The Specials: “Lo que dijimos le llegó a la gente y eso es lo importante”

8 Abr

Fuente: nme.com – Traducción: Lepo.

Celebrando su 40º aniversario, regresaron con un tercer disco (Encore) que llegó a la cima de los rankings de ventas. Los Specials siguen empujando los límites de la injusticia social y racial, con una ayudita de una recluta nueva. Dan Stubbs se junta con una de las bandas británicas más icónicas y su colaboradora Saffiyah Khan, activista, modelo y copada en todo sentido, antes de su gran gira por el Reino Unido. 

Alerten a los Hombres de Negro (con cuadrados blancos). Hay invasores en Camden. Invasores ska. Una tarde radiante de febrero, la primera del año, NME reunió a la banda de Coventry The Specials en Camden, tierra de los “chiflados” de Londres Norte, Madness. Podríamos haber tenido entre manos una lucha territorial: allá a finales de los ’70 y principios de los ’80, ambas bandas fueron colegas del sello 2-Tone por poco tiempo y enemigas por mucho tiempo.

-Siempre me gustó esa pequeña rivalidad entre nosotros y Madness. Siempre me sentí bien con eso -dice Terry Hall, el frontman de la banda, inexpresivo y seco como un hueso.

-Teniendo en cuenta que tanto Madness como los Specials siguen activos, ¿quién va ganando a largo plazo?

-Bueno, no sé -dice Terry, con una risa socarrona-. Nosotros llegamos al Puesto 1 con “Ghost town”; ellos con un disco humorístico.

Terry tiene derecho a ostentar a “Ghost town” como la coronación de los Specials. El tema de 1981 (ganador de Mejor Single en los Premios NME de ese año), un reggae que pasa por Ennio Morricone viajando por Coventry, es una canción sobre el estado del país, la Gran Bretaña de Thatcher, que tranquilamente podría haber hablado de la decadencia urbana y la falta de derechos que fomentó el Brexit.

“Esta ciudad parece un pueblo fantasma -dice-. ¿Por qué los jóvenes tienen que pelearse entre ellos? El gobierno deja de lado a la juventud”.

No era tanto una canción de protesta, dice el bajista Horace Panter.

-Simplemente éramos nosotros mirando el paisaje. No estábamos señalando con el dedo ni evitando la polémica; simplemente hicimos una observación y dejamos que el público pensara por sí mismo.

Cuando la canción hablaba de “demasiadas peleas en la pista de baile”, también había peleas en el camarín. Tras solamente dos discos enormemente influyentes (The Specials de 1979 y More Specials de 1980), la banda de siete integrantes se separó en facciones enfrentadas y pronto colapsaría.

-El rumor dice que se separaron en el backstage de Top of the Pops, cuando los convocaron para tocar “Ghost Town”. ¿Es cierto?

-En ese momento estábamos en una reunión de la banda; si es que se podía llamar así -dice el guitarrista Lynval Golding.

-Yo sabía que yo me iba a ir -dice Terry.

El integrante fundador, Jerry Dammers, continuó con un grupo escindido, The Special AKA, y Terry, Lynval y Neville Staples formaron Fun Boy Three, con más matices pop. Los años subsiguientes vieron pasar proyectos paralelos numerosos, pero los Specials se reagruparon en 1993, 1996 y 2008, y desde ahí más o menos han vuelto a estar activos en el circuito.

En Wikipedia hay una lista con no menos de 31 integrantes que pasaron por la banda en sus 40 años, pero ahora, esencialmente, la redujeron a un núcleo de tres de los siete originales.

Formación más recordada de los Specials (1979).

-¿Son los únicos tres que realmente se pueden llevar bien?

-Esa no era la idea -dice Terry-. Simplemente ocurre que hay gente que abandonó y quiere hacer la suya. Pero es como que nosotros tres sí nos llevamos bien y pensamos que, musicalmente, la verdad que tenemos mucho en común, y hay ciertos integrantes que no encajan en eso, sea cual sea la razón. Pero no. Simplemente resultó que quedaron, yo diría, los tres integrantes más talentosos y atractivos.

