Cumplió 30 años el disco ‘Kerplunk!’ de Green Day

Aunque no sea uno de sus discos más vendidos, el de 1991 marcó el fin de la era independiente de la banda y el comienzo de su transición hacia la celebridad comercial.

Traducción y aclaraciones: Lepo. Texto de Nikki Roberts para riotfest.org.

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En 1991, las superestrellas del pop punk internacional, Green Day, todavía no habían alcanzado la fama internacional. Y aunque pueden haber sido estrellas locales en ascenso en la movida punk de la Bahía Este de California, todavía estaban lejos de cualquier éxito comercial multinacional. Pero todo eso iba a empezar a cambiar cuando la banda publicó Kerplunk!, su segundo disco con Lookout! Records, el 17 de diciembre de 1991.

Aunque no sea uno de los más vendidos de Green Day, Kerplunk! marcó el fin de la era independiente de la banda y el comienzo de su transición hacia la celebridad comercial. Con 10.000 copias vendidas el día de su publicación, Kerplunk! sigue siendo uno de los discos más vendidos de un sello independiente, y llegaría a vender más de un millón de copias en Estados Unidos y más de cuatro millones en todo el mundo.

El disco tiene un par de logros notables además de sus cifras. Kerplunk! es la primera grabación de estudio de la banda con el baterista Tré Cool. Además, incluye la grabación original de «Welcome to paradise», que sería regrabada como tema 5 del debut multinacional de la banda: Dookie [1994]. Las 12 canciones pop punk del disco, están acompañadas por textos bobalicones y un arte de tapa icónico pero simple: una mujer guiñando el ojo y blandiendo un arma, con un dibujo de una flor en su remera.

Uno de los inserts incluido en Kerplunk! era un fragmento ficticio del diario de «Laurie L.», una mocosa que asesinó a sus padres para ir de gira con Green Day. Según el cuento, Laurie quedó detenida en el backstage y fue condenada a estar en la cárcel hasta 2019. El autor de ese insert no es otro que Larry Livermore, el dueño principal y cofundador de Lookout! Records, que publicó las primeras grabaciones de Green Day.

Larry Livermore

-Como dueño de Lookout! Records, ¿qué participación tuviste en Kerplunk!?

-Principalmente fui responsable de la tapa del disco. No tuve mucha influencia o impacto en la música. Y a diferencia de muchas otras bandas que me pedían consejos como si debían poner coros en los estribillos y esas cosas, los Green Day simplemente sabían lo que iban a hacer. El único efecto real que tuve en la producción del disco en cuestiones de audio, fue que presioné a la banda a entrar al estudio en la primavera boreal de 1991, porque había pasado un año desde su primer disco [1,039 Smoothed Out Slappy Hours]. Así que les reservé el estudio y les dije «¡Vayan! Arranquen con el disco nuevo». Fueron, pero no me di cuenta de que no estaban completamente entusiasmados con eso. Aún así, sacaron un demo de seis canciones que extrañamente… no estaba tan copado por ser ellos. Normalmente todo lo que hacían estaba impresionante desde el comienzo. Pero el demo de seis canciones solamente zafaba. Era igual de bueno que la mayoría de las cosas que sacaba Lookout! todo el tiempo, pero no estaba al máximo de su calidad.

Resultó ser que esas seis canciones eran las únicas que tenían. Así que paramos todo y les dije que me avisaran cuando estuvieran listos para hacer el disco completo. Unos seis meses después, fueron al estudio y un par de días más tarde (literalmente un par de días más tarde) me trajeron una cinta. Y eso fue todo. Creo que ni siquiera la escuché toda hasta que fui a Los Angeles a masterizarla.

¡No sabía que vos masterizabas el audio de Lookout!

-No era experto en esa época ni ahora. Pero aprendí mucho masterizando esas primeras canciones. El chabón que hacía todos nuestros masterizados [John Golden], había estado en el negocio desde los ’60, y había trabajado con todo tipo de artistas imaginables. Me enseñó mucho, pero básicamente reproducía las canciones en dos parlantes gigantes; después en parlantes chicos y después en parlantes de auto, y las modificaba. Pero no había mucho que hacer cuando tenías una banda como Green Day. Ellos saben lo que hacen. Si sos artista, está bueno saber lo que hacés. También está bueno escuchar la opinión de otras personas; pero no hay que dejarse influenciar de más.

