Don Letts: “10 discos que me cambiaron la vida”

El cineasta, DJ y músico aboga por un paladar amplio y una mente abierta cuando se trata de agrandar tu colección de discos. Por Jonathan Horsley para musicradar.com – 7 de enero de 2021. Traducción, compaginación y aclaraciones: Lepo. -Como le digo a la gente: depende del gusto. Por suerte, yo lo tengo -dice Don Letts, riéndose. El cineasta, DJ, músico y pionero de la cultura popular está al teléfono para hablar de los discos más importantes de su colección, en una era en que los algoritmos le usurparon silenciosamente el lugar de generadores de tendencias a los humanos de la vida real. En semejante mundo, diseñado a distancia por Sillicon Valley, en el cual la conveniencia modela nuestro comportamiento desde atrás de una cortina digital, la idea del “gusto”, de que un ser humano sea curador de algo, no solo parece un poco vieja, sino casi transgresora. Y por consiguiente, le corresponde a gente como Letts, y de hecho a todos los que lean esto, no dejar olvidar que los algoritmos son una cosa conveniente, disponible las 24 horas, todos los días de la semana en nuestro bolsillo; pero hay algo especial cuando una persona despierta a otra hacia su próxima epifanía musical. Semejantes intercambios culturales, nos unen. -Es más importante que nunca -dice Letts-. Porque, dios, ¡hay mucha mierda dando vueltas! En los ’70, Don Letts era habitué del viejo Londres. Trabajaba en Acme Attractions, en la calle Kings, se juntaba con Bob Marley, hacía videos para los Clash. De pibe se independizó de la música psicodélica, con una adolescencia con el reggae como banda sonora. Letts encontró su vocación y aprobación en la idiosincrasia punk de la autogestión. ¿Por qué no agarrar directamente una cámara y plasmar en fílmico sus ideas? Así fue como empezó con los Clash y siguió filmando videos para los Pretenders, Musical Youth, los Undertones y más. Letts pasaría a armar Big Audio Dynamite con el exguitarrista de los Clash, Mick Jones. Tomando cosas del punk rock, el reggae, el hip-hop y todo tipo de estilos, BAD fue la banda arquetípica del choque de culturas… con Don Letts como figura arquetípica del choque de culturas. Hoy Letts habla con nosotros porque aparece en Rudeboy: la Historia de Trojan Records, la película nueva de Nicolas Jack Davies. Rudeboy combina imágenes de archivo, entrevistas y drama para hilvanar una descripción íntima de uno de los sellos discográficos más influyentes, exitosos e importantes de la cultura británica. La serie de compilados Tighten Up de Trojan, exhibía el poder de una curaduría de buen gusto para no solo cambiar nuestras colecciones de discos, sino el mundo en el que vivimos hoy. Como dice Letts, lo cambió a él. Gente como Dave & Ansel Collins, Tony Tribe, los Upsetters y otros, reverberaban en los sistemas de sonido de las viviendas municipales y en la calle, llevando el sonido de Jamaica a Gran Bretaña. Que Letts elija ponerle la púa a un disco de Trojan, simplemente es lo que corresponde: 1. Trojan Records – Tighten Up Vol. 2 (1969)
Nosotros llegamos acá por Trojan, así que hablemos de su mejor compilado, Tighten Up Vol. 2. A ellos se le ocurrió la idea de los compilados donde todas fueran creaciones matadoras; nada de relleno. Con temas que eran testeados para el mercado por la comunidad afrocaribeña y (hay que decirlo), la movida skinhead emergente, que en realidad fue el primer movimiento multicultural del Reino Unido. Y acá tengo que aclarar algo: estamos hablando de la moda; no de la versión fascista. Trojan curaba la mejor música jamaiquina. ¡Cualquier adolescente negro consciente y cualquier pibe blanco de clase obrera tenían el puto Tighten Up Vol. 2, loco! Tiene cosas como “Long shot kick de bucket” y “Return of Django”, “Fire corner”… La tapa era una cosa medio subida de tono que supongo que estaba apuntada al mercado masculino adolescente, pero la cosa era que el disco también le encantaba a las chicas. Es un ejemplo brillante de lo que hizo Trojan por el reggae y por este país. Me cambió a mí y al país. Lo amaba tanto, y también mis colegas, que mi banda Big Audio Dynamite, que incluía a Mick Jones de los Clash, tituló uno de sus discos Tighten Up Vol. 88, en homenaje a esa gran colección. 2. The Clash – London Calling (1979)
Obviamente, es trascendental. Dicen que es un disco punk, pero en realidad redefinió lo que podía ser el punk. Todos empezaron con las guitarras rápidas y furiosas, y eso era una manera de despedir lo viejo y darle la bienvenida a lo nuevo, pero algunas personas se quedaron pegadas a eso. Los Clash se dieron cuenta de que el punk rock aportaba una escalera creativa y siguieron trepando, mientras que otra gente se quedó en el primer peldaño.