Y así es. Unos 40 años después de ese primer disco, reunimos a la encarnación central de los Specials 2019: Terry, Lynval y Horace -todos buenos mozos y talentosos- para debatir sobre su nuevo disco, titulado fríamente Encore (Bis). Pero, al igual que en el disco, acá también hay una invitada especial: la activista, modelo y cantante Saffiyah Khan.

Conocerán a Saffiyah de una imagen que se hizo viral en 2017. Mostraba a Khan, que en ese momento tenía 18, enfrentándose a un miembro de la Liga de Defensa Inglesa [una agrupación de extrema derecha] en Birmingham. Él y otros manifestantes de EDL (por sus siglas en inglés), habían rodeado a una mujer que tenía puesto un hiyab y los había llamado racistas. Enfrentando la furia idiota con perfecto desdén, es una versión moderna de la manifestante vietnamita que sostuvo flores frente a un soldado armado, pero en vez de una flor, Khan tenía una remera de los Specials y una sonrisa radiante de superioridad.

10 de abril de 2017.

Es una foto poderosa que fue aprovechada rápidamente e hizo de Saffiyah (nacida en el Reino Unido, con herencia pakistaní y bosnia) la cara de una Gran Bretaña de la que todos podemos estar un poco más orgullosos.

-Es mucha presión ser la cara del antirracismo, ¿no?

-Fue mucha presión, pero siempre dejé en claro que no hablo en nombre de nadie -dice Saffiyah-. Si querés usar la foto para una protesta o para una buena causa, entonces hacelo, por supuesto. Pero yo nunca afirmé ser la cara de nada.

-Pero la prensa lo intentó, ¿no?

-Creo que muchos medios progresistas sí, pero yo hice lo suficiente para ganarme esa plataforma y no me voy a volver un títere de la gente que quiere que sea determinada cosa.

Como era de esperar, la imagen pronto llamó la atención de la banda, que salió a buscar a Khan y la invitó a un show.

-Era una foto bonita porque Saffiyah tiene esa sonrisa socarrona re buena y eso simplemente anuló totalmente el argumento del chabón -dice Terry-. Eso hizo que lo que él defendía pareciera patético y muchas veces eso es una muy buena reacción.

Para Saffiyah, los Specials representan no solamente a ídolos locales de West Midlands* y a una banda con principios que se alinean con los de ella, sino a una banda que además hace música jodidamente buena.

-Creo que me topé con los Specials al principio de mi adolescencia -dice ella-. Me acuerdo que los puse en mi casa y mi papá entró de golpe a mi habitación. Dijo “¿Te gusta esto? ¡Yo me crié con esto!”. Él se juntaba con muchos rastafaris en Wolverhampton y éste es el tipo de cosa que escuchaban. Es una de las primeras bandas que encontré que se mantuvo fiel a sus raíces y fue abiertamente clara. A muchas bandas les importa muy poco quiénes son sus admiradores o a qué gente atraen, pero los Specials siempre fueron muy claros sobre en dónde están parados y qué defienden. En las Midlands* hay mucho orgullo por ellos.

[*Nota de Lepo: West Midlands o Tierras Medias Occidentales​ es uno de los 47 condados de Inglaterra, con capital en Birmingham. Otra ciudad importante es Coventry].

Cuando la banda llegó a grabar el disco nuevo, estaba jugando con invertir la canción “Ten Commandments of man” [Diez Mandamientos del hombre], de Prince Buster, y finalmente llegaron a la idea de hacer que Saffiyah reescribiera la letra desde su propia perspectiva.

Buster, artista jamaiquino, influenció fuertemente el renacimiento británico del ska, del cual surgieron los Specials. Terry y compañía hicieron referencia a su tema “Al Capone” en su hit “Gangsters”, mientras que Madness tomó su nombre de otra canción de Prince Buster.

