Peter Hook: aprendiendo a querer a ‘Closer’

22 Jul

El bajista, siempre franco, repasa la obra final de Joy Division y cuenta por qué no dejó de discutir nunca con los otros integrantes de New Order.

Por Daniel Kreps para RollingStone.com, 17 de julio de 2020.

Traducción: Lepo para RadioValvular.

Peter Hook en vivo en julio de 2018 en Inglaterra. Foto de Carla Speight.

Este verano boreal, Peter Hook planeaba celebrar el 40º aniversario de Closer con una serie de interpretaciones del disco completo de Joy Division, un LP que la banda nunca tocó en vivo, debido a la muerte del cantante Ian Curtis dos meses antes de su publicación. Luego llegó el coronavirus, posponiendo las presentaciones hasta enero o quizás definitivamente.

-Por lo que pasó, Closer siempre me resultó un poco indiferente. Nunca toqué esas canciones en vivo con Joy Division. Y después de un par de años realmente sentí que el disco era otra persona -le cuenta Hook a Rolling Stone desde su hogar de Manchester-.  Solamente fui capaz de escuchar el disco, como disco, años después. Fue re, re extraño, pero Closer se volvió uno de mis discos favoritos.

Con el relanzamiento por el aniversario de Closer programado para el 17 de julio, hablamos con Hook, uno de los mejores 50 bajistas según Rolling Stone, sobre la atemporalidad de la última obra de Curtis; su relación aún inestable con sus excompañeros de New Order; su colaboración reciente en “Aries” de Gorillaz, y sobre por qué la música profética de Joy Division es la banda sonora perfecta para esta pandemia.

-Primero, ¿cómo estuviste pasando la cuarentena?

-Sentado en el patio y jugando con los perros. No fue muy productivo, pero lo disfruté. Supongo que lo raro de ser viejo es que uno vuelve a una existencia solitaria. En realidad, en ese sentido, me satisface. Fue un poco raro, y aunque al principio fue muy triste (perdimos a un abuelo, lo cual no fue muy gracioso)… creo que ya se puso raro.

-Parece que el Reino Unido manejó el covid un poco mejor que Estados Unidos. Ahora las cosas están peores acá que en la primavera boreal, cuando no sabíamos qué pasaba.

-Desgraciadamente, creo que muchos no tenemos idea de qué está pasando en este momento. Sigue estando muy en las tinieblas. Nunca vi algo así en mi vida. La cosa es que nadie sabe realmente qué hacer. Lo que sé, es que es un hecho que el gobierno inglés simplemente no lo va a admitir.

-¿Su gobierno al menos le insiste a la gente que use barbijo y reconoce su efectividad? Porque nuestro gobierno ni siquiera hace eso.

-Ya sé. Y lo interesante es que sí. En el transporte público y adentro de los locales. En realidad me sorprende, porque cuando salgo, me parece que es la gente mayor la que necesita cuidarse y no parece preocuparse.

-Recientemente, a Rolling Stone se le ocurrió una lista de temas para la cuarentena y una de las elecciones inmediatas fue “Isolation” [Aislamiento] de Joy Division, que es siniestramente proféctica de la situación actual.

-Yo diría que sí. Es sorprendente. Noté que hubo un par de títulos de Joy Division que fueron muy evocativos de la circunstancia actual.

-Cuando grabaron esas canciones, hace más de 40 años, ¿tenían alguna idea de que se volverían tan atemporales?