Green Day en 1991

-Así que no tuviste mucha participación en las canciones de Kerplunk!, pero la historia es otra en lo referido al arte visual y los textos, ¿cierto?

-Ah, sí. Los Green Day eran muy buenos en el estudio pero no eran tan copados con el arte de tapa. De hecho, al parecer con muchos de nuestros mejores músicos pasaba lo mismo. Decían «Sí, de una. Vamos a armar algo» y después no pasaba nada. Así fue con el primer disco de Green Day. Tuvimos que armar algo a último momento. Esta vez les dije que simplemente me lo dejaran a mí. Así que se me ocurrió el concepto de la chica con el arma humeante. Tuve algo de colaboración con el arte de la tapa trasera; especialmente con el punk muerto, que está inspirado en un pibe que conocía yo. Se me ocurren ideas y se las paso a los artistas, pero yo no sé dibujar nada. Fui a lo de Chris Appelgren, uno de mis principales cómplices de Lookout!, y le dije lo que me estaba imaginando. La dibujó, pero no estaba tan bien. La dibujó de nuevo y todos dijeron «Sí, está copada, pero se parece demasiado a la novia de Chris». Y era verdad. La tercera vez, salió la tapa que se volvió famosa y ahora está en montones de remeras.

El punk muerto de la parte de atrás, es un pibe que se llama Josh, que trabajaba en una librería, donde hacíamos muchas fotocopias a la noche: volantes, tapas de singles y esas cosas. Simplemente es igual a él. Después él cantó en una banda que se llamaba Black Fork, que también era de Lookout!

-¿De dónde salió la inspiración para la chica con el arma?

-Toda la idea en realidad surgió del cuento que está adentro del disco: «Mi aventura con Green Day, por Laurie L.». Y esa historia estaba influenciada por lo que pasaba en la movida punk de principios de los ’90. En esa época, los Green Day estaban empezando a ser un poquito populares. Muchos punks se les burlaban porque las chicas, especialmente las de secundaria, habían empezado a pasar al frente a bailar (como si eso fuera algo espantoso). Les encantaba la banda. Los punks odiosos decidieron que Green Day ya no era punk y que no les podía gustar.

El arte de tapa fue una manera de decir que las chicas punk existen y ahora tienen su rol. Escribí la historia de Laurie L. para burlarme de toda esa mentalidad. Se publicó originalmente en un fanzine que se llamaba Tales of Blargh, publicado por una punk que se llamaba Janelle, que en esa época estaba en plena adolescencia. La primera vez que apareció por 924 Gilman [el salón autogestionado de Berkeley, California, donde al principio tocó muchas veces Green Day], ella tenía 12 años. Era copada, fuerte y definitivamente no era una adolescente promedio. Ella es parcialmente responsable de inspirar esa historia, por ser copada pero también por pedirme que la escribiera. Y medio que lo hice rápido, en una tarde.

Siempre hubo, y hay, una gran mancha machista en el punk rock. Durante principios de los ’80, el punk había estado dominado básicamente por hombres. Una cosa machista. Y las chicas jóvenes, en su mayoría, se quedaban afuera del pogo porque no querían quedar aplastadas o ser maltratadas. Gilman cambió eso. Aunque Gilman era un lugar muy despreocupado y relajado comparado a la mayoría de los lugares punk, había una sensación de que había que ser desagradable y serio para ser un verdadero punk. Que Dios te perdone si alguien te veía sonriendo o divirtiéndote. Creo que las mujeres son más perceptivas. Y cuando ellas empiezan a decir «Che, me gusta este artista», probablemente sea una señal de que va por el buen camino. Un fan masculino lo ve y dice «Dios mío. Hay chicas. Mejor me voy». Era raro. Pero para mí, es notorio que muchos chabones de la movida punk le faltaban mucho el respeto a las fans de Green Day simplemente porque eran chicas jóvenes.

Mi objetivo, al escribir ese cuento y hacer esa tapa con una mujer fuerte, era decir que te tenés que tomar en serio a las chicas, porque pueden ser igual de fanáticas y también te pueden hacer cagar. Por supuesto que no era para alentar a las fans jóvenes de Green Day a que consiguieran armas y mataran a los chicos punks. Pero el mensaje es simbólico. El arma en la mano de la chica de tapa de Kerplunk!, en realidad está apuntada al machismo, no a un punk masculino determinado. Lookout! siempre se trató de eso.