Pero “Ten Commandments” es problemática… como mínimo. Veamos el mandamiento cinco:

“No me provocarás ira, o mi cólera descenderá fuertemente sobre vos” 

O el mandamiento ocho:

“No beberás ni fumarás ni usarás lenguaje soez. No soportaré esas malas costumbres”.

-La gente decía que era en broma, pero… ¿era en broma? -reflexiona Terry-. A mí no me parece, y es como que… ¿dónde trazás el límite del humor? Es como una grabación oculta, pero estoy seguro de que si se la mandás al diario The Guardian hoy, les va a resultar extremadamente ofensiva y no la van a tomar a la ligera.

Entonces Saffiyah escribió una nueva interpretación, muy apta para 2019 y además, bastante graciosa:

“No escucharás Prince Buster ni a ningún otro hombre que te ofrezca consejos amables sobre mi propia conducta. Me podrás llamar feminazi o feminoide y vas a ver que me chupa un ovario” -comienza.

Es ocurrente e ingeniosa, e irritó a chabones gorilones.

-La canción ni siquiera está dirigida a alguien. Ni siquiera se llama “Mis diez mandamientos”, como los de Prince Buster, que se dirigían a la mujer -dice Saffiyah-. Así que el hecho de que le resulte desagradable a tantos hombres maduros que piensan que odio a los blancos y a los hombres, es bastante gracioso. Parte de la letra de la canción está dirigida a países donde, en los casos de violación, utilizan en contra de la mujer su forma de vestirse. Eso no tiene nada que ver con los hombres blancos del centro de Inglaterra.

Como es de suponer, eso es bastante placentero para Terry. Él nos cuenta que su motivación para estar en una banda, al principio, era “hacer enchivar a la gente”.

Los Specials fueron el producto del crisol muy particular en el que se forjaron. Ciudad de industrias pesadas, Coventry atrajo grandes cantidades de inmigrantes de Asia y el Caribe en los ’60 y ’70, y el entramado social cambió rápidamente cuando los distintos integrantes de los Specials iban a la escuela.

En el tema de Encore “BLM” (por “Black lives matter”, “Las vidas de los negros importan”), Lynval describe que su padre llegó en el Windrush, el barco que le dio su nombre a la generación de inmigrantes jamaiquinos que quedaron apátridas el año pasado, cuando salió a la luz que el gobierno había destruido su documentación.

-Yo soy parte de esa generación -dice Lynval-. Te imaginás que si obtenés tu número de Seguridad Social, es como tu partida de nacimiento, pero no, porque Theresa May o quien sea, cambió esa ley y todo el papeleo de esa gente fue destruido. No simplemente borrado: destruido. Es como si toda esa generación ya no existiera.

En “BLM”, Lynval recuerda su primera experiencia yendo a la escuela en Gran Bretaña:

“Recuerdo el primer recreo. Un chico me gritó ‘Che, negro desgraciado, vení’. Yo le dije ‘¿Qué?’. Me dijo ‘Vení, negro desgraciado’. Yo todavía no lo podía creer. Le dije ‘¿Qué? ¿Me hablás a mí? ¿Me hablás a mí?’. Bienvenido a Inglaterra, nene”.

Hablando de su propia época escolar de principios de los ’70, Terry recuerda olas migratorias del Caribe, Uganda e Irlanda del Norte.

-La verdad que se sentía el resentimiento cultivándose en la comunidad, desde el primer día, y te dabas cuenta de que eso es lo que pasaba: como cuando viene gente y entra a “trabajos” ficticios -dice.

Pero la inmigración trajo un intercambio cultural.

-La crianza en Coventry era a puro fútbol y clubes juveniles, y en los clubes juveniles sonaban los sound systems jamaiquinos -dice Terry.

Cuando se formaron los Specials (al principio llamados The Coventry Automatics), era un grupo interracial que interpretaba el sonido del rocksteady y el ska jamaiquino, pero inyectándole una tajada de punk. Terry había estado previamente en una banda punk: Squad.

El propio Jerry Dammers, fundó un sello, 2-Tone, en 1979, y mientras el punk se estaba astillando hacia el new wave por todo el país, las Midlands tenían su propio movimiento juvenil multicultural, representado por los caballitos de batalla de 2-Tone: The Specials, The Selecter y The Beat.