-Bueno, Joy Division estaba teniendo una trayectoria bastante normal. Luchamos mucho para consolidarnos. Nuestras composiciones mejoraron muy rápido desde la monotonía punk normal que tenía la gente. Estábamos ganando cada vez más admiradores. Estábamos logrando reseñas cada vez mejores. Las canciones estaban mejorando cada vez más.  Y después llegó la enfermedad de Ian. Empezó a impactarlo a él, digamos, y al grupo, por supuesto. Eso se nos fue de las manos muy rápido, y cuando llegamos a Closer, estábamos muy preocupados, no por el futuro del grupo particularmente, sino por la salud de Ian, sin dudas. Y entonces, por supuesto, se terminó. Y una vez que Ian se fue a un lugar mejor en el cielo, (espero), lo primero que hicimos Bernie [Bernard Sumner], Steve [Stephen Morris] y yo, fue casi renegar de Joy Division, de una manera re rara y dolida. Ahora me asombra totalmente que no nos hayamos tomado un descanso. Creo que cuando sos joven, tenés una visión muy distinta de la vida. Como que si no hacés algo rápido, alguien te lo va a robar. La verdad es que podríamos haber descansado y New Order no hubiera sufrido. Pero nos estábamos hundiendo. Sentíamos que teníamos que agarrar una papa caliente para zafar, y lo hicimos armando una banda, renegando de Joy Division y archivándolo. Ignorando a Closer, a “Love will tear us apart”, a todo lo que vino después, y concentrándonos únicamente en New Order. Tengo que admitir que nunca se me ocurrió que, al igual que los Doors, Joy Division se volvería más popular en cinco, 10, 20, 30 ó 40 años. Y la verdad que me sorprendió cuando lo expresó nuestro manager. Simplemente le dije que se fuera a cagar.

-Grabar “Ceremony”, ¿fue terapéutico, en algún sentido? ¿Ayudó a fluir desde Joy Division hacia New Order?

-Sí. Ian nos dejó con un presente maravilloso. Nos dejó con “Ceremony” e “In a lonely place”, dos canciones maravillosas que, una vez más, te dejan siempre con esa pregunta sobre qué podría haber llegado a lograr Joy Division. Lo más extraño, creo, es que éramos como un auto con una goma pinchada. Podés hacer que avance con dificultad, pero nunca va a ser lo mismo, ¿no? Y desgraciadamente, siempre sentí que en New Order, esa goma nunca se infló correctamente. Que aunque la reparamos, siempre tuvo un problemita de balanceo, que llevó a un efecto interesante. Siempre me encantó la voz muy pero muy frágil de Bernard, porque no dominaba al grupo. Era solamente una parte integral de la música. Mientras que Ian cantaba por encima de la música. Nunca lo pudimos reemplazar. Nunca tratamos realmente de reemplazarlo. Y eso fue lo más raro de hacer “Ceremony”, porque estábamos todos compitiendo por el puesto. Los tres hicimos el intento de cantar. Hubo una sensación horrible, porque no se sentía sólido. Al escuchar esos primeros casetes (que es lo que estuve haciendo para prepararme para el remate de recuerdos de New Order, en octubre), realmente éramos caóticos, pero estaba bárbaro, de una manera muy poco habitual, porque Joy Division nunca fue caótico. Era re preciso. New Order era casi como que se te vean los calzones en el escenario. Era rarísimo. Qué logro trascendental: dejar atrás un grupo que hoy sigue siendo tan importante como siempre, para armar otro que fue igual de importante, de una manera totalmente distinta.

-Parece que Joy Division fue la primera banda en utilizar musicalmente ese estado de ánimo y ese sonido particular; como que crearon su propio género. ¿Qué música escuchaban los integrantes en esa época, que sirvió de inspiración?

-Lo habitual. Ian Curtis era un maestro maravilloso y Steve estaba escuchando cosas re extravagantes. Pero Bernard y yo éramos bastante normales. Pasamos de Led Zeppelin, Deep Purple, Black Sabbath a que nos interesaran los Sex Pistols y el punk. Y después conocimos a Ian. Él se deleitó al mostrarnos el krautrock y también a Velvet Underground, Iggy Pop y a un grupo maravilloso al que todos decían que sonábamos parecido: The Doors. Fue un momento bastante trascendental cuando Ian nos prestó, a Bernard y a mí, el primer disco de los Doors. La gente decía que éramos muy parecidos a los Doors e Ian estaba de acuerdo, pero nosotros decíamos “¿Quiénes mierda son los Doors?”.

-¿Te acordás de alguna de las cosas raras que escuchaba Stephen?

-Uh, loco, mucho jazz. Charlie Mingus.

-¿Cómo cambiaron las canciones de Joy Division cuando las tocás en vivo ahora?

