explotarle en la cara.

Pero los Clash también estaban programados para hacer una fecha única el 20 de mayo en el Festival Lochem, en las afueras de Amsterdam. Como la noticia de la desaparición de Joe a esa altura ya era moneda corriente, las entradas para el evento no se estaban vendiendo bien.

Por un golpe de carambola, un periodista holandés le mencionó al organizador de Lochem que había visto a Joe Strummer en un bar de París. El productor llamó inmediatamente a Kosmo Vinyl, que telefoneó al hermano de Gaby, Mark. Él le dio a Kosmo el nombre de la amiga de Gaby en París. Kosmo voló inmediatamente a París. Esa noche, entró a un bar donde estaba parado Joe, bebiendo. Kosmo lo miró y vio su barba.

-¡Fidel! -se rió.

Se sentaron y debatieron el asunto.

Al otro día, martes 18 de mayo, Joe y Gaby volvieron a Londres. Ahora, Mick, Paul y Topper se enteraron de que al principio la desaparición de Joe había sido un fraude de Bernie, y que los había metido en problemas serios. No estaban contentos. Se agregó más combustible a la desconfianza de Mick en el manager. Dijeron que iban a llevar a cabo la presentación en Lochem, dos días después: su cachet iba a ser de 75 mil dólares [187 mil dólares actuales], que necesitaban con urgencia para pagar los costos de suspensión de la gira británica.

Los Clash en Amsterdam (Holanda), pero en 1981.

Lochem no fue el mejor momento de los Clash. La noticia de la desaparición de Joe, significaba que de ninguna manera estuvo repleto, pero aún así, el grupo demandó de manera inamovible sus 75 mil dólares.

Cuando llegaron al predio del festival, el organizador no pudo evitar observar que todos parecían estar de la cabeza, y especialmente Topper. En Amsterdam, las leyes liberales sobre drogas, eran atractivas para los Clash, que camino al festival ya se habían pasado aproximadamente una hora en las “cafeterías” de la ciudad, probando el mejor hachís y faso. Para Topper, eso era un desastre. Antes de encarar para el predio, pegó heroína y merca. Previo al show, mientras Joe chequeaba su aspecto en el espejo del camarín, Topper lo sacó y lo acostó, tiró un montón de cocaína encima, y se la aspiró por las fosas nasales. Joe estaba furioso.

Como un presagio shakesperiano, cuando pisaron el escenario, estalló una tormenta violenta. Después de un par de temas, Joe paró el show y exigió que el organizador subiera al escenario.

-Tu seguridad está atacando a mis fans -lo reprendió.

Joe invitó a los admiradores al escenario, hasta que los Clash quedaron rodeados por 500. Un número similar también se estaba refugiando de la lluvia horizontal, debajo del escenario. Al final del repertorio, el escenario se estaba hundiendo peligrosamente.

-Hicimos la presentación en Amsterdam -dijo Topper-. Yo no sabía, pero obviamente ellos habían tenido reuniones sobre mi estado y dijeron “vamos a probar a Topper en Amsterdam”. Qué lugar para poner a prueba a un falopero. Así que me drogué allá. Para mí, estaba todo normal. Cuando volvimos a Londres, yo dije “Bueno, me voy, nos vemos más tarde”. Ellos dijeron “No, nos vamos a reunir”. Yo dije “Bueno, a la mañana cuéntenme qué pasó”. Pero me dijeron que yo tenía que ir a la reunión.

Los cuatro integrantes del grupo y Bernie Rhodes se juntaron en el living del depto subterráneo de Paul. Como de costumbre, Joe Strummer apretó el gatillo:

-Estás despedido -le dijo a Topper Headon.

-Mick lloraba -dijo Topper-. Yo también, pero Paul estaba del lado Joe. La decisión estaba tomada. Y se acabó.

Cuando Topper preguntó quién lo iba a reemplazar en la gira estadounidense, le anunciaron que tenían a un reemplazante a la espera. No era otro que Terry Chimes, alias “Tory Crimes”, el baterista original de los Clash. Empezaba a parecer una telenovela rockera extraordinaria. Habían invitado a Bernie a que volviera, ¿por qué no a uno más?

-Era obvio que Joe no era solamente un vocero -dijo Topper-. Obviamente era el que había tomado la decisión. Y por eso, más adelante, dijo que fue su mayor error.

-Yo no hubiera echado a nadie -dijo Mick.

Topper trató de zafar. Se fue del depto de Paul y dio la vuelta a la cuadra, aturdido. Entonces tuvo una idea y volvió.