Por supuesto, no era todo color de rosa: a los recis a veces asistían integrantes racistas del [partido de extrema derecha] Frente Nacional [National Front].

-No sé cómo se bancaban eso -dice Saffiyah cuando surge el tema.

-En realidad simplemente lo combatíamos -contesta Terry-. Eso pasó en el segundo resurgimiento skinhead, más o menos cuando empezamos, o apenas después. Yo simplemente sentía que muchos skinheads no lo estaban entendiendo, porque nosotros fuimos skinheads de la primera hora y era una cosa de blancos y caribeños. Era eso. Pero se volvió todo un poco “alemán”, ¿me entendés? Esos skinheads armaron lo suyo, el “oi” y esas bandas horribles y a esa altura no estoy seguro de cuál era su relación con la música del caribe, pero sin duda se estaba yendo hacia la extrema derecha. Ni siquiera sé cómo se llama eso. Simplemente es una mierda, sea cual sea su nombre.

Skinheads nacionalistas en 1980.

Una de las cosas de las que te das cuenta cuando escuchás a los Specials de antaño y los de Encore, es la naturaleza sombríamente cíclica (quizás incluso estancada) de la vida británica. En vez del Frente Nacional, está la EDL y Tommy Robinson. En vez del gobierno de Thatcher, está Theresa May y las cagadas continuas de [los políticos conservadores] Boris y Gove.

Un tema de Encore, “Vote for me” [Votame], ataca a los políticos modernos de la única manera que tiene sentido: con exasperación. “Ustedes los políticos, nos aburren hasta las lágrimas”, dice.

Tras su fama viral, Saffiyah apoyó públicamente al Partido Laborista en la última elección general y estuvo junto a su líder, Jeremy Corbyn, en un acto electoral laborista en Birmingham, en 2017. Ahora, no está tan segura.

-En ese momento hice eso porque parecía una buena decisión para la elección general -dice-. Recientemente, hicieron algunas movidas con las que no estoy tan de acuerdo, pero creo que ahora eso es una opinión muy común.

Lynval actualmente vive en Seattle, EE.UU., pero estuvo en Gran Bretaña por un par de meses, por quehaceres de la banda… y escapando de Trump.

-Vine y vi al Partido Laborista y pensé que mi padre se debe estar revolcando en la tumba, al ver en qué se convirtió. ¿Quién está manejando verdaderamente el país en este momento? Parece tierra de nadie. Todos nadan sin ir a ninguna parte.

-Todos tienen opiniones sobre Corbyn, y la mía es bastante profunda y no sé si es algo para debatir acá -dice Terry-. Tenés que poder confiar en la gente que votás; por eso los votás. Y eso no me pasa en absoluto. Cuando veo algunas caras del Partido Laborista, del cual formé parte, simplemente no me identifico con lo que dicen. Creo que dicen cosas muy simplistas y no siempre son copadas.

-¿Qué opinás de Jeremy Corbyn en Glastonbury? [El político dio un discurso en el festival de música en 2017]

-¿De qué? ¿De su repertorio? -dice Terry-. No debió haber hecho la canción de Johnny Cash. Tenía un baterista de mierda.

Frecuentemente, Terry tiene salidas letalmente irónicas cuando habla de asuntos serios. Me hace acordar al comediante Lee Mack, si Lee Mack no se considerara él mismo tan tremendamente gracioso. Lynval, su opuesto, es sociable y exuberante. Horace trabajó como profesor de arte durante los periodos inactivos de la banda, y tiene la calma interna de alguien que tuvo que sobrevivir al trabajo con adolescentes. Es un equilibrio que parece funcionar: cuando Lynval empieza a bailar en la sesión de fotos, Terry se aleja tanto de él que queda casi en un ángulo de 45 grados, pero de una manera juguetona y amigable. Cuando Lynval deja caer su bolso sobre la taza de café de Terry, volcando su contenido, la indignación en broma de Terry dura unos 20 minutos de corrido. Yo le ofrezco reemplazárselo y le pregunto cómo lo toma:

-A unos ocho metros de Lynval -remata.