London Calling traía todas esas influencias mundiales; desde el reggae hasta un poco de R&B. Tiene rock; tiene influencias de jazz. Hice tres videos para el disco; así que sí: me cambió la vida en ese sentido, porque me consolidó como director serio. El primer video que dirigí en mi vida fue “London Calling”, que fue un hit masivo, y después hice uno en vivo para “Clampdown” y “Train in vain”. Pero no importa que yo haya hecho los videos. Este disco fue la evidencia de las posibilidades del punk rock, mientras que gran parte del resto se volvió una mala palabra más horrible que la mierda. A veces, si te etiquetás a vos mismo, podés ser solamente eso. Supongo que algunos estaban contentos con repetirse una y otra vez, pero… nah. ¡Los Clash iban con valentía hacia donde ningún punk había ido antes! 3. Marvin Gaye – What’s going on (1971)
Me acuerdo de que fue el primer disco en el que gasté plata. Tenía 15 años. Es una obra de arte divina. Era un disco conceptual unificado. Todas las canciones fluían mutuamente y hablaban de cosas reales. Eran comentarios sociales. Muchas estaban contadas desde el punto de vista del hermano de Marvin Gaye, que era excombatiente de la Guerra de Vietnam. Tocaban temas como el ambiente y la injusticia.
Lo interesante es que si ponés el disco ahora, todas las cosas de las que habla son igual de relevantes, o más, y te llegan de una manera que… ¡loco!… Si este disco no te conmueve, estás muerto. Estás totalmente muerto. Si este disco no te conmueve en algún nivel, estás muerto, ¿sabés? Espiritualmente, emocionalmente. Sí; sos un muerto de mierda. ¡Te lo dice Don Letts! [risas]. Es el mejor disco de la historia. Muy inspirador. Al final, por la manera en que está construido, te sentís animado. Si no tenés este disco, tu colección está incompleta. Eso sí: yo diría eso sobre todo lo que está en mi Top 10. 4. The Beach Boys – Pet Sounds (1966)
¿Cómo explico este disco? ¡Dios! No me gusta hablar de música. En realidad, lo cago odiando. Para mí, es una cosa instintiva e intuitiva. De nuevo: debés estar muerto si éste no te pega en algún nivel, porque es uno de esos discos construidos con capas exquisitas, armonías, efectos de sonido y una instrumentación rara.