-Nunca me propuse sonar como Joy Division. Eso sería algo que nunca tendría el descaro de hacer. Porque Joy Division, en vivo, era muy distinto a Joy Division grabado. Pero en 2010, cuando salí a celebrar la vida de Ian, me impactó que la mayoría de la gente escuchó solamente grabaciones, porque en YouTube había muy pocas cosas de Joy Division en vivo. Existían muy pocas cosas de Joy Division fuera de las grabaciones.

-Hasta que no salieron esas reediciones de 2010, no había escuchado un recital completo de Joy Division.

-Sí. Quería celebrar lo que nos dio el productor Martin Hannett: el don de la longevidad. Vio algo en nuestra música, que combatíamos Bernard y yo, los integrantes más directos: nosotros queríamos sonar como los Clash y los Sex Pistols. Él vio algo y nos hizo un regalo maravilloso. Y realmente me pareció que valía la pena celebrarlo. Tocar esas canciones en vivo, como quinteto, es distinto. Al principio, siempre me mandaban a cagar por cantar, porque mi hijo [el bajista Jack Bates] siempre quiso que toque el bajo. Para ser honesto, lo debería haber dejado que cante. Pero era imposible conseguir cantante, y al final, los guerreros de las teclas se las ingeniaron para espantar a los tres candidatos que tenía. Y apenas empecé a cantar, me llevó entre seis meses y un año sentirme verdaderamente confiado para hacerlo. Pero para mí la música sonaba bárbara. Y estaba muy contento y fui muy cuidadoso de acercarme lo más posible. Hicimos cambios sutiles, que la mayoría de la gente no notó. Así que lo tomé como una buena señal. Pero no te voy a contar cuáles son.

-Llevás una década tocando junto a tu hijo. ¿Sigue siendo emocionante para vos?

-Es maravilloso. Ninguno de nosotros había tocado la mayoría de las canciones de Closer, y para mí tocar Closer como lo hice, bastante preocupado, bastante asustado, y ver a mi hijo aprendiendo las partes de bajo fue el momento más espeluznante, porque se parecía mucho a mí a esa edad. Y me dio un verdadero deja vu. Cuando tocás una canción, no te vienen los recuerdos. Es una canción que aprendiste y la tocás. Pero cuando Jack las aprendió a tocar, me recordó cuando a mí, trabajando en el uso de arreglos; algo que Martin nos insistía en que hiciéramos. Así que eso fue re, re raro. Pero tengo que admitir que uno de los mejores momentos que tuve como músico, fue retomar y tocar Closer completo. O sea: nunca paré de discutir con los otros integrantes de Joy Division desde que empecé a tocar temas de Joy Division, pero lo único bueno que salió de eso, es que ahora ellos tocan Joy Division. Así que eso fue bárbaro para los fans. Y si hay algo que probablemente deseo, es que Bernard y Steven recuperen ese disco. Es fantástico hacer eso, porque muchas canciones se terminaron en el estudio; muchas partes se compusieron en el estudio; muchas voces se compusieron en el estudio. Y nunca llegamos a tocar eso.

-Recientemente, Roger Waters dijo que la hostilidad persistente entre él y David Gilmour es lo que evitó que Pink Floyd reedite algún disco. New Order y vos se separaron hace 13 años. ¿No ha pasado tiempo suficiente para que todos ustedes dejen de lado las diferencias, al menos en lo que refiere a relanzamientos de Joy Division?

-No. Discutí con los abogados esta mañana. Es lo más ridículo que pasé en mi vida, absolutamente. Eso parece. Porque por alguna razón, el hecho de que me hayan quitado a New Order de esa manera, es imperdonable. E incluso el juicio y el acuerdo, no aportaron ningún entendimiento ni ningún tipo de buena relación entre los integrantes. Vi a Roger Waters hablando sobre el otro chabón en internet, porque no lo deja entrar al sitio…

-La página oficial de la banda no deja que Roger Waters promocione su proyecto solista, pero sí promociona a David Gilmour.

-Correcto. Y yo tengo el mismo problema. Lo raro es que ellos usaron a Pink Floyd de ejemplo en el juicio. Bueno; no es justo. Y Roger Waters tenía toda la razón en acusar a la empresa discográfica y a Gilmour por eso. Y apenas lo vi, pensé: “Mierda, ¿sabés qué? La próxima vez voy a hacer eso”.