-Escuchen: ¿por qué no voy de gira? Lleven a Terry Chimes con nosotros. Yo no cobro. Puedo tocar y si ustedes o alguien sospecha que me drogo, me pueden echar y mandarme a mi casa.

Los otros integrantes del grupo no estaban de acuerdo con eso. Sugirieron no anunciar formalmente el despido de Topper Headon: iban a sacar un anuncio de que estaba sufriendo “agotamiento nervioso” y que Terry Chimes lo estaba reemplazando.

-Dijeron “no te vamos a echar. Si te mejorás cuando volvamos, entonces volvés a la banda”. Me fui y una vez que los Clash no estuvieron en mi vida, me dí cuenta de lo importantes que eran para mí. Así que me empecé a limpiar.

Pero poco después, Topper quedó devastado por una entrevista que leyó, en la cual Joe decía que Headon había sido despedido del grupo por falopero.

-La leí y estaba en Londres. La gente me miraba y pensaba “ahí va Topper. Lo acaban de echar”. Hasta ese momento yo no me había inyectado nunca drogas, pero entonces pensé “Bueno. Se acabó. Estoy fuera del grupo. No tengo más razones para vivir. También me puedo empezar a inyectar”. Desde ahí, fui cuesta abajo. No creo que Joe lo hubiera podido manejar de una manera muy distinta. Pero no lo culpo. Admito que perdí el rumbo, pero creo que eso le pasó a todos. Estaban todos hechos mierda, por drogas o alcohol. Joe cantaba letras contra las drogas y detrás de él, yo me estaba quedando inconsciente en la batería.

Gaby dice que Joe estaba obstinadamente en contra del consumo de cocaína. Pero Topper dice bastante claro que de vez en cuando Joe aspiraba una o dos rayas de la provisión de merca del baterista, principalmente como combustible para seguir andando.

-Me decían que estaba mal que consumiera heroína y cocaína -dijo Topper- pero ellos consumían cocaína, tomaban mucho alcohol, fumaban cantidades infernales de faso, así que era un mensaje un poco contradictorio. Por su naturaleza, la heroína te aísla, así que nunca me la vi venir. Era una locura. Estábamos todos hechos polvo por trabajar sin parar. Mucha gente que rodeaba a la banda, consumía. Joe era antidrogas, pero consumía.

Gran parte de la decisión de sacar a Topper del grupo y de esa manera romper un cuarteto clásico, parecía venir del hombre que Joe había vuelto a traer para salvar a los Clash, unos 17 meses antes.

En 1999, Joe le contó a Gavin Martin:

-Bernie dijo: “Es un falopero. Se tiene que ir”. La ignorancia estaba a la orden del día. No sabíamos nada sobre la heroína.

En enero de 1988, Joe habló con Richard Cromelin de Los Angeles Times, que le preguntó si Topper Headon podría haber continuado en el grupo.

-Sí, considerando lo que pasó justo después de eso, cuando todos los desgraciados que conocía en Londres se picaban. Creo que sí. Pero éramos ignorantes. Era onda “jo jo jo, la gran heroína”. Yo no sabía nada. Solamente después de que echáramos a Topper, mis amigos empezaron a caer como moscas. Ahora la mayoría de mis amigos de Londres están en Narcóticos Anónimos. Ni siquiera pueden tomar una copa de vino. Solamente cigarrillos y café. Para siempre.

“Nunca me gustó la heroína -añadió-. Nunca la probé siquiera. Tal vez la fumé una vez en Holanda. Me acuerdo que el chabón dijo [imita el acento holandés] ‘el próximo faso tiene heroína’. Hice una seca para probar: la mantuve en la boca. Y esa fue la única vez en la vida que estuve muy cerca de la heroína”.

Especialmente a la luz del despido de Topper Headon, uno se da cuenta de que la funda de Combat Rock tiene algo que parece revelar una historia más completa. En la foto de tapa, con el grupo a lo ancho de esas vías de ferrocarril tailandés, Joe está detrás de los otros tres, con la mano sobre el lado derecho de su cara, mirando con su ojo izquierdo hacia el lente de la cámara de Pennie Smith. La gente le busca todo tipo de significados a eso, como a la foto de Paul McCartney sin zapatos ni medias en la tapa de Abbey Road de los Beatles. Joe me contó que simplemente trató de enfocar sus ojos miopes. Pero quizás esa imagen de Joe sí tenía un significado oculto: podría indicar simplemente que Joe Strummer ya no podía ver las cosas con claridad.

[FIN DEL CAPÍTULO 17]

[Continuará]

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