Son canciones emotivas, de amor, pero ¿cómo explicás el poder de Pet Sounds? Lo único que puedo decir es que cuando ponés este disco, si lo tuyo es la música, no creo que lo puedas sacar. Es una obra muy completa. Muchos de mis discos de aquella época, antes de los CDs, cuando no se podía saltear un tema, eran obras completas. No hay nada mejor que esto. Me alegro de que hayan mencionado a los Beatles, porque no puedo creer que no metí acá a Sgt Pepper’s. Yo era un fan gigante de los Beatles y en un momento tenía la segunda colección Beatle más grande del Reino Unido. 5. The Wailers – Catch A Fire (1973)
Tengo que meter esto acá, mierda. Esto se grabó cuando eran los Wailers. No era “Bob Marley y los Wailers”. No era un unipersonal. Sus compañeros Wailers, Bunny Livingston y Peter Tosh, también le dieron a este disco un estilo muy distintivo, al igual que las sugerencias de Chris Blackwell de traer sesionistas de Muscle Shoals [un estudio de Alabama]. Algunos de los mejores sesionistas de la historia, Wayne Perkins...
Blackwell tenía esa idea de ayudar a que el disco le llegue a un público blanco, metiendo algunos toques de rock y cosas así. Y curiosamente, mucha gente purista acérrima del reggae lo odió. Yo sabía que Bob no era tonto. En un disco no ponía nada que no le encantara. Bob era mente abierta continuamente. No vivía en una burbuja. Estaba abierto a lo que ofrecía el mundo. O sea: ¿por qué otra razón habría hecho una versión de la puta “What’s new pussycat”? [risas]. Estaba preparando a la gente para que no viviera en una burbuja. Otra vez: es un disco muy relevante socialmente. Creo que otra cosa importante de entender es que yo soy de la primera generación negra nacida en Gran Bretaña; hijo del Windrush; y necesitaba desesperadamente los mensajes e información que me daba este disco en esa época. ¿Inglaterra en los ’70? Bastante racista. Era sabido. Y nos moríamos por información que nos formara, inspirara y empoderara. Gente como Bob Marley y los Wailers hicieron eso por nosotros. Y Chris Blackwell, aparte de meter esos toques de rock, lo promocionó como un disco de rock. Lo equiparó a los discos que salían en esa época. ¡La tapa del disco era como un encendedor Zippo! [risas] ¡Grande, Blackwell! Creo que fue el disco lo que hizo despegar a Marley. No hay dudas. 6. Sex Pistols – Never Mind The Bollocks (1977)
El disco que le dio el puntapié inicial a la movida punk del Reino Unido. Estamos hablando de fines de los ’70; el ’77. La música popular de esa época no tenía ningún tipo de relación con lo que pasaba en la calle. Por suerte para mí, yo tenía mi banda sonora diaria, que era el reggae. ¿Mis amigos blancos? No tenían tanta suerte. Jeans grandes y toda esa mierda del rock progresivo. ELO, etc… Creo que cada generación necesita su propia banda sonora; así que mis amigos blancos crearon la suya, del pueblo, para el pueblo, por el pueblo: el punk rock.
Con ese disco, los Sex Pistols realmente fueron el punto de partida cultural, loco. Los Clash casi no hubieran existido sin los Sex Pistols. Joe Strummer los vio de teloneros de los 101’ers. Vio la luz y se dio cuenta de que ése era el camino a seguir: olvidarse de que lo que había pasado; “creemos nuestras propias cosas; sobre nosotros, para nosotros”. Es un disco tremendamente poderoso. Fue un grito arengador. Una llamada a las armas. Y además… a eso del punk rock, le tengo que tirar flores: toda la idiosincrasia de la autogestión fue lo que me inspiró a agarrar la cámara de cine y volverme cineasta. No se trataba solamente de la música. Se trataba de una actitud y un espíritu que no tenía nada que ver con las crestas y los alfileres de gancho, loco. Se trataba de la individualidad y la libertad. Resto del ranking de Don Letts: 7. De La Soul – 3 Feet High And Rising (1989) 8. The Flaming Lips – Yoshimi Battles The Pink Robots (2002) 9. Public Enemy – It Takes A Nation Of Millions To Hold Us Back (1988) 10. Prince – Sign O’ The Times (1987). @@@@@@@@@@@@@@@@@@@@

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