Es sabido que Terry nunca sale sonriendo en las fotos. Cuando le pregunto si Fun Boy Three [Chico Divertido 3] era un nombre irónico, dice “¡Bingo! Te cayó la ficha”.

Terry vivió con depresión la mayor parte de su adultez y es algo sobre lo que escribió en Encore. La enfrenta con humor y arte. Una vez descubrió que pintar lo ayudaba, y empezó a pintar sin parar retratos de los Jackson Five. Tristemente, insiste en que no serán exhibidos en público. Cantar sobre la depresión, no necesariamente aporta la misma catarsis, pero sin embargo es importante.

-La razón por la que tengo ganas de escribir sobre la depresión, es para abrir esa conversación -dice, recibiendo gestos de aprobación de Saffiyah. De día, ella trabaja en un servicio itinerante que ayuda a la gente a sobrellevar los problemas de salud mental. Terry continúa:

-No va a curar a nadie, pero puede ayudar a que la gente entienda a las personas a su alrededor con depresión, y lo que están pasando, porque en realidad, eso es lo más difícil de explicar, y los efectos colaterales son enormes para la familia y los amigos.

Las canciones de Terry siempre han sido brutalmente honestas. En la canción “Well, Fancy That” [¡Mirá qué bien!] de Fun Boy Three, contó la historia de un profesor que abusó sexualmente de él en un viaje de estudios a Francia. Cuando repitió esa historia en un podcast reciente, fue publicada en internet y se volvió “noticia”, décadas después.

-Y acá estamos, en internet -suspira Terry-. La gente siempre levanta fragmentos y malinterpreta. Me resulta gracioso porque puedo, porque soy yo, pero se esparce como fuego fuera de control y simplemente es horrible.

Cuenta la anécdota de una página de Facebook que se abrió después de que él hiciera algunas comentarios en un reci en Leeds.

-Hice chistes sobre el Leeds United, porque no soy muy admirador de ese equipo, pero apareció una página de Facebook llamada “Terry Hall es el Pelotudo Más Grande del Mundo”. Y yo no estaba en desacuerdo, pero tenía cientos de seguidores. Gente que decía “Sí, un pelotudo bárbaro. ¿Lo vieron recientemente? Aparentemente tiene sida”. Una oleada de insultos constantes. Y en realidad, es medio peligroso.

-Especialmente si tenés depresión.

-Bueno, sí, pero la manera de enfrentar la depresión es hacer chistes sobre eso y atacarte a vos mismo más que cualquiera. No es una coincidencia que muchos humoristas tengan depresión.

Aunque no hay una referencia explícita en Encore, los “jóvenes que se pelean entre ellos” que se mencionan en “Ghost town”, son -después del Brexit- el tema del día: la ola de delitos con armas blancas que aquejan a las ciudades grandes de Gran Bretaña. Es algo que afectó directamente a la banda, tanto ahora como en el pasado. El 1 de septiembre del año pasado, Fidel Glasgow, nieto del integrante fundador de los Specials, Neville Staples, murió tras ser apuñalado en Coventry.

Fidel Glasgow.

¿Cómo reacciona una banda frente a algo así, que afecta a su familia?

-No hay una forma buena -dice Horace-. Enviamos un mensaje diciendo que lo lamentábamos mucho y que pensábamos en él.

Para Lynval, fue algo dolorosamente cercano. En 1982, en la misma ciudad, lo apuñalaron en el cuello, una noche. Había salido a llevar el flamante 12 pulgadas de Fun Boy Three, “It ain’t what you do (It’s the way that you do it)”, para que lo pasaran en un boliche.

-Allá en los viejos y buenos tiempos, el vinilo de 12 pulgadas, era lo que había que tener. Y yo estaba en un boliche de Coventry, y después me desperté en el hospital. Así que sé lo que es que te apuñalen. Sé lo que es estar en terapia intensiva con enfermeras que corren diciendo “No podemos parar la hemorragia”. Yo estaba muy medicado pero podía escuchar todo lo que decían.