-¿Así que a los relanzamientos de Joy Division los hace un tercero?

-No, participamos todos, pero siempre terminamos discutiendo, porque no hay ningún tipo de comunicación. Es una pérdida total de tiempo, plata y esfuerzo. Especialmente cuando llegás a esta edad. Parecemos incapaces de resolverlo.

-Tus planes de celebrar a Joy Division se pospusieron de mayo de 2020 a enero de 2021. Viendo cómo están las cosas ahora: ¿cuánta seguridad tenés de que esos recis se hagan?

-No estoy para nada seguro [risas]. Así que estuve sentado acá tres meses, viendo desaparecer un año completo de trabajo. Es casi lo único en que New Order y yo nos podemos poner de acuerdo ahora: en lo mala que es esta pandemia. Estoy seguro de que hasta los Joy Division estarían de acuerdo. No veo una salida. Lo que sí pienso (y eso pasó cuando discutimos esta mañana), es “Dios mío. Qué mal que estamos. Llegamos a una situación así y aún así no podemos tener elegancia, cortesía y un punto intermedio para llegar a un acuerdo”. Y creo que esta época terrible que estamos pasando, fue muy destructiva. Para mí, ser testigo de lo que pasa en Estados Unidos, es absolutamente aterrador. Y se supone que ustedes y nosotros somos las naciones más civilizadas. No sé qué salió mal.

-O sea… sabés lo que salió mal: las elecciones de 2016.

-Viendo a Boris Johnson y a Trump, casi no lo pude creer; y aún así, son lo que elegimos. Generalmente no soy muy político. Creo mucho más en la política personal y creo mucho en el karma. Así que ver el mundo venirse abajo alrededor nuestro, no es es una vista muy cómoda para mí. Trato de no mirar. Traté de perderme en películas de zombies, pero nunca pensé ver una película de zombies y que me resulte menos terrible que la vida real.

-Comentame sobre tu colaboración con Gorillaz, “Aries”.

-Trabajé con Damon Albarn y, por extraño que parezca, éramos compañeros de copas cuando él pasó por su pelea con Oasis. Y con el paso de los años, trabajé con él en Africa Express y un par de veces más, en distintas cosas. Siempre aparecí cada vez que me llamó a trabajar en cualquier tipo de colaboración. Así que siempre estuve y siempre me invitó, lo cual ha sido un gran halago. No supe nada de él por mucho tiempo. Soy fan de Gorillaz por medio de una revista que se llamaba Deadline, donde Jamie Hewlett hacía todos los dibujos de Tank Girl. Así que nos hemos estado cruzando. Me contactó para decirme que le gustaría que hiciera algo con él. En realidad yo estaba absolutamente aterrado. No soy muy bueno en ese tipo de ocasiones. Pero fue maravilloso volver a trabajar con él. Es admirador de los bajistas, y yo no soy la mejor persona para reconocer o apreciar a esa gente. Y literalmente, sacamos el tema adelante. Lo hicimos en alrededor de una hora y media. Y después, cuando yo estaba haciendo una pista más, me echaron. En el momento justo. Y cuando escuché la canción, el producto terminado, todos me llamaron por teléfono y me dijeron “¡Carajo! Así debería sonar New Order”.

-Es una línea de bajo muy característica de Hook. Nadie más la podría haber hecho.

-Sí; coincido. Fue una época rara. Separarse como se separó New Order y que después decidieran volver sin decirme, lo cual pareció muy pero muy deshonesto. También sentí que las implicaciones financieras después de eso, fueron muy pero muy injustas. Así que siempre fui un boxeador contra las cuerdas, que a veces sale y mete una buena piña. Y “Aries”, gracias a Damon, fue una de esas grandes piñas. Escuché a los New Order después de mí y sé que los periodistas parecen escuchar algo que yo definitivamente no escuché, pero me pareció que sonaban como una cruza de [el proyecto paralelo de Sumner] Bad Lieutenant con Electronic. Pero la vida sigue. Me re conmovió que todos los fans de Gorillaz le hicieran una petición a Damon para que yo sea integrante fijo. Fue un halago maravilloso. Nunca se sabe. La vida es lo más extraño, pero es lo único que tenemos.

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