-¿Qué les pareció a los Green Day el insert con la historia, una vez que salió el disco?

-Por mucho tiempo, me pareció que eran indiferentes. Fue un año o dos después, que descubrí que no estaban muy contentos. Les dije «Bueno, no me dijeron que no la incluyera». Y ellos dijeron «Bueno, no nos preguntaste». Me pidieron que me hiciera cargo del arte de tapa y eso hice. Así que les dije «Esperen un tiempo y le van a tener aprecio». No estoy seguro si les preocupó el contenido o el hecho de que medio que ayudó a crearles una mayor imagen de estrellas pop juveniles; algo que estaba empezando a molestarles porque los estaban tomando de punto en Gilman por ser ídolos pop, lindos, impecables. Estaban llegando al punto en que tenían 20 años y querían que ellos y su música fuera tomada un poco más en serio. Es lo que supongo yo.

En realidad, pasaron muchos años desde que se quejaron de eso, así que supongo que ya lo superaron. Supongo que después del primer millón de discos vendidos, lo superaron. En realidad, la historia de Laurie L. fue mi texto más vendido. Estoy bastante seguro.

-En el cuento, Laurie L. asesina a sus padres para irse de gira con Green Day. Ahora parece que una historia así no podría acompañar un disco exitoso.

-¡Por dios! Si saliera hoy, probablemente no podría dar la cara en público. Sí, en ese entonces el mundo era distinto, realmente. Era como ver dibujitos animados como El Coyote y el Correcaminos. Nadie pensaba que alguien podía tirarle un yunque en la cabeza a otro. Y nadie pensaba que una chica iba a matar a sus padres para ver a Green Day. Pero sí; pasaron muchas cosas desde ese entonces. Lamentablemente, por eso no es tan graciosa como era.

-Se supone que Laurie salió de la cárcel en 2019 en libertad condicional. ¿Pensaste en tu personaje en años recientes? ¿Cómo estará?

-Es raro que preguntes eso, porque una chica de México se hizo llamar Laurie Livermore hace mucho tiempo, en los principios de Facebook. Nunca la conocí en la vida real, pero intercambiamos mensajes. Casi en la fecha exacta de 2019, puso en Facebook: «Che, ya salí de la cárcel. ¿Me venís a buscar?». Es medio copado ver a tus personajes tomar vida.

-¿Cómo impactó Kerplunk! en Green Day, en el sello y en vos?

-Curiosamente, Billie Joe llamó hace un par de semanas preguntando si iba a escribir algo por el 30º aniversario del disco. Me sorprendió. «Falta mucho», pensé. Y me dijo «Chabón, es en diciembre, ¡el mes que viene!». Por alguna razón, siempre pensé que el disco había salido en febrero. Pero dio los detalles exactos de cómo salió el disco y de cómo fui a Inglaterra justo antes de Navidad y de alguna manera logré meter 300 copias de Kerplunk! a ese país.

Algo importante del disco es que de alguna manera, es el primer disco de Green Day. Aunque 1,039… es uno de mis favoritos hasta American Idiot [2004], creo que lo principal es acordarse de que Kerplunk! es el primer disco con Tré Cool. Fue casi como ver una banda nueva, la primera vez que lo vi tocar con ellos. Eran las mismas canciones, pero despegaron a otra dimensión. El primer baterista [John Kiffmeyer alias Al Sobrante] era un chabón re bueno y ayudó a que la banda existiera. Era un baterista bueno y competente. Pero Tré es como una fuerza que viene de más allá de la galaxia. Yo toqué en una banda con él cinco años y medio cuando él era un pibe. Así que lo vi crecer como baterista. Cuando entró a Green Day, ya estaba convirtiéndose en uno de los mejores bateristas. Y si estuviera acá, diría «¿‘Uno’ de los mejores?».

Lo que tiene Kerplunk! es que para mí no es tan tierno. Aunque tiene grandes canciones y significó algo enorme para mi vida. 1,039… es más amateur. Es como de peluche; es querible. Como cuando le decís a un pibe «¡Está re bueno!», pero de una manera en que reconocés que son pibes. Con Kerplunk!, ya no eran pibes, aunque según el calendario, tenían solamente 19 años. Sentí que se habían metido a una nave espacial y se iban a lugares donde el resto de nosotros no los íbamos a poder seguir. Solamente de lejos.

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