-Creímos que te perdíamos -dice Terry, esta vez con total seriedad-. Estábamos en el hospital y simplemente pensamos “Se fue”.

Ver el aumento de delitos con arma blanca, dice Lynval, es “la parte más triste”.

-Entiendo a los pibes actuales, si no te sentís seguro para salir y no hay policías -dice-. En mi época nos asustaba la policía y el racismo, así que teníamos nuestras propias batallas. Pero es muy triste que los pibes crean que tienen que andar con algo para protegerse porque no saben si otro pibe tiene un cuchillo. Si no tenés un cuchillo, nadie va a salir herido. Incluso si tenés que pelearte a piñas, nadie va a salir muerto apuñalado.

Poco antes de la entrevista con NME, los Specials tocaron por única vez en el Club 100 de Londres, donde Saffiyah actuó por primera vez en vivo con la banda y dominó totalmente el salón. Va a estar de gira con la banda en su tour venidero.

La atmósfera en el reci, era eléctrica. La única persona que no parecía estar divirtiéndose, era Terry.

-Otra vez aludís a mi depresión. Es como si tuviera una puta fiesta ahí adentro -dice, tocándose la cabeza-. En serio. Es como si adentro hubiera mucha energía. Me encanta estar de gira. Está muy pero muy bueno. Ahora tocamos para el público de los Specials, pero también para un público nuevo.

Y tiene razón: los Specials son una banda cuya música traspasa generaciones. Tomá como muestra a Saffiyah y su papá.

-El mejor reci para mí, fue cuando hicimos Ciudad de México y estaba lleno de pibes jóvenes mexicanos que eran fanáticos -dice Terry-. Fue muy gratificante… -hace una pausa-. Iba a decir “tocar** a esos pibes”. Ahí tenés un título. Sí, es re importante para mí tocar pibes. ¿Me entendés?

[**Nota de Lepo: juego de palabras con touch, que además de “tocar” significa “conmover”].

De hecho, en México, como en muchas partes del mundo, los Specials representan una forma única de rebelión, incluso ahora.

-Hice que un pibe mexicano me tatuara la pierna e iba lo más bien, hasta que se dio cuenta de que yo estaba en los Specials -recuerda Terry-. Empezó a decir “Bueno, ¡por ustedes me fui de una pandilla!”. Y el tatuaje… sentí que el tatuaje se estaba poniendo inseguro y estaba saliendo para la mierda. Pero cuando escuchás eso cara a cara, pensás, “Bueno, lo que dijimos le llegó a la gente”. Y eso es lo único importante, ¿viste?

Les pregunto si les resulta raro que la gente se siga inclinando hacia ellos.

-Bueno, sí, ¿dónde están los nuevos Specials? -pregunta Horace-. ¿Dónde está la banda que haga lo que nosotros hacíamos? Para ser honesto, hace décadas que estoy esperando pasar mi bastón.

Recientemente, Terry habló de que le gusta Idles, que se meten con temas sociales en su música. Saffiyah dice que le gusta Sleaford Mods por la misma razón, y es de suponer que van a encontrar algo que les guste en el próximo disco de Slowthai, Nothing Great About Britain. Pero Terry argumenta que hay menos gente que hace música socialmente provocadora, porque hay plataformas en otro lado.

-Cuando nosotros éramos pibes, no había internet; no había nada, y la única manera de expresarse, era estando en una banda o haciendo ese tipo de cosas -dice-. Ahora los pibes se expresan en internet, Facebook y Twitter y sacan ahí su agresión.

-Pero yo soy de la vieja escuela -dice Saffiyah-. Es como las peleas afuera de los boliches de northern soul. Ya nadie se copa con eso, así que soy yo sola.

De “demasiadas peleas en la pista de baile” a “no hay suficientes peleas”. Los tiempos cambian… o no cambian lo suficiente. Los Specials pueden seguir sosteniendo ese bastón un poco más.

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